Lo malo del Bienestar
Por: José I. Delgado Bahena
A ver, le cuento. En mi pueblo, el Tomatal, en 2022, gracias a la gestión de la comisaria en turno y a un grupo de personas que se organizaron en comité, llevaron a cabo todos los pasos para registrar a nuestra comunidad en el Catálogo Nacional de los Pueblos Indígenas.
Luego, cuando al fin salió publicado dicho registro en el Diario Oficial de la Federación, 2024, se realizó una asamblea para nombrar al primer Comité de Representación Indígena que se encargaría de investigar y gestionar ante el INPI (Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas) todos los beneficios que se pudieran obtener para los habitantes de El Tomatal.
En este Comité, cuya duración de gestión es de dos años, los cuales se cumplirán en septiembre del presente, me hicieron el favor de incluirme como secretario. Lo componen, además, una presidenta, una vicepresidenta, un tesorero y cuatro vocales.
Cuando entramos en funciones estaba a cargo de la comisaría el C. Marco Antonio Rosales Piedragil quien, amablemente, colaboró con nosotros, acompañando y respaldando todas los trámites en las oficinas de la delegación del INPI, en Chilpancingo.
Entre los proyectos y la información que pudimos poner a disposición de la ciudadanía, fue la elaboración de un proyecto para el rescate de la semilla originaria del tomate criollo, el cual se encuentra en el INPI en proceso de revisión para ser enviado a las oficinas de la Cd. de México.
La verdad, hemos estado haciendo mucho trabajo para informar a nuestros vecinos sobre los beneficios de haber sido considerados como pueblo indígena, y, como ya dije: siempre teniendo el apoyo de la autoridad municipal; pero lo peor llegó después.
En febrero del año pasado, en 2025, se nos informó por parte del ayuntamiento municipal, que habíamos salido beneficiados con un recurso federal del FAISPIAN, que es un programa creado por este gobierno para apoyar a las comunidades indígenas y, en aquel entonces, supimos que se nos había asignado una cantidad de más de un millón y medio de pesos. En reunión sobre este tema, con otras cuatro comunidades del municipio, que también salieron beneficiadas, nos dijeron que teníamos que esperar a que los funcionarios del Bienestar y del INPI vinieran a la comunidad a organizar una asamblea en la que los ciudadanos decidirían en qué se iba a emplear ese recurso. Para no hacerla cansada, al ver que pasaba el tiempo, y no llegaban a organizar dicha asamblea, decidimos acudir a las oficinas del INPI para preguntar sobre el asunto. Cuál no sería nuestra sorpresa al enterarnos que el recurso había sido asignado respetando las coordenadas que estaban asentadas en el registro de El Tomatal como pueblo indígena y estas llevaban a un lugar cercano a Rancho del Cura denominado Kilómetro 128.
¿Qué pasó aquí? Pues que, en primer lugar, efectivamente, al registrar a nuestra comunidad en el Catálogo de INPI, lo habían hecho con coordenadas incorrectas, lo que nos dejaba fuera de la entrega del recurso. Lo curioso de esto, y es donde digo que están muy mal las personas del Bienestar, es que, en lugar de dirigirse al ejido de El Tomatal, respetando el nombre de la comunidad, se fueron hacia el Rancho del Cura y Tepochica, que son otras comunidades; inclusive, en Rancho del Cura hay delegación, no comisaría.
Entonces, como Comité, decidimos reclamar el recurso ante las distintas instancias tanto locales, en el estado, como federales, y en todas nos han dejado esperando una resolución favorable.
Además, hicimos el trámite para la corrección de las coordenadas y otros errores que hay en nuestra constancia, y apenas nos dieron el documento que acredita el cambio y corrección de esos datos.
Lo malo es que al salir el comisario anterior, entró una persona que no ha querido apoyarnos porque piensa que el recurso del año anterior sí lo recibimos y nos quedamos con el dinero. Lo que no sabe que eso es imposible, por la vigilancia por parte de las autoridades. Y también lo malo es que ya se hizo entrega del recurso de este año, también al Rancho del Cura y a Tepochica, porque las autoridades no han querido entender que le corresponde a nuestra comunidad. Así están las cosas.
