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Madrid, España, El ambiente en Chamartín no fue el de las grandes noches de futbol. El Real Madrid recibió al Deportivo Alavés en un Estadio Santiago Bernabéu que registró una de sus entradas más flojas en lo que va del año, con apenas 60 mil espectadores en las gradas. El desencanto de la afición tras los tropiezos recientes resultó evidente, no solo en los huecos en la tribuna, sino en la recepción hostil hacia sus propias figuras.


Desde el silbatazo inicial, el foco de la tormenta se centró en Vinícius. El brasileño, lejos de ser arropado, escuchó una sonora rechifla por parte de un sector de la grada cada vez que entró en contacto con el balón durante los primeros minutos. La desconexión entre el equipo y su público parece estar en un punto crítico, y ni siquiera el peso del escudo evitó que los reclamos bajaran con fuerza desde el graderío.


El marcador se abrió gracias a la calidad individual, pero los gestos en la cancha dijeron más que las anotaciones. Kylian Mbappé puso el 1-0 al minuto 30 con un derechazo desde fuera del área, y aunque el estadio gritó el tanto, el francés optó por la sobriedad absoluta. Lo mismo ocurrió en el segundo tiempo cuando Vinícius marcó el 2-0 al minuto 50; el “7” blanco no celebró su gol, manteniendo un semblante serio que reflejó la tensión que vive el vestidor.


Sin embargo, la peor noticia para el conjunto merengue llegó antes del descanso. El defensor brasileño Éder Militao encendió las alarmas de la sanidad madridista tras sufrir un percance físico. El central tuvo que abandonar el campo al final del primer tiempo, sustituido por Antonio Rüdiger, y el cuerpo médico teme que se trate de un tema muscular que lo aleje de las canchas en el cierre del torneo. Perder a su baluarte defensivo en este momento sería un golpe devastador para las aspiraciones de remontada en LaLiga.


A pesar del susto final con el gol de Toni Martínez para el Alavés al minuto 93, el cuadro de Concha Espina resistió y se quedó con los tres puntos. Con este resultado, el Real Madrid llegó a 73 puntos en la clasificación general, un número que les permite mantener la esperanza matemática de pelear por el trofeo liguero.


La victoria coloca a los blancos a solo seis unidades del líder, el Barcelona, que suma 79 puntos.
Toda la presión se traslada ahora al bando culé, ya que el equipo de Hansi Flick jugará mañana miércoles su partido correspondiente a la jornada ante el Celta de Vigo. Si el conjunto gallego logra arrancarle puntos a los blaugranas, el cierre de LaLiga se pondrá al rojo vivo, aunque el Madrid deberá resolver primero sus problemas internos y la creciente crisis de lesiones si realmente quiere aspirar al doblete.