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Ciudad de México, Agosto 6.- ¿Qué hace que una persona siga intentando alcanzar una meta cuando el esfuerzo aumenta? Un grupo de investigadores de la Universidad de Nagoya, en Japón, identificó un mecanismo cerebral que podría ayudar a explicar cómo el cerebro mantiene la motivación cuando una recompensa exige más trabajo.


El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se centró en las neuronas de orexina, un grupo de células cerebrales conocidas por participar en funciones como el sueño, el apetito y el gasto energético. La investigación sugiere que estas neuronas también pueden ayudar a transformar la expectativa de una recompensa en una acción sostenida.

Los hallazgos no significan que se haya encontrado un “botón de la motivación”, pero sí ofrecen una pista importante sobre cómo el cerebro decide seguir esforzándose cuando una tarea se vuelve más difícil.


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¿Qué son las neuronas de orexina?


Las neuronas de orexina producen orexina, también conocida como hipocretina, una molécula relacionada con el estado de alerta, la alimentación, el sueño y la regulación de la energía.

Investigaciones previas ya habían sugerido que estas neuronas podían influir en conductas motivadas, pero todavía no estaba claro cómo participaban cuando un animal debía esforzarse más para obtener una recompensa.


Para estudiarlo, el equipo dirigido por Hiroyuki Mizoguchi y Kiyofumi Yamada utilizó ratas modificadas genéticamente para poder observar y manipular con mayor precisión las neuronas productoras de orexina. El trabajo fue realizado con ratas porque, para este tipo de tareas conductuales complejas, tienen una mayor capacidad de aprendizaje que los ratones.


Así midieron la motivación


Los investigadores colocaron a las ratas en una prueba de razón progresiva. En este tipo de experimento, los animales deben realizar cada vez más acciones para recibir una recompensa, en este caso comida.


La lógica es sencilla: mientras más trabajo está dispuesto a hacer un animal antes de rendirse, mayor es su nivel de motivación por obtener la recompensa.


Ese punto en el que deja de intentarlo se conoce como punto de ruptura. En el estudio, las ratas cuyas neuronas de orexina fueron activadas alcanzaron puntos de ruptura más altos, lo que indica que estaban dispuestas a esforzarse más para conseguir alimento.


En cambio, cuando las neuronas de orexina fueron dañadas o reducidas de forma selectiva, los animales mostraron umbrales más bajos de motivación.


La actividad cerebral aumentaba cuando esperaban la recompensa


El equipo también usó una técnica llamada fotometría de fibra para observar en tiempo real la actividad de estas neuronas mientras las ratas esperaban y recibían comida.


Los investigadores encontraron que la actividad de las neuronas de orexina aumentaba cuando los animales anticipaban una recompensa y disminuía después de recibirla. Pero cuando la recompensa esperada no aparecía, esa actividad se mantenía elevada.


Además, la respuesta se intensificaba conforme aumentaba el esfuerzo necesario para obtener la comida. Para los científicos, este patrón sugiere que las neuronas de orexina podrían ayudar al cerebro a relacionar dos cosas clave: qué tanto se espera una recompensa y cuánto trabajo vale la pena invertir para conseguirla.


Suprimir estas neuronas redujo la motivación


Para comprobar si las neuronas de orexina influían directamente en la conducta, los investigadores las manipularon durante el momento en que las ratas esperaban la recompensa.


Cuando suprimieron su actividad, los animales tardaron más en completar tareas que requerían esfuerzo y redujeron su umbral de tolerancia. Es decir, dejaban de intentar antes.

Sin embargo, activar estas neuronas por encima de sus niveles normales no hizo que las ratas trabajaran todavía más. Esto sugiere que las neuronas de orexina parecen ser necesarias para sostener la motivación, pero aumentar su actividad no necesariamente produce más motivación de forma automática.

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La pérdida de motivación aparece en distintos problemas de salud mental y neurológica, como depresión, adicción y TDAH. Sin embargo, todavía no se entiende por completo qué circuitos cerebrales participan en esa dificultad para iniciar o sostener acciones orientadas a una meta.

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El nuevo estudio no prueba un tratamiento para estas condiciones ni demuestra que modificar la orexina pueda resolver la falta de motivación en humanos. La investigación se realizó en ratas y todavía falta saber si el mismo mecanismo funciona de manera similar en personas.

Aun así, los resultados podrían ayudar a abrir nuevas líneas de investigación sobre los circuitos cerebrales que sostienen el esfuerzo, la expectativa de recompensa y la capacidad de continuar una tarea aunque se vuelva más demandante. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.