A nivel mundial, cerca de 254 millones de personas padecen cardiopatía isquémica. Esta es una de las afecciones más comunes y que suele ser la causa número uno de muerte en todo el planeta. Se caracteriza por un estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias, lo que reduce el flujo sanguíneo y de oxígeno al corazón.
Esto es peligroso para quienes lo padecen, ya que podría provocar un infarto. Sin embargo, pese a la enorme incidencia de este padecimiento, no hay un tratamiento que cure por completo la cardiopatía isquémica.
Tomando en cuenta este problema, un equipo de científicos logró desarrollar parches de células madre que podrían ser de gran utilidad para el tratamiento de la cardiopatía.
Científicos de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han desarrollado parches de organoides vasculares. Los cuales podrían ayudar en el tratamiento de la cardiopatía isquémica. Estos se probaron en cerdos que padecían la condición mencionada, y se observó una notable mejora en la función cardiaca de los animales.
Estos resultados podrían ser la puerta para una nueva terapia dirigida a una enfermedad que no tiene tratamiento específico para los microvasos del corazón. Solo los vasos de mayor tamaño pueden reemplazarse.
En el estudio realizado, se llevó a cabo un seguimiento a los cerdos con cardiopatía isquémica a los que se les colocaron parches de organoides superficialmente en el corazón. Los resultados se compararon con animales no tratados, y encontraron que aquellos que recibieron el parche mostraron una mejora en la función cardiaca.
También se descubrió que, gracias al parche, la enfermedad ralentizó su progreso hacia una insuficiencia cardiaca.
El investigador Yasuhiro Shudo, de la Universidad de Stanford y su equipo crearon los parches a partir de células progenitoras endoteliales aisladas de sangre humana. Así como de células musculares lisas derivadas de células madre mesenquimales de médula ósea humana.
Estos conforman pequeños agregados celulares capaces de formar nuevos vasos sanguíneos. Los organoides permanecieron vivos durante varias semanas, además de que sus células aparecieron en capas más profundas de los corazones de cerdos. Lo que sugiere que estas migraron desde la superficie hasta el tejido cardiaco.
Estos resultados se vincularon con la regeneración microvascular y con la recuperación funcional en modelos animales de gran tamaño. De igual forma, se encontró que los parches también lograron estimular indirectamente al órgano porcino para que este pudiera formar microvasos nuevos.
Después de esto, los científicos se percataron de que los corazones de los cerdos que habían recibido los parches tenían más densidad y madurez en los microvasos. Como dato importante, el estudio señala que este resultado no se trata solo de una señal funcional, sino más bien de cambios medibles en la red vascular fina del tejido cardiaco.
¿Ya está disponible para pacientes humanos?
A pesar de que los resultados de este avance resultaron prometedores, apenas ha sido probado en cerdos. Aún no se han realizado ensayos clínicos en humanos, por lo que deben llevarse a cabo ensayos que comprueben la seguridad y eficacia de estos parches antes de su uso en humanos.
