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Ciudad de México, Agosto 13.- El cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más común entre las mujeres a nivel mundial. Año con año, afecta más de 660 mil mujeres y causa aproximadamente 350 mil muertes.
Hasta el momento, una de las principales formas de tratar esta enfermedad es a través de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Los tratamientos se basan, sobre todo, en qué tan avanzado esté el tumor, el tamaño del mismo y si la afectada desea ser madre en un futuro.
No obstante, los tratamientos mencionados no siempre funcionan. Por esta razón es que los expertos buscan mejores métodos con los que se trate con mayor efectividad al cáncer de cuello uterino. Algo de lo que un equipo de científicos argentinos podría estar más cerca de lograr.
Con el fin de combatir mejor al cáncer de cuello uterino, científicos argentinos apuestan por la electroquimioterapia. Se trata de una innovadora estrategia con la capacidad de potenciar el efecto de los medicamentos anticancerígenos a través del uso de pulsos eléctricos breves y controlados.
Esta técnica, si bien no es nueva debido a que ya se aplica en Europa y misma Argentina para el tratamiento de tumores en la piel, se busca extender su uso hacia tumores de mayor profundidad. Como es el caso del cáncer de cuello uterino, que sigue constituyendo una de las principales causas de muerte por cáncer en millones de mujeres.
La electroquimioterapia consisten en la administración de un fármaco, que por lo general es bleomicina o cisplatino, seguida por la aplicación de pulsos eléctricos breves. Dichos pulsos van directamente sobre el tumor; los impulsos forman nanoporos en la membrana de las células cancerosas, permitiendo que el fármaco entre al tumor.
Como consecuencia, la eficacia de los medicamentos se incrementa hasta mil veces, comparado con la administración tradicional. Y aunque es usado en tumores superficiales e incluso en animales, no se había desarrollado un enfoque dirigido a tumores profundos.
«Con la electroquimioterapia se vuelven a utilizar fármacos que se dejaron de usar por ser muy tóxicos. El campo eléctrico permite bajar la dosis y así, bajar el nivel de toxicidad para el paciente, pero para el tumor es letal y el paciente no tiene prácticamente efectos adversos».
Menciona Felipe Maglietti, director del Instituto Barceló de Investigación Traslacional (InBIT). Esto es posible si se logra que el campo eléctrico de los electrodos cubra completamente el tumor, sin dejar áreas en las que el cáncer pueda resurgir.
Sin embargo, es importante mencionar que la electroquimioterapia no está exenta de desafíos que deban superarse. Empezando porque debe lograrse una correcta distribución del campo eléctrico, pues de no ser así, podría permitirse que el tumor continúe o avance.
Asimismo, la técnica necesita una evaluación personalizada para conocer la ubicación del tumor. Al igual que la accesibilidad para la colocación de los electrodos, debido a que las zonas profundas del cuerpo podrían presentar otras complicaciones. También, se descubrió que el perfil de seguridad era favorable.
Los estudios demostraron que los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios. Como inflamación en la zona, dolor localizado y fatiga. No se reportaron efectos secundarios graves. De igual modo, es necesario mencionar que apenas se encuentra en experimentación en modelos vegetales, pero pronto podría estar disponible como tratamiento.
