La Revolución Educativa de Reyes Heroles
Por: José Rodríguez Salgado
Un saludo atento a Vicente Oria Razo, líder, ideólogo, escritor y maestro, colaborador del Lic. Reyes Heroles en la SEP.
Para estudiar y comprender la concepción educativa del Lic. Reyes Heroles hay que situarlo en 1982. Cuando llega a la Secretaría de Educación Pública, el país se encontraba sumido en una crisis descomunal en todos los órdenes; el pueblo desconcertado no atinaba a afrontar retos y desesperanzas. La situación era realmente difícil y sólo hombres con sus características podrían intentar atenuar los problemas. Lo primero que hizo fue reconocer la gravedad del escenario y convocó a la sociedad a recuperar el proyecto de nación que se había perdido.
Partió del principio que era impostergable la transformación de la sociedad en el entendido que la educación constituye el instrumento para resolver los problemas. Reitera sus planteamientos en sus escritos, discursos, comparecencias, conferencias y entrevistas. Resume sus ideas en lo que se refiere a la filosofía, política, sociología, psicología, contenidos, metodología y evaluación educacionales.
Afirma su concepción sobre la naturaleza, valores y fines de la educación, es decir sobre la ontología, axiología y teleología de la materia. Establece una relación dialéctica entre la educación y la historia nacional, porque ésta aporta lo fundamental de su contenido y es principio de la enseñanza. Recupera el carácter público nacional y social de la educación. Formar al mexicano tanto en lo personal como en lo social para reconstruir al país y fortalecer la nacionalidad. Insiste que la enseñanza es una de las tareas espirituales más importantes para el hombre, asunto decisivo en el crecimiento en todos los órdenes.
Sustenta que la axiología educativa se define en el art. 3º Constitucional respecto al tipo de hombre que se pretende formar: un ciudadano que tenga la identidad nacional, que posea una tabla de valores, que lo libere de todos los métodos enajenantes que sufre y padece. En suma, el art. 3º Constitucional representa lo que deseamos ser como personas, sociedad y nación ante el mundo. La teleología educativa concentra la aspiración de formar un hombre nuevo, un mexicano mejor. Por consiguiente, se debe educar “para cumplir con nuestro compromiso respecto a los valores fundamentales de los mexicanos”. Pretende fortalecer un programa educativo “que preserve nuestra independencia y oriente al disfrute de la libertad, la construcción de la democracia y los logros de una sociedad más solidaria e igualitaria”.
Para don Jesús, la filosofía educativa debe ser un instrumento defensor del mandato legal del pueblo mexicano, en donde la educación transforme a la sociedad y viceversa. Su programa de Revolución Educativa destierra abusos, cambia usos y revisa la reestructuración y reforma cualitativa y cuantitativa del Sistema Educativo Nacional. Como primer peldaño se propone descentralizar los servicios para dar mayor participación de la comunidad en torno a las tareas educativas.
Señala como objetivos elevar la calidad para formar al hombre nuevo de una sociedad nueva. Obviamente debe definirse la naturaleza y contenido de la materia, la redistribución de los servicios, así como la reorganización y regulación de éstos, desde el nivel básico hasta el superior. es decir, empezar desde la raíz. El primer intento lo emprendió Valentín Gómez Farias en 1833 y ahora correspondía a Jesús Reyes Heroles. Desafortunadamente ambos no contaron con el tiempo suficiente para conocer los resultados.
El titular de la SEP sabía que su proyecto era viable, no obstante, la peligrosa hipertrofia que era inaplazable combatir. Anhelaba que la Revolución Educativa diera respuesta a las necesidades sociales, para lo cual proponía coordinar la educación con la política social y cultural. Por tanto, la escuela debía educar en y para la libertad, solidaridad, justicia, democracia y bienestar social.
En cuanto a la psicología educativa atribuía a los maestros la responsabilidad de formar la conciencia y conducta de los educandos, el ser de los mexicanos, así como cultivar en ellos la identidad nacional. A una nueva escuela correspondía un nuevo maestro. Éste debe ser el portador del futuro y de esperanzas; ser tolerante; inculcar el espíritu de solidaridad y formar un ser humano útil así mismo y a los demás. El maestro debe ser una persona cabal lo que presupone una formación congruente y actualización profesional permanentes. Continuará
Agosto 6 de 2026
