Leer por placer
Por: José I. Delgado Bahena
Este jueves, 23 de abril, se conmemoró el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor”. Recordemos que la UNESCO consideró esta fecha para recordar a dos grandes autores; uno en lengua inglesa: William Shakespeare, y el otro en lengua española: Miguel de Cervantes Saavedra, además de insistir en la protección de los derechos sobre nuestras obras.
Tengo la fortuna de que cada año me invitan en alguna institución educativa para acompañarlos en esta celebración; ahora fue en el Colegio de Bachilleres, plantel Taxco el Viejo, donde abrieron un espacio en su programa para permitirme llevar a cabo la dinámica de lectura colectiva a través de tres cuentos de mi libro “Maldito Chaneque”, lo que posibilitó las invitaciones de otros planteles para próximas fechas.
Pero bueno, creo que es motivo para recordar algunas frases o comentarios que han hecho grandes autores sobre este tema, lo que nos permite reforzar el gusto de la lectura por placer.
“Adquirir el hábito de la lectura es construirte un refugio para prácticamente todas las miserias de la vida”, lo dijo W. Somerset Maugham, y así es. Cuando lees le encuentras un porqué a los desastres, los infortunios y los sinsabores de tu vida misma.
Pero, entonces, ¿qué hace falta? Simplemente, que lleguen a nuestras manos buenos libros, y no dejarlos ir; hacerlos nuestros, lograr que formen parte de nuestra vida y de nuestro destino.
“Necesitamos libros que nos afecten como un desastre, que nos entristezcan profundamente, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, como ser desterrados a un bosque alejado de todo, como un suicidio. Un libro debe ser como el hacha que rompe el mar helado que habita dentro de nosotros. Eso es lo que creo”, lo dijo el escritor checo Franz Kafka, autor de La Metamorfosis.
Entonces, el acto de leer debe ser algo permanente en nuestras vidas, no solo por los conocimientos, sino también porque, de igual modo, estimula nuestra imaginación, nuestros sentidos y nuestras emociones. Debemos, pues, reconocer que leer es un ejercicio mental en el cual nuestro cerebro participa activamente ordenando ideas, relacionando conceptos y evocando imágenes, emociones y sentimientos profundos. Además, leer favorece las capacidades cognitivas de nuestra mente, fortaleciendo e instaurando nuevas conexiones neuronales. Estas redundarán positivamente en nuestro pensamiento crítico, retrasarán el deterioro cognitivo propio de la edad y nos ayudarán a comprendernos mejor a nosotros mismos y a la vida.
Durante los últimos días han surgido una serie de propuestas para fomentar el gusto por la lectura; entre ellas, te convocan a que publiques portadas de libros que te han marcado, o que has disfrutado a lo largo de tu vida. En realidad son pocos quienes han aceptado la invitación; sin embargo, debo reconocer que es una buena iniciativa para recordarnos que el objeto libro, así como los autores, están ahí, esperando a ser leídos.
Ahora bien, André Gide dijo: “Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran”. Y es tan importante esto, porque es como entrar en comunión con el pensamiento y la visión del mundo que otras personas tienen. Es como viajar y conocer a gente que ha visto otras cosas que nosotros jamás podremos ver, porque es su mundo, su imaginación, su creatividad.
He tenido la fortuna de conocer, así, a Balzac, a Dostoievski, a Hess, a Unamuno; por supuesto a Cervantes, a Irving Wallace, a García Márquez y Saramago. En fin, a tantos narradores y poetas que he tenido la fortuna de tratarlos a través de sus letras.
Por último: no olvidemos que al leer un libro podríamos encontrar un reflejo de nosotros mismos; porque, ya lo dijo Carlos Ruiz Zafón, autor de “La sombra del viento”: “Los libros son espejos: solo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro”.
