Servicios AINI


Ciudad de México, Septiembre 4.- Pocas veces un avance tecnológico nos había obligado a replantear situaciones desde su esencia, lo que representa un enorme reto institucional, afirmó Pablo Pruneda Gross, titular del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA) de la UNAM.


“Recordemos que esta tecnología se está desarrollando en sus expresiones más sofisticadas no por gobiernos, no por universidades, sino por la iniciativa privada”, destacó.


Agregó que otro enorme reto que nos impone esta tecnología es su evolución dinámica: “Nunca habíamos visto una tecnología que avanzara tan rápido; los seres humanos nos adaptamos de una manera tan impresionante que hace que perdamos nuestra capacidad de asombro”.


Al participar en el conversatorio, “El algoritmo es el mensaje. La inteligencia artificial en la coyuntura actual de Norteamérica”, convocado por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), Pruneda Gross planteó que se tiene que redefinir el concepto del plagio, “porque ya no es hoy el problema más importante al que nos enfrentamos: hoy es la asunción de la titularidad de algo que no es tuyo pero que no lo generó nadie, ningún ser humano, sino una máquina”.

En el conversatorio moderado por Juan Carlos Barrón Pastor, director del CISAN, Pablo Pruneda mencionó que los mecanismos que utiliza la inteligencia artificial (IA) tienen una apariencia de entendimiento de la realidad, y cada vez es una apariencia más sofisticada.


Describió que aparentemente son comprensivos, porque el sistema te puede dar la respuesta más favorable posible, pero éste no tiene capacidad de entendimiento de lo que es la empatía. “Te puede escribir el poema más sublime del universo, y sin embargo no tener ninguna emoción detrás de ese texto”.


“Tenemos que recordarle hoy al alumnado y al profesorado y a todos los que usan la IA, algo que antes parecía obvio: estas herramientas no piensan. Hay que tener presente esta idea para evitar el vínculo emocional, porque éste ya está generando problemas de dependencia, cuando, además, el dueño del mecanismo tiene fines de utilidad económica”.


Explicó que estamos en una sociedad que, a través de los dispositivos de curaduría del contenido, recibimos lo que queremos ver, y la gente que se informa a través de redes sociales –que es hoy la gran mayoría– tiene una problemática de sesgo, porque la red social está hecha para generar apego a la misma. ¿Cómo lo generó?, pues si sabe que te gustan ciertos temas, te manda todos los videos y contenidos que existen de esos tópicos, destacó.


Cercanía


En la Sala de Conferencias Mónica Verea del CISAN, Ximena Gutiérrez Vasques, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, en el Programa Macrodatos, Inteligencia Artificial e Internet, comentó que las computadoras “empezaron a hablar nuestra lengua y eso también tuvo una implicación muy fuerte en la interacción humano-máquina. Es decir, podemos interactuar con la máquina tanto para que nos programe algo, nos platique, incluso para que nos ayude con nuestra salud mental”.

En tanto, José Antonio Martínez Díez Barroso, becario posdoctoral del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, compartió que, según cifras del Pew Research Center, se estima que en 2026, aproximadamente el 50 % de todo el contenido que miramos en internet tiene una injerencia de la IA en su realización, es decir textos, videos, fotos, etcétera.

Además, señaló, se calcula que a nivel mundial, aproximadamente para el 2030, todos los centros de datos en conjunto, que son estas infraestructuras que sirven para que exista la IA, van a gastar 945 teravatios (un billón de vatios) hora, es decir, toda la energía que gasta México en tres años, o Japón en un año.