—Viaje al pasado de los eventos mundiales

Por: Rafael Domínguez Rueda

“A pesar del régimen destructor, el mexicano busca manifestar su alegría y su esperanza”.

La vida es para vivirla al máximo, porque el día de mañana nos podemos lamentar de no haberla disfrutado. Un Mundial dura aproximadamente 30 días, pero una jugada, un gol, una medalla y el recuerdo son eternos. Y yo he vivido no menos de siete eventos mundialistas.

Los Juegos Olímpicos de México 68, un evento que cambió la historia del país. Fue un parteaguas para el deporte con históricas medallas. Marcó para la posteridad: el ser los primeros en que se aplicaron controles antidopaje; se transmitieron vía satelital; la introducción de las pistas de tartán y la aparición de los cronómetros electrónicos.


En la justa: la atleta Enriqueta Basilio encendió el fuego olímpico, siendo la primera mujer en la historia en hacerlo. María Teresa Ramírez, primera medallista olímpica en nado, sorprendió al mundo, pues solo contaba con 14 años de edad. La imagen que recorrió el mundo fue el gesto de los medallistas Tommie Smith y John Carlos al realizar el saludo del poder negro en la ceremonia de premiación. El sargento Pedraza ganó la más dramática presea, en los 20k de caminata La presea más recordada es la del oro ganada por el «Tibio Muñoz”, de 17 años, en 200m nado de pecho que enloqueció la Alberca Olímpica.

El Mundial del 70 es recordado principalmente por la actuación de Pelé al consolidarse como una de las máximas figuras en la historia del futbol. También por el llamado «Juego del «Siglo», entre Italia y Alemania, un encuentro cargado de dramatismo que concluyó 4-3, en tiempos extras. La actuación de la selección mexicana que por primera vez logró avanzar a la segunda ronda de una Copa del mundo. Este desempeño dió origen a la celebración colectiva en el Ángel de la Independencia que ya se volvió una tradición.

En 1971, México volvió a convertirse en el escenario del Primer mundial Femenil. Una competencia internacional que ha permanecido relegada de la memoria colectiva, máxime que la selección mexicana logró el subcampeonato tras caer 3-0 frente a Dinamarca.

A diferencia de lo ocurrido en 1970, el país antes de 1986 enfrentaba enormes problemas: desde 1982 había declarado la moratoria de su deuda externa; la inflación rondaba el 60% anual; el peso sufría devaluaciones, y la situación se agravó con el terremoto de 1985. El malestar social era evidente. A pesar de eso la organización del Mundial 86 siguió adelante.


Una vez iniciado el torneo la población se apropió de la celebración. Las calles y los restaurantes se llenaron de aficionados y el entusiasmo futbolístico generó un ambiente temporal de unidad y convivencia.


El Mundial 86 fue un éxito. Se hizo famoso por «La Mano de Dios». La selección mexicana protagonizó una de las mejores actuaciones de su historia al llegar a los cuartos de final. Un día para guardar en los libros de historia fue el 15 de junio, pues Manuel Negrete se lució con un gol que la FIFA reconoció como «el más bello y espectacular en la historia de los mundiales». «Controlé el balón, me dieron tiempo de voltear, se la toqué a Javier Aguirre y la tocó, nada más, y no me quedó otra cosa que intentar una especie de media chilena”, narró Negrete.

Cuando se habla de México 86, no se puede dejar de evocar a Diego Armando Maradona, quien consagró su figura al llevar a Argentina al título, pero también por su actuación frente a Inglaterra en los cuartos de final; partido donde se produjo la jugada más famosa y controvertida de la historia del deporte: el gol conocido como «La mano de Dios”: Maradona saltó para cabecear y anotó utilizando imperceptiblemente la mano, una infracción que pasó desapercibida para el árbitro y miles de espectadores. Minutos después dió una catedra de driblar. Comenzó todo en la media cancha, donde arrancó con el balón pegado a sus botines. Salió airoso de un entrevero que Reid y Hodge le formaron tratando de atajarlo, siguió con el balón y continuó de excursión por el interior derecho, con el perfil ideal para eludir rivales. Con sus pies, el astro argentino parecía un mago, dribló a uno, luego a otro, hasta burlar al portero Peter Shitton, para marcar al que calificaron como «El Gol del Siglo”.

Dicen que, «vale más suerte que fortuna» y yo he sido un afortunado Los Juegos Olímpicos de México 68 se celebraron en Ciudad de México, entre el 12 y 27 de octubre. El día que se abrió la venta de boletos, el Secretario de Hacienda mandó comprar. Con la novedad de que no alcanzó, porque a las 2 horas de que abrió la taquilla ya se habían agotado. Eso me permitió —como auditor de Hacienda— no solo investigar, sino intervenir y hasta presenciar los eventos. Ví como la Alberca estalló de júbilo al ver al Tibio Muñoz colgarse la medalla de oro, entre gritos, aplausos y gente llorando de emoción, aquella tarde del 22 de octubre. Conocí a María Teresa Ramírez, que, a sus 14 años, ganó medalla de bronce. A la reina de la gimnasia, la checoslovaca Vera Cáslavská.

En 1970 yo trabajaba en Guanajuato. León fue sede. No me perdí ningún partido. 2 de junio Perú-Bulgaria 3-2. Tres de junio Alemania 3, Marruecos 2. Seis de junio Perú 3, Marruecos 0. Siete de junio Alemania 5 Bulgaria 2. Diez de junio Alemania 3 Perú 1. Once de junio, Marruecos-Bulgaria 1-1. Junio 14, un partidazo: Alemania 3 Inglaterra 2. También asistí el 17 de junio a Guadalajara, allá el estadio vibró. Fue la semifinal, Brasil ganó a Uruguay 3-1.

Para el mundial 86, el Comité un año antes promovió una oferta, adquirí 4 series de boletos en el Azteca que me costaron cien mil pesos que cubrí en un año. Antes del mundial vendí dos en 150 mil cada una. De las 2 que me quedaron, con mi esposa asistimos a la inauguración y a la clausura. A los demás partidos asistieron mis hijos: Rafael y Héctor Manuel.


Asistí a varios partidos, invitado por amigos. Y es que soy aficionado a los buenos espectáculos. Ni pudiente ni fanático.


Al comparar los eventos mundiales, puedo afirmar que cada uno ha funcionado como un espejo de su tiempo: 1968 transmitió una imagen de prosperidad y progreso de un país en vías de desarrollo. 1970 reflejó la modernización tecnológica y las tensiones del autoritarismo. 1971 evidenció las luchas por el reconocimiento de las mujeres en el deporte. 1986 mostró la capacidad de organización en medio de la crisis. Y 2026 está evidenciando que en México no existe Estado de Derecho, autoridades sin poder de concertación y la creciente comercialización del fútbol.

Mi mensaje es claro: los sueños se pueden alcanzar, vivir seguir disfrutando sin importar la edad.