18 de julio aniversario luctuoso de Juárez
Por: José Rodríguez Salgado
Un saludo fraterno al jurista y maestro Rufino Miranda Añorve, por su cumpleaños. Abrazos
Hago un alto en la serie sobre las personalidades que han ocupado el cargo de Secretarios de Educación Pública, con el compromiso de volver en breve. Utilizo el espacio para recordar al mexicano excepcional Benito Juárez García, quien cumplirá un año más de fallecido. Esperamos que su figura siga tutelando el devenir de nuestro país. Tenemos presente que julio es el mes para recordar al benemérito pues representa la oportunidad de reanudar liturgias, formular prevenciones, depositar coronas ante los incontables monumentos al hombre luminoso.
Hubo una época en que sólo se celebraba su natalicio el 21 de marzo. Años después se impuso la iniciativa de evocar también la fecha de su muerte. Se toma en cuenta en casi todas las ceremonias las acciones de guerra y su vida completa de la aurora al crepúsculo. Roeder, uno de sus mejores biógrafos, reconstruye la última etapa del presidente Juárez en el aposento de Palacio Nacional. El tratamiento médico que le provocó dolorosas quemaduras en el pecho, animado con agua hirviente. Aguantó la queja y quedó silencioso.
Entonces propone el biógrafo-“el presidente se dedicó sin interrupción al gran negocio que tenía en manos: Morir…” Casi al mismo recogimiento había cumplido el oficio de vivir. Rigurosamente. Vivió como murió: por sí mismo y ante sí. El 19 de julio el presidente interino anunció oficialmente: “anoche a las 11.30, ha fallecido el ilustre ciudadano Benito Juárez García.
En aquella víspera pudo ver de nuevo las horas transcurridas. Se dice que así sucede al moribundo. Quizá reanudó, por un instante, el camino que media entre Guelatao y Oaxaca, la capital. Tal vez la cocina de los Maza y el taller de Salanueva… Y el banquete que celebró a Santa Ana; frente a él, un indio descalzo. Posiblemente la gubernatura de Oaxaca, San Juan de Úlua, La Habana. Las horas grises en Nueva Orleans, torciendo tabaco, fraguando futuros con los otros expatriados.
Luego llegó a Ayutla, una de las revoluciones clave. Despediría a Comonfort en la coyuntura en que se quebró la historia: “de veras te deseo muy buen éxito y mucha la felicidad en el camino que vas a emprender: pero yo no te acompaño en él. Así saludó al porvenir. Cuando arribó a Guanajuato y estableció ahí su gobierno, dijo alguien: ha llegado a ésta un indio llamado Juárez, que se dice Presidente de la República”.
Una larga andanza por la ruta del norte. Polvo. Desierto. Tiroteos, casi captura en la salida de Chihuahua. En fin, el carruaje negro, conciso de un pequeño presidente gigantesco, que iba siempre tercamente a los confines. El impasible. ¿Cuál habrá sido en estos momentos fugaces de Palacio Nacional, la última estampa fronteriza? ¿Los valientes no asesinan? ¿Prieto trémulo, increíble? ¿Margarita distante, modelo de lealtad imperturbable y generosa entre Oaxaca y Washington? ¿Margarita providente, compañera firme emigrando de noche por la Sierra de Ixtlán?, como un eco suave y familiar.
Tal vez Juárez detuvo su pensamiento en el Cerro de las Campanas. Este hecho tuvo una intención más que algo sumario conforme a las leyes de su tiempo, del príncipe viajero hacía su trono inexistente. Seguro estaba el patricio de que nos atendríamos al juicio terrible de la historia. Mientras tanto sigue recorriendo humilde y silencioso los caminos de la patria dejando la huella honda y clara pese a la erosión que impone el tiempo.
P.d.1 Hago votos porque llegue pronto la serena y apacible tranquilidad moral a la familia del señor Adrián Román Álvarez, de Teloloapan, Guerrero, ante la irreparable pérdida de su señora esposa, hace dos semanas.
P.d.2 Un saludo pleno y cordial para el maestro Marcolino Valle Rodríguez, por el sentido deceso de su tío el profesor Víctor Valle Salazar, de Chilapa, Guerrero, quien partió al encuentro del Señor el 10 de los corrientes. Descanse en paz.
Julio 16 de 2026
