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Ciudad de México, Septiembre 4.- Comer es una actividad cotidiana que suele relacionarse únicamente con obtener nutrientes y satisfacer el hambre. Sin embargo, antes de que los alimentos lleguen al estómago existe un proceso fundamental que involucra dientes, lengua, músculos y también al cerebro: la masticación.
Masticar permite triturar los alimentos y mezclarlos con la saliva para facilitar su deglución y posterior digestión. Pero esta acción mecánica también genera estímulos sensoriales y actividad muscular que mantienen una comunicación constante con el sistema nervioso.
Por esta razón, la ciencia ha estudiado qué relación existe entre masticar, el flujo sanguíneo cerebral y determinadas funciones cognitivas, como la atención y la memoria.
Aunque los resultados son interesantes, los investigadores todavía no consideran que masticar por sí mismo sea una estrategia para prevenir enfermedades como el Alzheimer. Lo que sí existe es una asociación entre una adecuada función masticatoria y un mejor estado cognitivo, sobre todo en adultos mayores.
¿Qué le pasa al cuerpo cuando masticas bien los alimentos?
La digestión comienza desde que los alimentos entran en la boca. De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK), los dientes fragmentan los alimentos y la saliva ayuda a humedecerlos, mientras algunas enzimas comienzan a descomponer determinados componentes, como los almidones.
Después, la lengua mezcla el alimento con la saliva y forma un bolo que puede ser deglutido. Por ello, la masticación representa una primera etapa indispensable para que los alimentos continúen su recorrido por el aparato digestivo.
Pero este proceso no depende únicamente de los dientes. Para masticar intervienen distintos músculos de la mandíbula, la lengua y otras estructuras de la boca, además de receptores sensoriales que detectan características como la textura, temperatura y consistencia de los alimentos.
Esto convierte a la masticación en una actividad motora compleja que requiere coordinación entre el sistema nervioso y las estructuras de la cavidad oral.
Los investigadores del Journal of Dental Sciences encontraron que, entre adultos mayores, una menor capacidad para masticar se relaciona con puntuaciones cognitivas más bajas.
Por ello, cuidar la salud bucal no solo permite conservar los dientes y las encías en buenas condiciones; también ayuda a mantener la capacidad para realizar una función cotidiana que involucra al sistema nervioso.
Masticar bien los alimentos no solo mejora la digestión: también activa el cerebroCanva.
Masticar bien también activa al cerebro: así funciona esta conexión
Cada vez que una persona mastica, el cerebro recibe información procedente de la boca y coordina los movimientos necesarios para triturar los alimentos. Una de las estructuras nerviosas involucradas es el nervio trigémino, relacionado con la sensibilidad de la cara y con el control de varios músculos utilizados durante la masticación.
La actividad cerebral asociada con este proceso ha sido observada mediante estudios de imagen. Una investigación publicada en PubMed utilizó tomografía para estudiar el flujo sanguíneo cerebral durante la masticación.
Los resultados mostraron aumentos del flujo sanguíneo en diferentes regiones cerebrales, incluidas áreas sensoriomotoras, regiones motoras suplementarias, la ínsula, el cerebelo y el estriado.
Otra revisión de estudios encontró que la masticación se relaciona con la activación de regiones como la corteza frontotemporal, el tálamo y el núcleo caudado. Los autores también identificaron una relación entre la intensidad de la masticación y la perfusión de estructuras relacionadas con el sistema trigeminal.
Esto no significa que cada bocado funcione como un «ejercicio cerebral» capaz de aumentar la inteligencia o evitar enfermedades neurológicas. Lo que muestran las investigaciones es que masticar es una actividad que genera respuestas fisiológicas en el cerebro.
La investigación continúa para determinar si mantener una adecuada función masticatoria durante el envejecimiento puede tener efectos relevantes sobre la salud cognitiva a largo plazo. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
