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Ciudad de México, Junio 9.- Detectar el Trastorno del Espectro Autista (TEA) no es una tarea sencilla, debido a que se requiere de una gran cantidad de estudios. No existe una prueba médica única que diagnostique el trastorno, y mucho menos a edades tempranas. Pero, gracias a un nuevo trabajo de investigación, identificar el autismo en niños pequeños podría ser posible con un simple test.
Un equipo de científicos ha dado un paso importante al encontrar en la orina señales biológicas que permitan detectar el autismo a través de una sencilla prueba. Esta no sería invasiva y podría facilitar en gran medida el diagnóstico del trastorno.
Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Arizona dio un enorme paso al encontrar en la orina muestras que permitan detectar el autismo. El estudio se publicó en la revista Molecular Psychiatry, y se detalla cómo el equipo comparó muestras de orina de niños con TEA y de menos con desarrollo típico.
Durante esta comparativa, se encontraron señales biológicas importantes: entre el 80-90% de los niños con autismo mostraron niveles elevados de compuestos específicos. Los cuales se relacionan con microorganismos intestinales.
Las diferencias fueron significativas en los metabolitos derivados de microorganismos, sustancias que produce el cuerpo y otros organismos.
Por ello, ante estos resultados, James B. Adams, profesor de la Universidad Estatal de Arizona y uno de los responsables de la investigación, menciona que es una nueva herramienta que podría usarse para facilitar la detección del autismo en niños con mayor riesgo de padecerlo.
Este trabajo es parte de la necesidad de encontrar métodos que contribuyan a mejorar los resultados en niños con TEA. No obstante, uno de los inconvenientes es que la edad promedio en la que se diagnostica este trastorno es alrededor de los 5 años.
Resultados del estudio
En el estudio, se incluyó a 99 niños de entre 2 y 11 años que se reclutaron en centros de Arizona, Massachussetts, Tennessee y Texas. De todos ellos, 52 tenían el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista. Mientras que otros 47 formaban parte del grupo de control de desarrollo típico.
Asimismo, para analizar las muestras de orina, se utilizó un sistema especial para medir metabolitos derivados de microorganismos y compararlos con valores de referencia. Como resultado, se demostró que 23 de los 24 metabolitos evaluados estaban mucho más elevados en niños con autismo.
Algunos de estos compuestos alcanzaron concentraciones entre 100 a 1000 veces más altas que en aquellos niños sin el trastorno. Estos se clasificaron en tres grupos principales: derivados del triptófano, derivados de la fenilalanina o tirosina y compuestos asociados con levaduras u hongos.
Adams explica que varios de estos metabolitos guardan similitudes químicas con neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina. Estas sustancias están relacionadas con funciones como el aprendizaje, la cognición y el estado de ánimo. Se destacó especialmente al p-cresol, un metabolito vinculado al autismo en al menos 17 estudios previos.
Estos estudios son prometedores y respaldan la hipótesis de que las alteraciones en el microbioma intestinal podrían relacionarse con el neurodesarrollo. Especialmente, a través del eje intestino-cerebro, y creen que podría haber un subgrupo de personas con TEA asociado a características biológicas vinculadas a la microbiota intestinal.
La prueba en orina logró una precisión del 90% para diferenciar a aquellos niños con el trastorno y una especificidad del 100%. Lo que podría ser la puerta para que la prueba se incorpore a evaluaciones de rutina a los dos años de edad, sobre todo, en niños con síntomas gastrointestinales. Con esto, sería más sencillo detectar posibles casos y tratarlos a tiempo.
También, siguen investigando si esta tecnología podría tener aplicaciones en condiciones como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Así como en problemas de ansiedad y depresión durante la infancia.
