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Ciudad de México, Mayo 19.- El nuevo informe propone 31 indicadores para complementar -e incluso superar- el protagonismo del PIB como gran medidor del progreso mundial.


Durante décadas, el Producto Interior Bruto (PIB) ha sido la brújula económica del planeta. Pero mientras la riqueza global crece, también aumentan las guerras, el cambio climático y las desigualdades. Ahora, Naciones Unidas quiere abrir una pregunta incómoda: ¿de verdad un país progresa solo porque produce dinero?


Hay diferentes formas de medir el PIB. Según uno de los métodos más utilizados, este indicador calcula todo lo que gastan los hogares y gobiernos de un país, además de las inversiones de las empresas. Las normas para medirlo las acuerda la Comisión de Estadística de la ONU, una especie de parlamento mundial de agencias estadísticas. Sin embargo, los datos los recopila cada Estado y el resultado acaba condicionando leyes, presupuestos y políticas públicas en todo el mundo. El problema, según Naciones Unidas, es que el PIB se ha convertido en mucho más que una herramienta económica.
El «gobierno de las cortesanas» es uno de los periodos olvidados de la historia del Papado a causa del poder que ejercieron dos poderosas mujeres: Teodora y Marozia.
“Ahora se está utilizando de formas que sus arquitectos nunca pretendieron”, advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, durante la presentación del informe Counting What Counts en Nueva York. Durante su mandato, explicó, que la economía mundial ha crecido más de un 50% ajustándose a la inflación. Pero muchos indicadores sociales y ambientales no han mejorado. “Los conflictos están ahora en niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial”, añadió.
Entre las nuevas métricas aparecen indicadores económicos clásicos pero también datos ambientales y variables sociales como la esperanza de vida, resultados educativos en lectura o porcentaje de mujeres y niñas que sufren violencia física o sexual.


La presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock, fue todavía más gráfica. Recordó que el PIB también aumenta cuando ocurre una tragedia. “Si muchas personas en tu país tienen accidentes en carretera o hay un desastre químico, esto también haría crecer tu PIB porque tienes que gastar dinero para solucionarlo”, señaló.


MÁS ALLÁ DEL DINERO


El nuevo informe propone 31 indicadores para complementar -e incluso superar- el protagonismo del PIB como gran medidor del progreso mundial. La idea es construir una especie de “panel de control” capaz de reflejar no solo cuánto crece una economía, sino también cómo viven las personas y qué impacto tiene ese crecimiento sobre el planeta.


Entre las nuevas métricas aparecen indicadores económicos clásicos como la renta disponible por persona, pero también datos ambientales como las emisiones de gases de efecto invernadero o la contaminación del aire. A eso se suman variables sociales: esperanza de vida, resultados educativos en lectura y matemáticas o porcentaje de mujeres y niñas que sufren violencia física o sexual.


De los 31 indicadores propuestos, 15 ya forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, aunque ahora la organización quiere darles un peso político mucho mayor. El informe ha sido elaborado por un comité multidisciplinar liderado por los economistas Kaushik Basu, de la Universidad de Cornell, y Nora Lustig, de la Universidad de Tulane. El grupo fue creado directamente por Guterres en 2025, algo que marca un cambio importante dentro de las Naciones Unidas. Aunque las críticas al PIB llevan décadas circulando, nunca antes un secretario general había impulsado oficialmente una alternativa de este calibre.

UN INDICADOR “MIOPE”
Las reacciones entre economistas y expertos ambientales han sido diversas, aunque muchos coinciden en que el PIB ya no basta para explicar el mundo actual. Rutger Hoekstra, investigador de la Universidad de Leiden especializado en indicadores económicos y sociales, define el PIB como “un indicador defectuoso del crecimiento económico”. Para él, incorporar bienestar, inclusión y sostenibilidad supone reconocer “medidas superiores del progreso social”.

Una opinión similar comparte Paula Caballero, directora regional para América Latina de la organización ambiental The Nature Conservancy y una de las impulsoras originales de los ODS. Según explica, la discusión sobre superar el PIB ya apareció durante las negociaciones internacionales de la Agenda 2030, pero quedó aparcada porque había demasiados temas abiertos. “El PIB es muy miope”, sostiene, porque ignora los costes futuros del crecimiento, especialmente los relacionados con el cambio climático.

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Entre las nuevas métricas aparecen indicadores económicos clásicos pero también datos ambientales relacionados con la contaminación.

Pero no todos están satisfechos con la propuesta de la ONU. Stephen Polasky, economista ambiental de la Universidad de Minnesota, considera que los indicadores relacionados con la naturaleza y la biodiversidad siguen siendo demasiado limitados. “No me opongo a nada de lo que se incluye”, afirma, “pero debería haber más detalles sobre los indicadores ambientales”. Para él, dejar en segundo plano cuestiones como la pérdida de biodiversidad es “una oportunidad perdida” en un informe que precisamente pretende replantear cómo se mide el progreso.

EL RETO DE CREAR UNA CIFRA SENCILLA
Parte del éxito histórico del PIB radica en su simplicidad: resume una enorme cantidad de información en un único número fácil de entender y comparar. Y ahí aparece uno de los grandes desafíos del nuevo modelo. Los autores del informe reconocen que intentaron diseñar un indicador agregado alternativo, pero no lograron consenso sobre cómo construirlo. Por ello, recomiendan que la ONU cree un nuevo comité científico para seguir desarrollando esta idea.

Mientras tanto, España y Guyana serán los países encargados de supervisar cómo pueden aplicarse estas recomendaciones y cómo convertir los indicadores en un sistema aceptado internacionalmente. “El PIB no es suficiente”, concluyó Guterres. “El crecimiento a cualquier precio nos deja a todos más pobres, no más ricos.”