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Ya están dedicados, al cien por ciento, a las elecciones intermedias del 6 de junio de 2027, donde renovaremos la totalidad de la Cámara Baja, 17 gubernaturas, congresos locales (a excepción de Coahuila), ayuntamientos y presidencias municipales (excepto Durango y Veracruz).
Aunque la ley electoral establece fechas muy claras, nadie las respeta. El INE y los órganos locales están rebasados por las prácticas de todos los actores: desde la Presidenta hasta el más humilde de los suspirantes. ¡Ya todos están en campaña! Y claro, el Tribunal Electoral, se cruza de brazos, porque todos violan las reglas del juego.
¿Pero qué está pasando con los partidos? La respuesta, para tristeza de los mexicanos, es nada. Acción Nacional anunció que abriría todas las candidaturas a los ciudadanos, pero los mismos siguen controlando las listas: Jorge Romero, es un fiel empleado de Marko Cortés. Karen Michel Gónzalez Márques, que nadie conoce, es la Secretaria General; ella ni fú ni fá.
En el PRI se anunció a los “Defensores de México”, pero Alito controla todo. Junto con Rubén Moreira hicieron un trabajo de filigrana, para que los que tomen las decisiones en cada distrito, municipio y estado, coman de sus manos. Es decir, el ex gobernador de Campeche, tiene todos los votos para sí. Le pagará a sus seguidores con candidaturas.
En cada entrevista que concede el líder tricolor, o discurso que pronuncia, insiste en las alianzas, aunque el PAN y MC no quieren saber nada de él. Pero todos son prácticos a la mera hora: si convienen, harán excepciones. Ya lo verá.
En Movimiento Ciudadano se han reorganizado los liderazgos estatales, pero que nadie se engañe: el dueño del partido se llama Dante Delgado, que por una enfermedad -que muy afortunadamente está venciendo- le dejó algunas decisiones a Jorge Álvarez Máynez.
Entre Clemente Castañeda (líder de la bancada en el Senado), Ivonne Ortega Pacheco (lideresa en la Cámara de Diputados) y Salomón Chertorivski, controlan la franquicia.
¿Y los aliados del Gobierno de la República? Son un par de elefantes que no caminan absolutamente nada: Alberto Anaya, dueño del PT, y Jorge Emilio González Martínez (que ya no está tan niño, ni tan verde), deciden todo sobre su importante pedazo del pastel de poder y dinero, que le llaman partidos políticos.
Como ve usted, caro lector, no se pueden esperar resultados distintos en el 2027. Muy poco ha cambiado desde 2024, y casi nada cambiará en los próximos meses.
Es una tesis irrefutable y trágica la que aquí le presento: si las condiciones, estrategias, perfiles y dinámicas se mantienen idénticas, el resultado electoral tenderá a repetirse (o incluso a empeorarse por desgaste de la débil oposición).
En “las intermedias”, si la oposición sigue igualita que en 2024, tendrán los mismos desastrosos resultados en 2027.
COLOFÓN:
*Están más preocupados por el futuro de Andy.
*Que si Ariadna Montiel, o que si llega Citlalli a la dirigencia.
*Les preocupan más las relaciones sentimentales de Luisa que ver cómo le dan la voltereta al partido.
