Arqueólogos recuperaron 22 enormes bloques del Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. El hallazgo permitirá crear la reconstrucción digital más precisa del emblemático monumento egipcio

Por: Carolina de la Torre


Iguala, Guerrero, Julio 4.- Durante más de mil seiscientos años, uno de los monumentos más impresionantes de la Antigüedad permaneció oculto bajo las aguas del Mediterráneo. Fragmentos del legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, comienzan a salir de nuevo a la superficie gracias a un proyecto arqueológico que busca responder una pregunta que ha acompañado a historiadores durante siglos: ¿cómo era realmente esta gigantesca construcción?

El reciente rescate de 22 bloques monumentales de granito y piedra caliza marca un nuevo capítulo en esa búsqueda. Algunas de las piezas pesan hasta 80 toneladas y formaban parte de la entrada principal del faro, una estructura que durante siglos dio la bienvenida a embarcaciones provenientes de distintos rincones del Mediterráneo.


La torre que guiaba a los navegantes


El Faro de Alejandría fue construido a comienzos del siglo III antes de nuestra era, durante el gobierno de la dinastía ptolemaica en Egipto. Con una altura que superaba los 100 metros, fue considerado durante siglos una auténtica proeza de la ingeniería y una referencia indispensable para los marineros que llegaban al puerto de Alejandría, uno de los más importantes del mundo antiguo.


Su enorme tamaño y la luz que proyectaba desde lo alto lo convirtieron en un símbolo del conocimiento y del poder de la ciudad. Permaneció en pie durante más de 1,600 años, hasta que una serie de fuertes terremotos, ocurridos entre la Edad Media y principios del siglo XIV, terminaron por derribarlo.


Con el paso del tiempo, sus restos quedaron sumergidos frente a la costa egipcia, alimentando durante generaciones historias y leyendas sobre una maravilla perdida.


Piezas gigantes para reconstruir el pasado


Los bloques recuperados fueron extraídos mediante grúas instaladas sobre embarcaciones especiales. Entre ellos aparecen dinteles, losas, umbrales y otros elementos arquitectónicos que ayudan a comprender cómo estaba organizada la entrada monumental del faro.


Las dimensiones de estas piezas también ofrecen pistas sobre el nivel técnico alcanzado por sus constructores. Los investigadores han identificado sistemas de ensamblaje muy avanzados para su época, con enormes bloques interconectados mediante abrazaderas que permitían sostener una estructura de proporciones extraordinarias. Además, varios de los fragmentos muestran una mezcla de elementos arquitectónicos egipcios y griegos, reflejo del encuentro entre dos grandes tradiciones culturales que caracterizó a Alejandría desde su fundación.


El objetivo es volver a levantarlo… de forma digital


El hallazgo forma parte del Proyecto PHAROS, una iniciativa internacional que reúne a arqueólogos, ingenieros y especialistas en reconstrucción digital. Su propósito no consiste en reconstruir físicamente el monumento, sino crear el modelo virtual más preciso que se haya realizado del Faro de Alejandría.
Para lograrlo, cada bloque recuperado será escaneado con técnicas de fotogrametría y modelado tridimensional. Después, esas piezas se integrarán en una recreación digital que permitirá visualizar cómo lucía la estructura original y comprender mejor los métodos de construcción utilizados hace más de dos mil años. Los investigadores también esperan esclarecer por qué el faro, que resistió tantos siglos frente al mar, terminó colapsando por completo tras la sucesión de terremotos.
Más que recuperar piedras, este proyecto busca devolverle forma a una de las obras más extraordinarias de la historia. Después de siglos bajo el Mediterráneo, el Faro de Alejandría comienza a emerger otra vez, esta vez como una combinación de arqueología y tecnología que permite acercarse, con mucho mayor detalle, a una maravilla que durante generaciones solo pudo imaginarse. Fuente: PijamaSurf.