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Ciudad de México, Julio 7.- La especialista en medicina interna y e-Health medical manager de Cigna Healthcare España, Daniela Silva, explica que la hodofobia, como se conoce al miedo irracional a viajar, puede provocar palpitaciones, tensión muscular, molestias digestivas o dificultades para dormir incluso días antes del viaje.

Según detalla, el desencadenante de este miedo es diferente en cada caso y, aunque puede estar relacionado con el desplazamiento, como el miedo a volar o a conducir, también puede centrarse en otros aspectos muy diversos del viaje, como el hecho de alejarse del entorno habitual, sentirse atrapado en una situación de la que resulta difícil escapar o anticipar que podría necesitar ayuda médica lejos de casa.

Desde Cigna Healthcare precisa que la hodofobia no siempre está vinculada a una mala experiencia previa, sino que puede ser resultado de una predisposición genética, determinados rasgos de personalidad o la tendencia a interpretar algunas situaciones como amenazantes.

Detrás de la respuesta de ansiedad existe una explicación neurobiológica. Cuando una persona con una fobia específica se enfrenta a la situación que teme, o incluso cuando la anticipa, el cerebro activa los circuitos relacionados con el miedo, especialmente la amígdala, una estructura encargada de detectar amenazas y poner al organismo en estado de alerta.


Como consecuencia, se desencadenan una serie de cambios fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardiaca, la aceleración de la respiración o la tensión muscular. Aunque esta respuesta constituye un mecanismo normal de supervivencia, en las fobias se activa ante situaciones que no representan un peligro real y puede llegar a afectar a distintos sistemas del organismo y alterar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

Asimismo, los expertos advierten que evitar la situación no hace desaparecer el problema. Según explicaron, renunciar a viajar suele generar un alivio inmediato, pero esta solución puede hacer que el cerebro interprete que realmente existía una amenaza. Este mecanismo de aprendizaje contribuye a mantener el miedo a largo plazo y favorece que la respuesta de ansiedad aparezca con mayor intensidad ante futuras situaciones similares.


Daniela Silva subraya que es importante prestar atención a las señales que interfieren en la vida cotidiana, a fin de identificar el problema a tiempo y ayudar a evitar que el miedo se cronifique y limite progresivamente el bienestar y la calidad de vida.


Por otra parte, días atrás, Proyecto Hombre adviertió del envejecimiento de los perfiles de las personas que atiende, con una edad media de 40.7 años frente a los 38.1 registrados en 2016, y del aumento de los problemas de salud mental entre los usuarios, ya que el 76.9 por ciento presenta ansiedad severa y el 46.6 por ciento refiere ideación suicida.


Así lo reflejó el Informe Observatorio, un estudio basado en el análisis de 4 mil 396 personas atendidas en 28 centros y programas de toda España. El documento confirmó una creciente complejidad en las adicciones, marcada por el envejecimiento de los perfiles, el aumento de los problemas de salud mental y una mayor presencia de mujeres en tratamiento.


Durante la presentación de los datos, la directora general de la Asociación Proyecto Hombre, Elena Presencio, precisó que «las adicciones son cada vez más complejas, atendemos a personas cada vez con mayor edad, con una mayor presencia de problemas de salud mental, con dificultades laborales y económicas y en muchos casos con una red social y familiar muy debilitada».


Las personas atendidas tienen una edad media de 40.7 años, mientras que las mujeres representan el 21.3 por ciento de los casos, frente al 16.2 por ciento de hace una década.