1994, inicio cultural en Iguala

Por: Rafael Domínguez Rueda

El viernes 5 de este mes de septiembre de 2025 fue uno de les mejores días de mi vida. En abono de la sinceridad debo decir que el 99 por ciento de mis días han sido uno de los mejores días de mi vida. Y aún el restante uno por ciento tuve algo bueno, lo viví.


Pero el pasado viernes fue especial, porque de la sorpresa pasé a la emoción, luego me invadieron sentimientos positivos y terminé abrumado por tantas muestras de afecto.


A fin de no caer en exageraciones al reseñar el evento, transcribo nota del periodista Israel Salgado: «El pasado viernes, a las 6 de la tarde, en el Centro Cultural La Pérgola”, se llevó a cabo la presentación del libro que lleva por título: «1994, inicio cultural en Iguala».


«La obra fue presentada, ante una nutrida concurrencia, por el autor Rafael Domínguez Rueda y comentada por el biólogo Luis Felipe Cariño Preciado”.


«Destacó, entre el centenar de asistentes, la presencia del Delegado de Gobierno del Estado, Región Norte, Cap. Rodolfo Martínez, Secretario General de Gobierno municipal, Lic. Armando Victoria Esquivel, quien asistió con la representación del alcalde, Erick Catalán Rendón”.


«También asistieron a este evento la Lic. Lucy Verboonen Herrera, con la representación de la doctora Aída Melina Martínez Rebolledo, Secretaria de Cultura del Gobierno del Estado; el síndico procurador Rafael Domínguez Velasco, la regidora de Cultura Yurema Arroyo Luna y la regidora de Educación Rosario Bustillos Muñoz”.


«El evento fue conducido con garbo por el director de Educación Miguel Ángel Ramírez Aguilar y la Bienvenida estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura del municipio, Marlenis Ocampo Nogueda, quien en su mensaje agradeció al presidente municipal su autorización para la publicación de este primer libro”.


«Luis Felipe Cariño Preciado, al comentar la obra, aseguró que Iguala ha sido la Atenas cultural del Norte de Guerrero, pues en Iguala siempre ha habido una llama cultural, porque hay documentos que demuestran que había conciertos desde los años “20” y “30” del siglo XX.


«Pero en 1994 hubo un gran renacimiento, una verdadera efervescencia cultural que fue en su mayor parte promovida por Rafael Domínguez Rueda, indicó Cariño Preciado.»


Después de leer esta expresiva nota dedicaré mi espacio de hoy a practicar una virtud que es noble y alta: el agradecimiento, pues no me gustaría caer en el pecado mortal de la ingratitud que el pasado viernes ha sido para mí de gracia, y por lo tanto de gracias.


En mí todo ha sido “sino” esa fuerza desconocida que actúa en mí y determina el desarrollo positivo de los acontecimientos, no como sinónimo de destino, sino de «gracia». Múltiples gracias que he recibido y contadas gracias, pero que de corazón he dado.


«Gracias a la vida que me ha dado tanto». Yo creo en el más allá de la vida y le doy gracias a Dios; le doy las gracias por las muchísimas gracias que en mi vida ha puesto. La vida misma, para comenzar. Enseguida mis padres, mis hermanos, mis primos, mis hijos y mis nietas; los amigos que me quieren a pesar de mis defectos. Y sobre todo la mayor gracia: mi amada esposa.


Pero, también ahí en la Pérgola encontré afectos entrañables; Lucy Verboonen, representando honrosamente a la Secretaria de Cultura del Estado y acompañado de su distinguida esposa Rodolfo Martínez Ménez, quien, a pesar de su alta investidura, acudió en calidad de amigo.


Dejo testimonio de mi gratitud al Mtro. Erik Catalán Rendón, Presidente municipal, por haber autorizado la publicación del libro.


Mi gratitud y reconocimiento a los ediles: Rafael Domínguez Velasco uno de los fundadores del Festival, Yurema Arroyo Luna y Rosario Bustillos. Florencio Benítez González, el historiador más destacado de Iguala. No podían faltar Crescenciano Núñez Cano y Enrique Padilla Ocampo, cuya labor en el Primer Festival fue mayor que la mía. De aquella inicial aventura son: Marlenis Ocampo Nogueda, Lupita Delgado Velázquez y Silvia Huicochea Martínez, a quienes saludé cariñosamente.


A mis amigos entrañables de toda la vida: Alfredo Avilés Tadeo, Jorge San Martín Mazón y Fidel Miranda Román.


A Carlos Augusto Cancino Hernández, mejor conocido como Casanni, brillante actor y excelente poeta, cordialmente; a Lety Márquez, en testimonio de amistad; a Naty Vázquez, distinguida educadora, modesta escritora y exitosa empresaria y a la veintena de Coordinadores, a los que auguré en el término de mi intervención que, por conocer la valía de quienes integran el Comité de la 31 edición del Festival que habrá de ser la mejor en muchos años.


A los periodistas: Yesenia Martínez, Israel Salgado, Andrés Alarcón y Alejandro Aparicio, mi gratitud y respeto a su labor


Si el evento resultó concurrido, brillante e histórico como lo calificó el periodista, sin duda, se debe a la capacidad de convocatoria y organización de la maestra Marlenis Ocampo, quien con su equipo de trabajo Andrea Garduño, Miguel Ángel Ramírez, Jorge Reyes, Fabiola Moreno y Hugo Hernández, asistidos por su eficiente personal, hicieron un esfuerzo sobrehumano.


Vaya por este medio la expresión de mi gratitud a quienes una vez más me ungieron con el santo sacramento de la bondad humana.