Por: Jesús Lépez Ochoa
Ganar la encuesta, ser designada coordinadora de la transformación y la soberanía y cicatrizar heridas no son aún la conclusión del camino de Beatriz Mojica para registrarse como precandidata a la gubernatura de Guerrero.
Hacia ella hay cuatro frentes abiertos: dos frontales y otro par sutiles, uno menos que el otro.
Y es que el modelo eufemístico de prolongación de su proceso interno, aplicado por segunda ocasión por Morena, ha demostrado ser eficaz para anticiparse a los tiempos oficiales y mantener posicionada su marca, pero somete al desgaste a sus cuadros con mayor probabilidad de obtener buenos resultados electorales.
En la encuesta para nombrar en 2021 a los coordinadores de la defensa de la transformación, dos de los 15 elegidos no llegaron a contender en las urnas: los de Michoacán y Guerrero.
Por eso se deben tomar en serio las palabras de Félix Salgado Macedonio hacia Beatriz Mojica. El llamado Toro es realmente un animal político que ya pisó ese ruedo.
Pero sería ingenuo pensar que se trata de consejos fraternos, como pedirle que no diga que es candidata para evitar lo que a él le sucedió cuando el Instituto Nacional Electoral, le retiró su candidatura por la falta de comprobación de 19 mil pesos de gastos de precampaña, aun cuando él argumentaba que no había hecho precampaña porque era coordinador de la defensa de la transformación y no precandidato.
También pecaríamos de imberbes si pensáramos que su exigencia de que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, cumpla con hacer una encuesta «espejo» entre él y Beatriz es un mero acto de narcisismo político del que espera salir solamente con una medallita para su movimiento.
En una transmisión en vivo, sumamente difundida por los medios de comunicación, Salgado Macedonio afirmó haber hecho ese acuerdo con Montiel cuando le dijeron que no podría registrarse por ser el padre de la gobernadora Evelyn Salgado. Insistió en que las garantías de la Constitución son individuales y no familiares, y que no pueden estar por debajo de las decisiones de los partidos políticos, ya que los lineamientos de la figura de nepotismo electoral entrarán en vigor en México hasta el año 2030, por lo que no aplicarán en 2027. Dejó así claro que su aspiración de ser candidato a gobernador sigue en pie.
Y tan en pie sigue que quiere contrastarse con Mojica.
Pero no es el único. A nivel nacional, el Partido del Trabajo empuja para que los coordinadores estatales de Morena se vuelvan a medir con los aspirantes de ese partido. Por su parte, el morenista Rubén Cayetano también hace lo propio, presionando tanto a Ariadna Montiel como a la presidenta del Comité de Elecciones, Citlali Hernández, con el argumento de que no se respetó la convocatoria al no haberlo medido con los demás aspirantes, pues no resultó lo suficientemente conocido para pasar a la siguiente etapa, en la que se eligió a la coordinadora.
Esos dos, el Partido del Trabajo y Cayetano, son los más frontales, pero también los más fáciles de resolver: al no haber logrado el morenista ser lo suficientemente conocido para pasar a una segunda etapa, no hay que ser adivino para saber cuál sería el resultado en la preferencia, mientras que el petista Victoriano Wences ya fue medido y quedó muy lejos del primer lugar.
Un tercer frente que, disfrazado de consejo, intenta empujar una nueva encuesta es Félix Salgado, quien por un lado aconseja y por el otro quiere contrastarse con Beatriz Mojica.
Si alguien sabe que en Morena sí se podría realizar otra encuesta, es precisamente Félix Salgado Macedonio. En diciembre de 2020, Morena informó que Salgado había ganado la encuesta de ese entonces para ser coordinador de la transformación y, tras una resolución de la Comisión de Honor y Justicia, se le volvió a encuestar en marzo de 2021, solo contra cinco de los 18 aspirantes originales, resultando nuevamente ganador.
Si contrastamos los resultados de aquella encuesta con los de la actual, la diferencia entre la preferencia hacia Salgado y la actual para Mojica es de apenas unos 4.9 puntos porcentuales: Félix tuvo 28.5 por ciento y Beatriz, 23.62. Pero la brecha entre él y quien fue el segundo lugar fue de más de 22 puntos, y la de ella, de ocho.
Y ahí es donde entra el cuarto frente, el más sutil de todos: Estela Damián Peralta, segundo lugar en la reciente encuesta, quien ha dicho que esta no define su permanencia en Guerrero. ¿Con qué fin? ¿Seguir haciendo trabajo político para convertirse en el futuro en candidata a la senaduría dentro de tres años, o esperar pacientemente a que algo ocurra? Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores… o pescadora.
Pero, sin lugar a dudas, lo más riesgoso para la actual coordinadora sería que la encuestaran con Félix Salgado Macedonio, porque, lejos de ser espejo, sería una sombra para el proyecto político de Beatriz Mojica en su búsqueda por convertirse en la candidata de Morena al gobierno de Guerrero.
Esta es la sombra que amenaza a Beatriz Mojica Morga, y al proceso interno de Morena, la sombra del Toro, que no está dispuesto a ceder plaza.
