Mas allá de «echarle fibra»

Por: Enrique Castillo González

Estando en una simple charla participando en esa los «números» de este nuestro Think Tank puse un comentario sobre la mesa; ahora desanudo ese y lo explico.


Suele suceder, estando en este espacio y con esta gente, cuando lanzo eso (comentarios) busco provocar, entre ellos (los rodeantes de la tabla), comentarios de regreso, y lo hago así pues sus opiniones siempre vienen con nivel de -analisis-tesis-y productos para “ensayo”.


Entonces, resultado de ese feedback emergen grandes trazos de Axiología y Deontología. Dicho lo cual, os invito (queridos 12 lectores) a sentarse con nos en la mesa, escuchen mi idea, e, idealmente, regalen sus opiniones (comanche2000@gmail.com). Va entonces el apunte provocador de este patrullaje.


En 1979, cuando el sol colgaba en el cenit, nos, los cadetes dentro del «Curso Básico» haciamos ejercicio en orden cerrado y lo desarrollábamos, como era costumbre a paso veloz.


En el caso de este recuerdo, traído para la charla, lo aterrizo así -corríamos sobre la plancha de concreto, rodeando la cancha de futbol americano y cerca de las gradas, también de concreto. En mi grupo trotaban 30 cadetes en formación perfecta llevando el mismo paso y cadencia-; y sí, el recuerdo está perfectamente claro.


Han pasado 52 años, ese momento aquí está, lea, -hasta ese momento, no soportaba correr, menos junto a tanta gente, por ello, cuando podía evitaba entrar a esa dinámica, pero, ¿podia un joven cadete de 16 años, siendo aun un recluta dentro del Colegio Militar (Tlalpan) avadir esa actividad?…¡NO!-, así pues.


Tengo perfectamente presente en mi casi 70añero cerebro esto. El oficial al frente de la Sección (30 pax.s) quien corría adelante me gritó -¡comanche! ponte al frente, vamos a correr a tu paso y ritmo -¡y se dió la mágia!-.


Sigo forzando mi caro cerebro. Tengo muy claro -corrí. corrí ¡CORRÍ!, ¿fastidio? ¿fatiga? nada, algo me estaba empujando, el plop, plop plop, sonaba en uno solo.


Aunque ese fenómeno lo he comentado decenas de veces , hablo de la MOTIVACIÓN por ir al paso veloz al frente de esa sección, siento será hasta hoy cuando lo pueda procesar, y mejor aún… explicar-.


Alguien me dijo, de eso hace mucho tiempo, -le estabas echando fibra- y con ese código militar me quedé; años después, incluso ya fuera del Ejército tuve esta reflexión.


Al ser colocado al frente de mis hermanos de armas con la responsabilidad de “ser líder” se treparon a mi mente vários sentimientos, muchos ya convertidos en química, y ¿porqué no? medidos ya también por la física cuántica; permitan darle otro giro al tornillo.


Cuando corría al frente de esa tropa, mientras yo generaba energia negativa (mi resistencia a correr) tras de mi esos 30 cadetes impulsaban energía positiva, así, lo activo entre ellos y yo hacía justo la reacción, mi «negatividad» estaba siendo empujada por el encuentro con el polo opuesto, la acción de dos imanes en polos diferente, entonces me pregunto, ¿se activó Égregor? por supuesto, aunque llanamente lo entiendo así, -el orgullo de «llevar el mando» acomodó mi mentalidad y energía ¡eso fue!


Cuando funcionaba dentro de ese ambiente, es decir, siendo militar, eso de -echarle fibra- satisfizo la busqueda de la explicación del poderoso evento arriba escrito; por cierto, en esos años el General Secretario era Félix Galván López, quien, entre idea e idea, creó la exigente competencia de «carrera de los 10km al paso veloz» tema merecedor de otros patrullamientos. Regreso a lo señalado por el título. Más allá de echarle fibra.


Cuarenta años despues, y tras involucrarme en escuelas de pensamiento, ya tengo claro lo generado durante aquel acto de mágia (sic). Ya habia entendido del coctel de dopamina producido por la vida química de un hombre de 16 años al recibir motivaciones cómo «llevar el mando de tropas» más, para mi fortuna, y gracias a ideas de Eliphas Levy, Helena Blavatsky aquello (buscar explicarme) tal fenómeno me bañó de argumentos.


Hubo ahí la acción de ATARAXIA, lo es decir. Teniendo el mando (efimero pero al fin «mando») no obstante el plop, plop entré a un estado de serenidad e imperturbabilidad, lease «mi espiritu se sosegó», ahi no quedó mi búsqueda.


También activose el estado de APONÍA, el dolor no existía, lograba correr llevando calmo el espíritu, y si, la comunicación entre eso (ataraxia-aponía) había alcanzado sincronicidad, aunque hubo más.


Ahora, decenas de años después estoy cierto, en ese evento (y seguramente en otros idénticos) había logrado expresar en ese mismo «espíritu» una robusta táfila (¿?) sobre aquel plop, plop, plop repetía mi espíritu una rítmica oración, no una simple reflexión, menos introspección, aquello fue llana conección espiritual. Aterrizó.


El recibir la responsabilidad de ir al frente de quienes se gestaban para ser mis «hermanos de armas» activó todo aquel fenómeno alquímico, ¡y solo tenía yo 16 años! (algún día haremos patrullajes para hablar de los niños soldados), ahora, y comienzo a cerrar; sabido de la provocación chuchada para los rodeantes de la mesa, quiero pensar en una tupida lluvia de ideas, ¿el sargento limón habrá sido sensibilizado?, Galo Wilson, (el hijo del Bucanero) ¿nos regalará alguna reflexión? Paul von Hindenburg, desde abajo de su pickelhaube y detras de su mostacho ¿dictará académia? Haya sido, cómo haya sido, de algo estoy cierto, el impulso aquel fue mucho más que la gestación del espir de corp.

Ultimo patrullaje.- la Brigada de Paracaidistas cumple 80 años, tengo claro aquella imagen donde el Gral Dwight D. Eisenhower (Ike) pasa revista al primer grupo de Paracaidistas Militares mexicanos.


Otra; nombres tales cómo, Granados, Hernández Toledo, Guerrero Caudillo, Lasso de la Vega, Delfino Mario Palemerín, Guzmar Ángel y Héctor Manuel Valles, pasan lista de presente cuando observo lanzarse desde el cielo a los chutas, para caer en Pié de la Cuesta.

Balazo al aire.- Más allá de cumplir la misión.


Greguería.- La primera obligación de un Paracaidista Militar es ser simpático, ¡prohibido caer mal!
Oximorón.- Caída libre, pero sujeto y atado a tus principios.


Haiku.- Sé mi sueño más lindo,


campo de AMOR.


Río de bendiciones.