Por: José Luis Camacho
CENSURA SELECTIVA DE LA 4T
Ha causado una muy explicable indignación el anuncio de la consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde, en el sentido de que se ha elaborado una lista de comunicadores y medios que son considerados “críticos” de la 4T.
Uno de los integrantes de esa lista negra, Joaquín López Dóriga, le pidió a la funcionaria que contestara a tres preguntas, respuestas a las que tiene derecho el Teacher, para entender el mensaje.
1.- ¿Porqué se elaboró esa lista?
2.- ¿Quién concibió la medida?
3.- ¿Para qué quiere el gobierno esa lista?
La lista mide con un desigual rasero a comunicadores que tienen muy diversas audiencias y prestigios.
¿Tendrán el mismo número de seguidores, tanto en los medios electrónicos o escritos donde trabajan, Joaquín López Dóriga o Ciro Gómez Leyva que Carlos Alazraky?
Por supuesto que no existe el menor punto de comparación entre Joaquín y Ciro con un oscuro y amarillista “periodista” como Carlos Alazraky.
Con una gran ironía Paco Rodríguez reclama que, calificándose él mismo como crítico de la 4T, no lo hayan incluido en la nómina de los que, al parecer, están sentenciados por Luisa María a sufrir el, o los, castigos que el poder les puede imponer.
El comentario de Rodríguez conlleva el mensaje de que al gobierno ya no le son suficientes las mañaneras para justificar las muy graves y más costosas fallas del pasado (Tren Maya, la farmaciota, AIFA, Dos Bocas) y menos para justificar las evidencias de una corrupción que ha convertido a la connivencia entre las organizaciones del crimen organizado y los políticos o empresarios que los protegen o que hacen negocios con los ellos, en un problema de imagen tan grande que una lista como la de Luisa María no va a poder remediar.
Artículo 19 se ha pronunciado sobre el tema asegurando que la lista es una sombra muy grande de censura oficial.
En su ensayo Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson dicen lo siguiente sobre el papel de los gobiernos en la generación de prosperidad:
La tesis central de Por qué fracasan los países es que la prosperidad o el fracaso de una nación dependen sobre todo de sus instituciones políticas y económicas, no de su geografía, cultura o clima. El libro sostiene que los países prosperan cuando tienen instituciones inclusivas, y fracasan cuando predominan instituciones extractivas que concentran poder y riqueza en una élite.
Las instituciones extractivas, en cambio, concentran el poder y los beneficios en una élite, reducen los incentivos para producir e innovar y suelen llevar al estancamiento, la pobreza o un crecimiento frágil y limitado.
Y la verdad que ejercicios como la lista del odio presentada por Luisa María Alcalde, es una muestra de que la 4T es un gobierno que tiene la tentación de la concentración del poder y de la riqueza presentándose como “extractiva”.
¡Más claro ni el agua!
