ANTES DEL FRÍO, REVISE SUS VACUNAS-AVISO-DON CHIMINO
Por: J. David Flores Botello
ANTES DEL FRÍO, REVISE SUS VACUNAS.– Apenas comienzan las mañanas frescas y en casa sacamos suéteres, cobijas y chamarras. “¡abrígate, que te vas a enfermar!”, decimos mientras perseguimos al niño que sale descalzo. Pero entre tantos preparativos a veces olvidamos algo que también deberíamos tener a la mano: la cartilla nacional de salud. Porque para cuidar a nuestros hijos, además de abrigarlos, hay que revisar sus vacunas. En méxico ya comenzó la campaña de vacunación para la temporada invernal. Contempla protección contra influenza, covid-19 y neumococo, según la edad y las condiciones de salud, así como contra el virus sincicial respiratorio en embarazadas que cumplan los criterios. Es una oportunidad para revisar la protección de toda la familia.
Empecemos por la influenza, que puede ser mucho más que un catarro. Puede ocasionar neumonía y complicaciones graves, especialmente en los más pequeños. La vacunación anual es prioritaria en niñas y niños de seis meses a menores de cinco años, y en los mayores con factores de riesgo, como asma, diabetes o enfermedades que disminuyen sus defensas. Si es su primera vacunación, pregunten si necesitan dos dosis, separadas por al menos cuatro semanas. Anoten la fecha de regreso: completar el esquema también es parte del cuidado. “Doctor, yo no lo vacuno porque la vacuna le da influenza”. Esta idea todavía se escucha, pero es incorrecta. La vacuna inyectable no produce influenza. Puede haber dolor en el brazo, febrícula o malestar pasajero; estas reacciones no significan que haya provocado la enfermedad. Si tienen dudas o hubo una reacción importante con alguna dosis previa, coméntenlo con el personal de salud. Aprovechen la visita para revisar también la vacunación contra covid-19 y el esquema contra neumococo. No todas las personas necesitan las mismas dosis ni con la misma frecuencia. La edad, las vacunas previas y las enfermedades de cada quien orientan la indicación. Por eso conviene llevar la cartilla y evitar decidir únicamente por lo que le aplicaron al vecino. Para las futuras mamás hay una recomendación especial: entre las semanas treinta y dos y treinta y seis de embarazo, pregunten por la vacuna contra el virus sincicial respiratorio. La vacunación materna ayuda a proteger al bebé durante sus primeros meses, cuando este virus puede causar enfermedad respiratoria grave. No lo dejen para después del nacimiento: consúltenlo durante su control prenatal. Tampoco olvidemos a los abuelitos ni a quienes viven con enfermedades crónicas. La prevención no termina con la infancia. Acudan a su unidad de salud y pregunten qué vacunas les corresponden; las de la campaña son gratuitas para los grupos indicados.
Cuidar a la familia también significa organizarnos: buscar las cartillas, acompañar a quien necesite ayuda y recordar las citas pendientes. Que los preparativos para el frío incluyan esa visita que a veces vamos posponiendo. Recuerden: no esperemos a que nuestros hijos se enfermen para pensar en cómo protegerlos. ¡antes del frío, revisen sus vacunas!
AVISO.- Ya están las tradicionales Calaveritas Literarias 2026 que desde mañana las empezaré a enviar para su difusión. Gracias por leerlas.
