—No tienen llenadera
Por: Rafael Domínguez Rueda
La semana pasada casualmente me tocó ver por TV la entrevista que un periodista le hizo a uno de los líderes del magisterio que se encuentran en el plantón de la ciudad de México. La conversación me dejó sin palabras.
El reportero le preguntó al profesor: Por tantos desmanes, plantones, enfrentamientos con la policía, no tiene miedo de que lo demanden, le hagan cargos por tantos delitos y termine en la cárcel?
El líder respondió con mucho aplomo y firmeza. No. No tengo miedo.
Insistió el entrevistador: Se puede saber por qué no tiene miedo El mentor con una seguridad asombrosa, respondió: no tengo miedo porque nuestro maestro Andrés Manuel López Obrador, cuando iba a realizar un mitin o un plantón nos convocaba para que lo apoyáramos. Cuando le decíamos que podíamos tener consecuencias, él nos aseguraba que el gobierno nunca nos haría nada, pues el día que se atreviera a encarcelar a un maestro, al otro día más de un millón de maestros paralizarían el país. Además, nos daba 500 pesos por día.
Más claro ni el agua.
El aún mandatario —tras bambalinas— bien pudo derogar la ley del ISSSTE expedida en 2007 y devolverles a los trabajadores de la educación el régimen de jubilación que garantizaba una pensión acorde con su nivel salarial, no lo quiso hacer. Existían partidas presupuestales. Por el contrario, como necesitaba tener un mayor número de seguidores, amplió y universalizó el programa de pensiones para adultos mayores, creó un programa de becas para jóvenes desocupados y que no estudiaran y, por otro lado, otorgó becas a niños y jóvenes de todos los niveles.
Cancelar la reforma educativa de 2007 fue una de las promesas de campaña de López Obrador. Astuto y perverso, envió un memorándum a los titulares de Gobernación, de Hacienda, de Educación Pública, pidiéndoles buscar dejar «sin efecto» todas las medidas de la reforma educativa. Medidas que en seis años no encontraron, a eso, los maestros ahora llaman «ley Peña-AMLO”. Además, por un lado canceló el proyecto del nuevo aeropuerto, del que se siguen pagando millonarios intereses. Por otra parte gastó buena parte de las finanzas públicas en proyectos fallidos, como la mega farmacia que ya cerró»; la refinería de dos bocas que no produce; el aeropuerto Felipe Ángeles que no despega; el tren Maya que ya suspendió el servicio.
En eso agotó las posibilidades financieras de revertir la ley del 2007.
Claudia Sheinbaum, también durante su campaña les ofreció a los maestros derogar la ley del 2007. Como no lo ha hecho, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ya conoce el camino con el Gobierno Federal: fingir una negociación en beneficio del magisterio a cambio de fondos públicos millonarios.
Este año, tanto el SNTE como la CNTE demandan la abrogación de la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007, que sustituyó el régimen de pensiones por un sistema de cuentas individuales administradas, en su mayoría por afores privadas.
El año pasado la presidente Sheinbaum anunció un incremento salarial del 9 por ciento retroactivo al 1 de enero para los maestros, además de un punto porcentual adicional a partir de septiembre y una semana más de vacaciones.
Según estimaciones oficiales, estas medidas requirieron un gasto anual de 36 mil millones de pesos.
El gobierno ha cometido el error de pensar que va a poder apaciguarlos cediéndoles cosas. Llevamos años con cosas que les cedieron. Los maestros quieren la abrogación de la Ley del ISSSTE y calculan que si presionan, algo más le van a sacar al gobierno federal que trata de calmar la ira entregándoles una paz pasajera.
Yo considero mucho a los maestros, su demanda principal es imperiosa. Pero, eso es no entender cómo, a lo largo de 40 años, ha sido la misma estrategia: los líderes presionando al máximo, con lo que logran canonjías para ellos, algunas prestaciones para sus huestes y termina el paro, sin que la demanda principal se haya resuelto y así, como la estrategia del chantaje funciona, pues regresan al año siguiente.
Durante las negociaciones del año pasado, el gobierno federal cedió 800 millones de pesos para procesos de basificación y regularización laboral de maestros de la CNTE, y unos meses después, en, febrero pasado la SEP acordó el pago de adeudos para 1,600 docentes de la Sección 22 de Oaxaca. Y se olvidaron de la Ley de 2007.
Como se puede deducir, los líderes magisteriales no tienen llenadera. Entonces, les pregunto a los maestras ¿por qué no les exigen a sus líderes se resuelva lo prioritario, la cancelación de la Ley del 2007? ¿Por qué en vez de cerrar calles y carreteras que nada más afecta a los usuarios, presionen al poder Ejecutivo y al Legislativo que son los responsables de que exista dicha Ley?
