Por: Álvaro Venegas Sánchez

Los vecinos contiguos o frente al domicilio nadie los escoge; en la unidad habitacional, el edificio, la colonia, tampoco son al gusto de quienes llegan a vivir. La sana convivencia hay que cultivarla y es lograda con voluntad y respeto mutuo. De ella resultan amistades e incluso compadrazgos. Claro, no siempre es así. Dinámicas diferentes por las ocupaciones y los comportamientos familiares desfavorecen el acercamiento social y relaciones de confianza, que no necesariamente implican situaciones de conflicto.


Visto el panorama en otra dimensión es lo que nos pasa con nuestro vecino del Norte. Lo que hoy se conoce como Estados Unidos eran 13 colonias pertenecientes a Gran Bretaña y lograron su independencia en 1776. Para entonces nuestros ancestros llevaban más de 250 años de colonización española y por tanto también de destrucción de la cultura milenaria. No intento resumen histórico alguno, sólo recordar que la vecindad México-Estados Unidos tiene larga data y es una relación de buenos y malos tiempos y resultados; sobre todo no de buenos resultados para México. Ha sido así en ocasiones por prepotencia de aquel lado y otras a causa del entreguismo de algunos gobernantes mexicanos.

Es ocioso repetir algo dicho tantas veces. Sin embargo, para ejemplificar: privatización de empresas públicas con Salinas de Gortari, el préstamo que solicitó Zedillo para “sortear el error de diciembre”, la descortesía del “comes y te vas” de Vicente Fox a Fidel Castro para quedar bien con el de Casa Blanca, el combate al narcotráfico con agentes de la DEA en el país durante el sexenio de Felipe Calderón, personal de la CIA colaborando en operativos en Chihuahua por convenio con el gobierno de la panista Marú Campos.


Y en ese largo transitar, de venir buscando construir relaciones de buena convivencia y vecindad, no exentas de dificultades, nos encontramos ahora con Donald Trump. Un presidente que, por egolatría y ambición económica desmedida, ha avasallado todo contrapeso al interior de su país, pisoteado normas internacionales y puesto de cabeza al mundo entero sin miramiento de “amigos” y socios. La ley, juez justo que no se equivoca nunca, salvador del universo con aval divino es lo que cree ser el mandatario estadounidense.


A la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, “de mujer admirable” pasó a considerarla como representante de un país gobernado por narcotraficantes; y, merced a que su tozudez hace que escuche sólo su propia voz, en lugar de la reciprocidad que ella demanda, responde con recriminaciones, calumnias y hostigamiento al gobierno de la 4T. Por cierto, sin perder la compostura, don reconocido a nivel internacional, la presidenta de la República informó que, de las 269 solicitudes de extradición planteadas por México a Estados Unidos desde el 1º de enero de 2018 al 13 de mayo de 2026, éste no ha satisfecho NINGUNA.


De ellas 183 son peticiones formales de extradición y 50 corresponden a solicitudes de detención provisional con fines de extradición. Sheinbaum destacó que las negativas e inexplicables dilaciones tienen lugar pese a la gravedad de las acusaciones por las que se busca a los imputados pues hay personas involucradas con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en fraude fiscal, lavado de dinero y una red de contrabando de combustibles. Ilícitos atribuidos al ex gobernador Cabeza de Vaca. También están los defraudadores de los fondos de vivienda de los trabajadores y el caso de Dámaso López Serrano, El Mini Lic., autor intelectual del asesinato del periodista Javier Valdés, de La Jornada; etc.


La información presidencial ilustra perfectamente. Por un lado cooperación y disposición de seguir cooperando y por el otro enorme hipocresía de Donald Trump. Mientras aquí hay combate al narcotráfico y desmantelamiento de laboratorios clandestinos, allende el rio Bravo permiten el flujo de armas, refuerzan el secreto bancario y empresarial principal componente del lavado de dinero y no impulsan programas de prevención para evitar el consumo de drogas; asimismo, queda claro, mientras el gobierno mexicano en memos de un año ha atendido casi un centenar de solicitudes de extradición de Estados Unidos, Trump y la derecha facciosa responden con calumnias e intrigan al gobierno de Claudia Sheinbaum.


Cuánta razón tuvo el que dijo: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.
Iguala, Gro., mayo 25 de 2026