Sector 7

Sep 19, 2026

La muerta

Por: José I. Delgado Bahena

Sí, así se llama mi nueva novela: La muerta, y por eso he decidido, además de hablar de ella, abordar el tema de la muerte que fue lo que me inspiró para escribir la historia que se cuenta en el libro. Y digo que se cuenta porque, aventurándome en una propuesta, hago que sea la muerta quien narre su historia y nos haga vivirla, o morirla.

Pero hablar de la muerte, siempre es, también, una aventura, por las diferentes concepciones que hay sobre la muerte y lo que sigue después de la muerte. Creer, pues, en el Más allá, y esperar que nos vaya bien en esa parte que todos tememos, pero que será inevitable, nos lleva a, de pronto, evadir el tema, al menos si se trata de la nuestra.


Porque todos tenemos claro que algún día tendremos que morir; pero, sin duda, nadie quiere llegar a ese momento de manera consciente; entonces, desde que sabemos de esa inevitable posibilidad, se genera en nuestras emociones un miedo constante a ese hecho que es ley, y siempre se cumple.

El miedo a la muerte, o tanatofobia, ocurre de forma natural y, a pesar de saber, y ver, sobre este suceso en nuestras familias, vecinos, amigos y desconocidos, creemos que a nosotros no nos va a pasar, o al menos no tan pronto, porque no queremos, y tememos, que nos llegue ese momento.

Sabemos que la muerte de un ser humano puede ocurrir, principalmente, de manera involuntaria, ya sea por enfermedad, asesinato o accidente; pero también es posible que se interprete una voluntad absoluta en los individuos que deciden quitarse la existencia por su propia mano, ya sea por depresión o alguna otra razón personal.

En esta novela identifico claramente las causas de este hecho en el personaje principal, el cual, indudablemente, por el título de la historia misma: La muerta, sabemos que tendrá que morir.

Pero, además de la desaparición terrenal del ser vivo que abandona la existencia entre sus seres queridos, la ausencia engendra un dolor que condiciona los conceptos entre la naturaleza del morir y del cuestionamiento en un posible traslado a otra dimensión, con otro tipo de existencia, después de que el organismo humano deja de cumplir con sus funciones. Y es aquí cuando surge la eterna pregunta: ¿Qué hay después de la muerte?

A lo largo de la historia de la humanidad, en las diferentes civilizaciones, y siguiendo los rastros que la concepción de la muerte, como fin o como tránsito, han sembrado las diferentes religiones, la creencia en una vida después de la muerte es, por supuesto, una condicionante para la actuación de cada individuo, con sentido firme, por la orientación familiar, o con un baúl lleno de dudas, mas con una actitud preventiva, por si fuera cierto. Pero, además, hay quienes se conducen con una negación absoluta en esa posibilidad, convencidos de que no hay vida más que esta y todo termina con la muerte. Pero la pregunta sigue siendo la misma.

Entendemos que la vida después de la muerte es la creencia de que la parte esencial de la identidad, o el flujo de consciencia de un ser vivo, continúa después de la muerte del cuerpo físico. No obstante, la posición científica mayoritaria es que no hay pruebas de la existencia de la vida después de la muerte. La creencia en una vida después de la muerte contrasta también con la creencia en el olvido después de la muerte, porque se dice que una persona muere solo cuando se le olvida.


En mi novela sitúo a mi personaje en un plano en el que se crea el dilema de ser aún “persona”, estando en otra dimensión, y todavía retiene los recuerdos de lo que fue, y de lo que hizo, en el plano terrenal. Desde luego, solo es el contexto que enmarca el desarrollo de la historia y no es precisamente el concepto que pretendo ofrecer como algo consciente de mi formación, sobre el tema, de lo que se sabe y de lo que se dice; aunque, sinceramente, yo sí creo en el Más allá. ¿Y usted?


Por lo pronto, a usted que ha leído esta columna, le invito a que se atreva a acercarse a mi libro por medio de su lectura. Estamos llevando a cabo la preventa del mismo a un precio especial. Después costará un poco más. Puede encontrarme con mi nombre en el Facebook y, a través de Messenger, contactarme. Si no, le espero el sábado 3 de octubre, a las 5 de la tarde, en la presentación en el Museo de la Bandera.