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Stuttgart, Alemania, Elena Rybakina volvió a alzar un título del circuito de la WTA luego de la conquista del Australian Open en enero pasado, al vencer con parciales de 7-5 y 6-1 a la checa Karolina Muchova en la final del torneo de Stuttgart.


La kazaja Rybakina confirmó su estatus como una de las jugadoras más dominantes del circuito al lucir en este certamen sobre tierra batida bajo techo. Con este triunfo, la número 2 del mundo recupera el trono que ya había conquistado en 2024 y que el año pasado quedó en manos de Jelena Ostapenko.


El título representa el decimotercer trofeo de su trayectoria, consolidando una temporada en la que ya había brillado al coronarse en Australia, donde derrotó a la líder de la clasificación, Aryna Sabalenka.


Desde aquel logro en Melbourne, Rybakina no había logrado sumar otro cetro, quedándose cerca en torneos importantes como Indian Wells, donde precisamente cayó ante la bielorrusa.


Su camino en Stuttgart fue sólido y sin sobresaltos. Como cabeza de serie, avanzó con autoridad y solo enfrentó verdadera resistencia en semifinales, donde superó a la joven sensación Mirra Andreeva, sexta del mundo.


Muchova llegaba con argumentos tras eliminar en cuartos de final a la estadunidense Coco Gauff, tercera del ranking, en un exigente partido a tres sets. Sin embargo, en la final no logró sostener el ritmo ni la contundencia frente a una Rybakina que mostró un nivel superior en los momentos clave.


El partido tuvo un primer set más equilibrado, en el que la kazaja dominó pero no cerró con facilidad, necesitando tres oportunidades de set para finalmente imponerse. Incluso cuando sacaba para llevárselo, tuvo que esperar hasta un quiebre sobre el servicio de Muchova para sellarlo 7-5, evidenciando cierta resistencia de la checa.


Pero en el segundo parcial, la historia fue completamente distinta. Rybakina entró en modo imparable, desbordando a su rival con potencia y precisión. El 6-1 final reflejó el dominio absoluto de una jugadora que, cuando encuentra ritmo, se vuelve prácticamente inalcanzable en cualquier superficie.


Con este triunfo, Rybakina refuerza su candidatura como contendiente principal al número 1 del mundo y deja claro que su ambición no se limita a títulos aislados, sino a construir una temporada dominante en el circuito WTA.