Acapulco, Gro., Agosto 26.- Guerrero se acerca a una de las definiciones políticas de mayor peso para Morena rumbo a 2027, con la elección de quien coordinará los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional como el siguiente punto de atención dentro del partido y entre los distintos grupos que participan en el proceso.


Abelina López Rodríguez llega a ese momento con una condición que no se construye en un proceso interno, 41 años de trayectoria política.


Su recorrido comenzó en 1982 y desde entonces ha mantenido presencia en la vida pública del estado. En los últimos años, su paso por el Ayuntamiento de Acapulco la colocó en uno de los espacios de mayor exposición política de Guerrero y le permitió construir una estructura propia alrededor de su figura.


Gobernar Acapulco también significa haber enfrentado uno de los mayores retos administrativos del estado. Durante su gestión hubo obras de infraestructura, acciones en servicios públicos y programas para colonias y comunidades, pero también críticas y cuestionamientos que forman parte del balance de cualquier gobierno.


Ese antecedente pesa ahora en su participación interna.


López Rodríguez ha hecho de la congruencia uno de los conceptos recurrentes de su discurso. “Congruencia o nada”, dijo en julio, al cuestionar que quienes aspiran a conducir el movimiento cambien de posición política según las circunstancias.


Después, en Acapulco, resumió su trayectoria con una frase, “Con cargo y sin cargo siempre he estado ahí, con el pueblo, con las causas y con la justicia”.


En Tierra Colorada volvió a referirse a los principios, “Que se mutilen los hombres por los principios, pero no los principios por los hombres”.


Y frente a las versiones sobre posibles acuerdos o declinaciones entre aspirantes, respondió de manera directa, “Con 41 años no puedo declinar”.


La frase tiene una lectura política evidente. López Rodríguez no está planteando su trayectoria únicamente como un dato curricular, sino como parte de la identidad con la que llega a una contienda en la que los perfiles, las estructuras territoriales y la experiencia de gobierno tendrán que convivir con los resultados de las mediciones que determine Morena.


Ahí aparece Acapulco como otro factor. La ciudad representa una parte importante del peso político y electoral de Guerrero, y haber gobernado el municipio más poblado del estado le da a López Rodríguez una experiencia territorial distinta a la de otros aspirantes.


También existe el otro lado de esa experiencia. Los resultados de un gobierno municipal siempre dejan una evaluación pública, favorable o adversa, que termina acompañando a quien lo encabezó.
En Morena, la decisión no dependerá de un solo elemento. Trayectoria, reconocimiento, estructura, presencia territorial y capacidad política forman parte de una discusión más amplia sobre el perfil que encabezará la siguiente etapa.


Abelina López llega a esa definición con cuatro décadas de recorrido en la izquierda, experiencia al frente de Acapulco y un discurso que insiste en la permanencia de sus principios.
En cuestión de poco tiempo, Morena tendrá que decidir cuánto pesan esos factores frente a las demás variables del proceso. Será entonces cuando la trayectoria deje de ser argumento y pase a convertirse, o no, en resultado político.