DON CHIMINO.- ¿Quién diría que en vez de pensar en comer algo fresco del mar cuando va uno a Acapulquirri de mis recuerdos piénsemos en pozole?. Y sí pues, dende aquél día en su fiesta de Elisamarcita en que comimos pozole tan sabroso, ya me anda por regresar a comer pozole, pata y luenga como los guisa doña Amanda. Les taba paticando que frente de mí se sentó un papá de una de las dos niñas compañeras de ballet que la ahijada invitó. Me le quedé mirando cómo rompió ambos dos güevos y los dejó caer a su pozole que taba casi hirviendo. Cuando se echó su primera cucharada a la boca cerró los ojos de lo sabroso que le supo, yo hice lo mismo pero con mi pozole preparado estilo Iguala, la diferiencia jue que le agregué rábano y lechuga picados que taban en la mesa. En eso, llegó mi compadre Eleuterio, se sentó en la cabecera de la mesa, traiba una botella de vigrio en la mano y unos caballitos que puso sobre la mesa a la vez que nos presentaba. ––“Ira compadre, él e Florentino Peralta, papá de una de la amiguita de Elisamar. E profesor de Hitoria, hitoriador pue, sabe un chingo de Acapulco. Y él e mi compadre Chimino, padrino de mi niña”. El señor dejó su cuchara y estiró la mano, yo solo lo saludé de puñito pos tábamos comiendo y además, tenía los dedos pegajosos embarrados de pata que, si no la come uno con la mano no puede chupar y pelar los güesos pa dejarlos limpitos. Me dijo que mucho gusto y yo le dije que igualmente. Tonces, le pregunté: “oiga profe. taba yo pensando que cuántas veces viene uno a Acapulco y creemos que ya conocemos todo, y no. ¿Quién s´iba imaginar que aquí se comen el pozole con güevos hogados?”. Se rio, miró su cazuela y dijo: ––“Pues todavía le faltan cosas por descubrir. Con Acapulco suele pasar eso: conocemos las playas, venimos a comer, tomar cerveza, comerse un coco con ginebra en la playa o simplemente a descansar, pero pocas veces nos preguntamos qué había aquí antes de los hoteles y de la costera. Esta bahía fue uno de los puntos de encuentro más importantes entre América y Asia y…” En eso interrumpió Eleuterio ––“ Prueben esto, e agua de la verde mata, directamente traído de la montaña a do hora de Chilapa. E, del mero buena, puro maguey”. Le quitó el corcho a la botella y, la primera copa que sirvió me la dio a mi, asina que, sin esperar a los demás me la medio pasé por mis narices pa darle una olida, miré cómo resbalaba en la pader por dentro, le removí pa ver si hacía conchitas, miré su transparencia a contraluz, le di un traguito, como un besito, enjagüé mi boca revolotiándolo pa que llegara hasta el último ringón, me lo tragué sintiendo cómo iba metiéndose pa´dentro ese calor que siente uno como que lubrica dende arriba de la garganta y de áhi p´abajo hasta el estógamo. A luego, aspiré suavemente pa que el vaporcito entrara en mis pulmones y sentir ese frescor como si juera vapor de pastilla de menta. Saqué l´aigre tambor lentamente pa a luego sentir el sabor del maguey cocido en mi gañote que me hizo paladiar y hasta chapaliar la luenga de tan sabroso. ––“¿Qué te pareció compadre?” Me dijo Eleuterio con una sonrisota de oreja a oreja y cerrándome un ojo, casi seguro de lo que yo iba a contestar: “¡buenísimo compadre! ¡El puro maguey! Le estaba dando el segundo trago cuando llegó Rubén con una cerveza escura y un tarro color medio gris, sudando de tan fríos, me la sirvió a la mitán y cuando se iba le dije que me gustan las vaquitas paridas pero que la siguiente mejor juera un´agua de Tasco y un vaso grande o tarro con yelos y pensé: “más vale cuidarme, ya miré que la cheve me sube l´azúcar”. El Maestro Florentino, tan pronto tuvo su caballito en la mano se lo empinó todo y, de un tragote, se lo echó entre pecho y espalda, a luego se sacudió como si le vieran dados toques eléptricos y dijo ––“¡Aaaahhhh! ¡Sabroso!” Se saborió dos veces, agarró su cerveza clara que tambor sudaba de fría y, de pico de botella hizo glú, glú hasta llegar a media botella, volvió a decir: ––“Aaaahhhh” y agregó: ––“¡A esto le llamo yo fuego y apagón!” Ya en confianza, seguimos comiendo nuestros pozoles ca´quién a su gusto y seguimos con la paticada. A mí no se me olvidó lo último que me dijo y le pregunté: ¿Y qué tiene que ver Acapulco con Asia? En eso, terció la pática mi Puchunga que taba sentada junto a mi y dijo: ––“De este lado queda China y seguro para allá va la plática”. El compadre le dio un trago a su cerveza y se acomodó en la silleta listo pa escuchar la historia. Yo, paré la oreja pa oyir mejor pero seguí comiéndome mi pozole entre mordida al chicharrón y a los tacos de chorizo y requesón. El pozole se debe comer caliente, hasta la última gota. El profe dejó su cuchara y dijo: ––“Por aquí llegaron sedas, porcelanas y especias de Asia, y salió plata rumbo a Filipinas. El Galeón de Manila, los piratas y el Fuerte de San Diego tienen mucho que ver con esta bahía… pero déjenme contarles cómo empezó todo”… Dispénsenmen por favor pero ¡ya nos colgamos un buen! Áhi pa l´otra les sigo paticando. ¡Abur!
