Covid-19 ¿Cuántas olas más?- Don Chimino

Por: J. David Flores Botello

COVID 19, ¿CUÁNTAS OLAS MÁS?.- Estábamos queriendo cantar victoria porque había pocos casos de COVID-19 y escasos fallecidos pero, en las últimas semanas, el número de casos se ha multiplicado exponencialmente, en Estados Unidos fallecen diariamente de 450 a 500 personas diarias víctimas de este letal virus que ya suman más de un millón de fallecidos en dicho país, en México ya hay más de 325 mil fallecidos y se han estado presentando un promedio de 45 a 50 muertes diarias, lo que a Estados Unidos le pasa ahora nos pasará a nosotros dentro de 1 mes y es importante no bajar la guardia, seguir usando el cubre bocas de manera correcta, mantener sana distancia y el lavado y desinfección de manos con regularidad pero sobre todo aplicarse la vacuna que ha demostrado su eficacia para evitar más hospitalizados, más casos graves y desde luego evitar la muerte. Ya se inició en nuestro país la vacunación para niños de 5 a 11 años, la dosis aplicada es menor que la usada en los adultos, pero se espera que les confiera más de 90% de protección para que en caso de contagiarse del virus no haya agravamiento y menos casos fatales. Es importante hacer hincapié que el beneficio que trae el vacunar a las niñas y a los niños es mucho mayor a las posibles complicaciones o molestias que pudieran presentar como consecuencia de la vacuna. Los efectos secundarios que puede haber después de la aplicación de la vacuna contra Covid-19 de Pfizer-BioNTech en niños son variables y son similares a los que presentaron las personas de 16 años y mayores, los más frecuentes son: dolor, enrojecimiento o hinchazón en el sitio donde se aplicó la inyección, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, dolor muscular y de las articulaciones, fiebre, ganglios linfáticos inflamados, náuseas, vómitos y malestar general, la mayoría de estos efectos secundarios se presentan dentro de los 2 días posteriores a la aplicación de la vacuna y suelen durar de 1 a 3 días. El refuerzo se recomienda aplicar a los 21 días de la primera dosis. Hay cierta preocupación porque las mutaciones que está teniendo el virus SARS-COV-2 está provocando que a las personas que ya lo padecieron y las que han sido vacunadas se infecten, el virus se ha vuelto más infeccioso pero menos virulento, en general produce enfermedad no grave, lo que sí se sabe es que casi el 50% de los fallecidos por COVID en México tenían hipertensión y que la grasa corporal la utiliza el virus para reproducirse lo cual confirma que la obesidad es un factor predisponente para agravamiento. Ya estamos en plena quinta ola y parece que viene fuerte, si el virus sigue mutando y haciéndose cada vez más resistente ¿cuántas olas nos esperan todavía?, solo Dios sabe. Por eso, vacúnese y lleve a vacunar a sus niños, no le tenga miedo a la vacuna, téngale miedo al virus salvaje.
DON CHIMINO.- Alfredo ya se ´bía encarrerado y nos siguió diciendo: “No sé si lloré de coraje o de dolor esa noche de mi cumpleaños en que con su silencio Nancy me confirmó su traición, peor me sentí porque estaba en cama de hospital con suero conectado en mi brazo y una sonda en la vejiga, cuando Nancy me pidió perdón y salió sollozando, entró en su lugar su hijo mayor Richard quien después de felicitarme por mi cumpleaños me dijo que estaba feliz porque me salvó de morir y como me encontró lloroso y moqueando, pensó que era de alegría, que su mamá y yo estábamos felices porque libré la muerte, qué ironía. A mi compadre Epifanio casi le saca la sopa la policía de Chicago que investigaba, pero no rajó, no dijo que estaba yo encabronado y dolido por los mensajes que leí en su teléfono de Nancy, eso sí, les dijo que me empedé tanto que no me dejó ir manejando a casa, que me llevó uno de sus ayudantes en mi troca, que ambos me ayudaron a abrir la puerta y no que se fueron hasta que la cerré por dentro, los investigadores encontraron