Acapulco, Gro., Septiembre 11.- La llegada de Claudia Sheinbaum Pardo a la Presidencia de México y la reelección de Abelina López Rodríguez al frente de Acapulco representan dos momentos de una transformación política que ha abierto para las mujeres espacios de decisión durante décadas ocupados principalmente por hombres.
Sheinbaum hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar el máximo cargo político del país, mientras López Rodríguez consiguió en 2024 la reelección como presidenta municipal de Acapulco, después de haber gobernado el puerto durante el periodo 2021-2024.
Para Abelina López, estos hechos tienen un significado que va más allá de los cargos públicos. La presencia femenina en la vida política abre oportunidades para nuevas generaciones y demuestra que las responsabilidades de mayor nivel pueden ser asumidas por mujeres con historias, perfiles y experiencias distintas.
La carrera de López Rodríguez no comenzó con la Presidencia Municipal, pues su participación en la vida pública de Guerrero se remonta a décadas atrás, con presencia en movimientos sociales, la defensa de la educación pública, organizaciones campesinas y colonias populares, hasta llegar al Cabildo de Acapulco, al Congreso local y posteriormente a la Cámara de Diputados.
Ese recorrido adquiere otra dimensión al observar el momento político actual. Una mujer que construyó su camino desde las organizaciones sociales y los espacios de representación popular consiguió permanecer al frente de Acapulco por dos periodos consecutivos, mientras otra llegó por primera vez a la jefatura del Estado mexicano y abrió un capítulo inédito en la vida política nacional.
La coincidencia no está solamente en los cargos, sino también en el significado que tiene para otras mujeres observar que los puestos de mayor decisión dejaron de ser territorios exclusivamente masculinos.
Durante su visita a Acapulco en julio, Sheinbaum habló precisamente del papel de las mujeres y sostuvo que son “historia y futuro de México”, además de afirmar que cuando las mujeres caminan juntas no hay nada que las detenga.
En Guerrero, cerca de 70 mil mujeres reciben la Pensión Mujeres Bienestar, mientras que en Acapulco el programa alcanza a 17 mil 955 derechohabientes, de acuerdo con cifras del Gobierno de México. El dato forma parte de una política federal dirigida específicamente a mujeres de 60 a 64 años.
Para López Rodríguez, el avance femenino en la vida pública también representa una responsabilidad frente a quienes vienen detrás, porque cada posición ocupada amplía las posibilidades para que niñas y jóvenes encuentren referentes distintos y puedan imaginarse en puestos donde antes su presencia era excepcional.
En ese sentido, las historias de ambas mujeres coinciden en un punto. Sheinbaum representa el primer acceso femenino a la jefatura del Estado mexicano, mientras López Rodríguez dio continuidad a una mujer al frente de Acapulco después de obtener nuevamente el respaldo ciudadano en las urnas.
No son trayectorias idénticas ni llegaron al poder por el mismo camino. Una proviene de la academia, la ciencia y una larga carrera política nacional; la otra construyó buena parte de su recorrido desde la organización social y la representación popular en Guerrero. Precisamente por eso, el encuentro entre ambas figuras adquiere una dimensión política particular.
La relación entre Sheinbaum y López Rodríguez puede leerse entonces desde un ángulo distinto al institucional, como parte de una etapa en la que las mujeres ocupan posiciones de decisión y construyen sus propias rutas dentro de la vida pública.
