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Ciudad de México, Junio 15.- Un nuevo avance contra el cáncer de piel está avanzando en laboratorios chilenos. Un equipo de investigadores encontró una función nunca antes vista de los neutrófilos, lo que ayudaría a mejorar una vacuna experimental dirigida a pacientes con melanoma.
Los neutrófilos son el tipo de glóbulo blanco más abundante en la sangre. Son los que actúan como primera línea de defensa del sistema inmunológico, trasladándose con rapidez a las zonas en donde se producen infecciones. Se encargan de destruir microorganismos invasores, como los hongos o las bacterias.
A pesar de su importancia, no se había descubierto que podrían contribuir al tratamiento del melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo. Dicha función se descubrió por un equipo de científicos chilenos recientemente.
Neutrófilos: un posible aliado contra el cáncer de piel
Un estudio realizado en Chile demostró que los neutrófilos podrían tener una función más allá de combatir infecciones. El equipo de científicos encontró que, si se les coloca bajo determinadas condiciones, las células podrían asumir funciones distintas. Especialmente, dentro de la activación de las defensas contra el cáncer.
Esto se descubrió cuando los investigadores buscaban respuestas sobre TRIMELVax, una vacuna experimental que se desarrolla en Chile. Combatirá el melanoma avanzado, y lo que querían saber era ¿qué pasaría después de que se administrara como para desencadenar la respuesta antitumoral?
La respuesta apunta a una inesperada transformación de los neutrófilos, que ya no solo ejecutan la respuesta inmune, sino que ayudan a la activación de los linfocitos T. Que son las células encargadas de dirigir el ataque contra el tumor.
Este hallazgo surge del laboratorio del médico Flavio Salazar, director de I+D de Oncobiomed Advanced Cell Technology. Y el trabajo fue dirigido por Amarilis Pérez-Baños, en colaboración con un equipo de más de 10 instituciones nacionales e internacionales.
Cómo funciona la vacuna
Este último con adyuvante inmunológico. Y en un ensayo clínico de Fase I publicado en el British Journal of Cancer, la vacuna demostró seguridad e indicios de actividad en pacientes con melanoma avanzado refractario a anti-PD-1. El estudio aborda una pregunta distinta y busca establecer las bases biológicas del mecanismo de acción en la formulación.
«No se ha estudiado mucho el papel de la respuesta inmune innata en las vacunas en general, y menos aún en las vacunas contra el cáncer. Nuestra hipótesis fue determinar qué células estaban involucradas en las primeras horas de respuesta ante la vacuna que estábamos desarrollando». Expresó el doctor Salazar.
«En un contexto determinado, con los estímulos adecuados, los neutrófilos cambian su morfología y su funcionalidad, y adquieren características de células dendríticas: activan a los linfocitos T, que son los linfocitos efectores. No todas las vacunas producen este proceso, que es contexto dependiente, y ese es nuestro descubrimiento».
Un hallazgo inesperado
Los especialistas analizaron el perfil celular del sitio de vacunación en modelos murinos a las 6, 12 y 24 horas después de la inmunización. Las primeras células en acumularse fueron los neutrófilos, seguidos de los monocitos y otras subpoblaciones de células dendríticas. Este patrón no se observa con las vacunas de control.
Y en los neutrófilos reclutados encontraron una subpoblación transitoria con una firma molecular inusual. La expresión simultánea de MHC-II y CD11c, que son los marcadores asociados a la función presentadora de antígenos. Este tipo especial de neutrófilos llamados APC-like Neu, que son clave para que la vacuna funcione de forma correcta.
También, aparecen pocas horas después de aplicar la vacuna y tienen la capacidad de capturar fragmentos del tumor y presentarlos a los linfocitos T. Esto activa una respuesta inmune de mayor fuerza contra el cáncer, migrando hacia los ganglios linfáticos, ayudando a reclutar otras células importantes del sistema inmune.
Un tratamiento prometedor contra el melanoma
Asimismo, demostraron que esta vacuna no funciona sin neutrófilos. Y cuando la vacuna perdió completamente su efecto y los tumores crecieron igual que en los animales sin tratamientos. Lo que confirmó que los neutrófilos no solo son capaces de responder rápido, sino que también preparan el terreno para que otras células inmunes actúen.
Con ello, el equipo desarrolló que una versión mejorada de la vacuna llamada TAPCells Plus. En esta formulación se incluyeron neutrófilos presentadores de antígenos que antes se descartaban durante el proceso de producción. Por esto, es que aumentaron la cantidad de células que puedan activar la respuesta inmune.
Y añadieron señales proinflamatorias que refuerzan el efecto de la vacuna. La investigadora Pérez-Baños concluye:
«El objetivo siempre ha sido llegar al paciente y nuestro foco es que el resultado se traduzca en un beneficio concreto. Hablamos de personas que no responden a ninguna terapia, que se van a la casa porque no tienen ninguna opción. Y los resultados así lo demuestran: pacientes con metástasis que desaparecieron, lesiones en piel y en cerebro que se resolvieron».
