La Casa de los Recuerdos

(Tercera Parte de la serie sobre el Lic. Joaquín Mier Peralta)

Por: José Rodríguez Salgado

Un saludo cordial al Lic. Joel Zapata Montalván, quien se suma al reconocimiento a JMP.

La propiedad se localiza en la esquina de las calles Guerrero (Calle Real), esq. Revolución (Calle Ancha) del legendario barrio de El Santuario. En esa casa nacieron y crecieron los integrantes que llevan el apellido Mier. El autor narra puntualmente los detalles de ese cofre de recuerdos que acumularon sus abuelos, padres, tíos, nietos y bisnietos. Registra las vivencias de la niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez de cuantos tuvieron la fortuna de nacer ahí; jugar en los amplios patios y corredores; sembrar árboles frutales; cortar y saborear sus apreciados frutos, en grata convivencia con hermanos, parientes, y primos invitados a los juegos infantiles.

Los descendientes son orgullosamente portadores del blasón antroponímico y a través del tiempo se esfuerzan por honrar dentro del marco de las tradiciones los usos y costumbres del barrio aludido. Los une fuertemente el recuerdo de cada parte en que estaba distribuida la vivienda, las amplias recámaras bien ventiladas y los techos altos, el patio, la fuente en el centro, las coloridas flores y el traspatio para alojar al ganado vacuno, caballar, cerdos y gallinas, animales indispensables para las faenas diarias y la subsistencia cotidiana. También aparecen en su descripción, la cocina de humo como se acostumbraba en cada solar provinciano.


Con el paso del tiempo esa casona pasó de padres a hijos, hasta que la obtuvo don Joaquín, de quien nuestro amigo heredó el nombre y apellido. En la actualidad el terreno está subdividido y sus propietarios son los descendientes de sus hermanos (as). En una parte por la avenida Insurgentes, Joaquín construyó su casa. Hasta septiembre de 2013 todos los espacios tuvieron comunicación interna, lo que favorecía una permanente y saludable convivencia.
La casa que don Félix Mier y Terán (su bisabuelo), construyó a finales del siglo XlX, con adobes, techo de madera y teja en una superficie de 1500 m²sufrió como se dijo atrás, aparatoso colapso la noche del 15 de septiembre y madrugada del 16, cuando el agua invadió calles y subió a niveles difíciles de describir. El acontecimiento fue calificado por los medios locales y nacionales como “realmente terrible”. También afectó la región de la Montaña, las dos Costas, Acapulco, parte de Chilpancingo y la vecina población de Petaquillas. Las lluvias no cesaban, la intensidad incontenible, esto causó alarma y temor permanente.
Dentro de ese desolador panorama, La Casa de los Recuerdos sucumbió, no así las reminiscencias de los Mier Peralta, que lo perdieron casi todo, menos el cariño por un pasado optimista. Este suceso motivó que Joaquín redactara el folleto en cuestión y lo distribuyera entre sus numerosas amistades y comunidad tixtleca en la República. Con la lectura de este trabajo nos enteramos además del origen español de los Mier, que llegaron de lejanas tierras asturianas y se arraigaron, trabajaron afanosamente y formaron sus familias de cuya descendencia se describe de manera prolija.
Esta publicación queda como valioso testimonio del “Tixtla del ayer”. Recomiendo ampliamente su lectura. (Continuará)
P.d. Agradezco la amable observación de varios amigos que vivieron la lucha cívica en los sesentas por la defensa de la Biblioteca Pública de Tixtla. La solución no fue decisión Política de la Secretaria de Gobernación de entonces, como lo apunté en la entrega anterior, si no Jurídica por la sentencia emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. De haber oportunidad aportaré mayores datos en el momento oportuno. Mil disculpas y muchas gracias.
Febrero 6 de 2025.

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