tirada la botella de tequila casi vacía al lado del reposet donde Richard me dio los primeros auxilios, el hallazgo del frasco también casi vacío del somnífero que Nancy usaba para dormir les hizo pensar que me quise suicidar, yo creo que ella también lo pensó y más sentimiento de culpa le dio, la verdad sí me sentía de la chingada pero ni tantito me pasó por la cabeza quitarme la vida, lo que quería era dormir para dejar de pensar en su traición y la cagué gacho, me quedé sin mi vieja y sin festejo. Richard me dijo que la policía había recogido mi teléfono celular, que me lo entregarían después de interrogarme cuando estuviera en condiciones de hacerlo, que ellos contestarían mi teléfono, interrogarían a quienes me llamaran y los direccionaban a su teléfono de él y el de su mamá Nancy, que hubo varias llamadas para preguntar por mí y felicitarme, que les dijeron que había yo cenado algo que me provocó intoxicación y que estaba hospitalizado, que una de las personas que llamó fue la señora Enriqueta que al preguntar que en dónde me habían internado y saber que era en el Chicago Hospital les dijo que ahí estaba internado su papá, les dijo que éramos amigos desde la secundaria que después de muchos años de no vernos nos habíamos saludado en la cafetería del hospital unas horas antes del incidente, que ella los buscó a él y a Nancy, que estuvieron orando juntos por mi salud y que cuando oyó que Lupita esposa de mi compadre Epifanio les dijo que él no podría ir a cuidarme esa noche porque se le subió la presión, Enriqueta amablemente se ofreció a cuidarme pues a su papá esa noche lo cuidaría su mamá de ella, la idea era que Nancy se fuera a descansar pues llevaba casi tres días y sus noches sin dormir y Richard se quedaría cuidando a su hermano Henry, escuchar eso hizo estremecer mi corazón, mi mente otra vez se echó a volar, era como un rayo de luz en la oscuridad en que me había sumergido el engaño de Nancy, mis pensamientos fueron interrumpidos por un médico de pelo entrecano que se acercó, me auscultó, revisó el aparato al que estaba conectado yo con unos cables que tenía pegados en mi pecho, me hizo varias preguntas como para ver si no había yo quedado tocado, me dijo que ya estaba bien, que el peligro había pasado, ordenó a la enfermera que me quitara la sonda que me metieron a la vejiga por la polla, que el suero me lo dejaría hasta que al otro día me viera el psiquiatra, que iban a seguir las indicaciones de él, la idea de que Enriqueta estaría conmigo esa noche de mi convalecencia y el hecho de ya no tener la incómoda sonda me volvió a dar ánimo, “See you tomorrow chief, god bless you” me dijo Richard y se fue, yo, aunque adolorido y entumido me enderecé un poco, doblé la almohada para hacerla más alta, me la puse entre la espalda y la cabeza, mi boca antes seca ya tenía saliva con la que embadurné mis dedos que use para peinarme un poco el cabello, crucé mi pierna como si estuviera en una playa, como a los tres minutos llegó Enriqueta, no se imaginan la cara de alegría que puso cuando me vio, “¡Gracias a Dios estás bien Fredy! ¡Vaya que nos preocupaste mucho! ¡Feliz Cumpleaños!” Dijo poniendo su tibia mano sobre la mía y me pidió autorización para quedarse esa noche en la que era una sala de terapia intermedia, le dije que yo encantado pero que no era necesario porque ya me sentía bien, ella insistió, en el cubículo había un sillón amplio y confortable en donde, después de platicar media hora se fue quedando poco a poco dormida, relajada, tranquila y con un ronquido que parecía ronroneo, suspiré profundamente y pensé: “qué loco día de mi cumpleaños”, me acosté de lado viendo hacia ella y me quedé dormido hasta el otro día que desperté cuando oí voces, eran los médicos que iban a pasar visita, pidieron a todos los familiares que salieran y…” ¡Ándenles!, ora el que se colgó jue Alfredo, áhi nos pa l´otra, graciotas.

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