Pronto lo veremos
Por: Gustavo Rentería Villa
El Presidente de los Estados Unidos es visto ya en todo el mundo como un “hocicón”. Es decir, habla mucho, piensa en voz alta, amenaza harto, pero poco ejecuta.
Es su forma de negociar, intimidar y gobernar. Pero no se necesita ser doctor en política para asegurar que muchas de sus promesas de campaña y declaraciones sólo se quedan en buenos deseos, para contentar a su base electoral.
Trump repitió 53 veces (incluyendo debates y mítines) que acabaría en 24 horas la guerra Rusia-Ucrania. Hoy no existe tal acuerdo de paz.
Dijo que controlaría Groenlandia, comprándola o por la fuerza, pero hoy sigue siendo esta enorme isla de Dinamarca. En su capital Nuuk se ven carteles anti USA.
Amenazó que Canadá se convertiría en el estado número 51, retórica repetida en más de 40 ocasiones. Hoy, ni anexión, ni invasión, ni siquiera amenaza a la soberanía de su vecino del norte. Es más, sigue siendo un aliado cercano.
Ofreció hacer de Gaza la Riviera del Medio Oriente y reubicar a los palestinos. Los países árabes se pitorrearon de la oferta, y si bien es cierto que hay un alto al fuego mediado, sigue siendo la zona un verdadero desastre. Es más, los odios centenarios, crecieron. Palestina ganó adeptos en todo el mundo.
Ofertó reducir los precios de la energía a la mitad. Al contrario, a finales de julio de este año, las tarifas de la luz subieron, y el galón de gasolina está por las nubes. Sus negociaciones en el estrecho de Ormuz sólo han logrado que el estadounidense pague cada día más, al llenar el tanque de gasolina de su auto.
Aseguró que enviaría 30 mil de los peores criminales a Guantánamo y que reabriría Alcatraz, en San Francisco. Todo quedó en una promesa.
Iba a terminar con la ciudadanía por nacimiento, pero los tribunales lo bloquearon; iba a recuperar el control del Canal del Panamá, pero aquel país centroamericano mantiene la soberanía plena; e iba a bajar el costo de todo, pero la inflación trae locos a los estadounidenses.
El 29 de abril conocimos la acusación formal, por conspiración para la importación de narcóticos (fentanilo, heroína, cocaína y metanfetaminas) y la vinculación con Los Chapitos, por parte del departamento de justicia, Distrito Sur de Nueva York, en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; el senador de la República, Enrique Inzunza; el alcalde de Culiacán, Juan De Dios Gámez Mendívil y siete funcionarios y exfuncionarios estatales.
¿Y qué ha pasado? Todos los acusados presumen que siguen en México y que no hay reportes públicos de detenciones. Claro, el caso genera una tensión diplomática terrible y complica la revisión del T-MEC, pero la pregunta obligada es:
¿El caso Rocha Moya-Inzunza-Gámez Mendívil se quedará como la paz Rusia-Ucrania, Groenlandia, Canadá, Gaza, los precios de los energéticos, la inflación, Guantánamo y Panamá? ¿O aquí sí cumplirá su amenaza (acusación) el Presidente Trump?
Pronto lo veremos.
COLOFÓN:
+Llegaron sólo algunos al Ángel de la Independencia.
+Y no era para menos: un mexicano subió al podium en París.
+Del Toro muy pronto ganará la Tour de France.
@GustavoRenteria
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