VACUNAR DESDE ANTES DE NACER–CRUZADA QUIRÚRGICA-DON CHIMINO
Por: J. David Flores Botello
En medicina hay decisiones que cambian el destino de una vida antes de que esa vida siquiera haya empezado a respirar por sí misma. Una de ellas es la vacunación durante el embarazo. Hoy contamos con un avance importante que vale la pena explicar con calma: la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio, el VRS. Este virus, aunque poco conocido por muchas familias, es una de las principales causas de infecciones respiratorias graves en los bebés pequeños. Es el responsable de bronquiolitis, neumonías y hospitalizaciones en los primeros meses de vida, cuando el niño aún no tiene defensas suficientes para enfrentar estas enfermedades.
Lo más delicado es que el VRS no avisa. Empieza como un cuadro leve: moquito, tos, un poco de fiebre. Pero en cuestión de horas o días, puede complicarse. El bebé respira rápido, se le hunden las costillas, se agota, deja de comer… y en algunos casos requiere hospitalización. Por eso, la estrategia ha cambiado. Ya no esperamos a que el bebé nazca para protegerlo. Ahora protegemos desde antes. La aplicación de esta vacuna en mujeres embarazadas, entre las 32 y 36 semanas de gestación, permite que la madre genere anticuerpos que pasan a través de la placenta al bebé. Es decir, el niño nace con una protección inicial contra este virus, justo en la etapa en la que más lo necesita. No es exageración decir que esto salva vidas. Es prevención inteligente. Es adelantarse al problema. Pero la protección del recién nacido no termina ahí. Del 25 de abril al 2 de mayo se llevará a cabo la Semana Nacional de Vacunación, una de las estrategias de salud pública más importantes que tenemos. No es una campaña más. Es una oportunidad real de cerrar brechas, de completar esquemas y de proteger a nuestros niños contra enfermedades que antes causaban epidemias, secuelas y muerte. Basta recordar —y no hace muchos años— cómo enfermedades como el sarampión, la tosferina o la poliomielitis afectaban a generaciones enteras. Hoy, gracias a las vacunas, estas enfermedades han disminuido de manera importante. Pero no han desaparecido. Y cuando bajamos la guardia, regresan. En consulta lo vemos con frecuencia: niños con esquemas incompletos, cartillas olvidadas, padres que piensan que “ya no es necesario”. Y ahí es donde empieza el riesgo. Las vacunas no son opcionales. No son un lujo. Son una de las herramientas más seguras, más estudiadas y más efectivas de la medicina moderna. Han demostrado, una y otra vez, su capacidad para prevenir enfermedad, discapacidad y muerte. Revisar la Cartilla Nacional de Salud debe ser un hábito. Así como revisamos si hay comida en casa o si los niños llevan uniforme limpio a la escuela, debemos revisar si sus vacunas están completas. Acudir al centro de salud no debe verse como una molestia, sino como una inversión en la vida.
Porque vacunar no solo protege al hijo propio. Protege al recién nacido, al niño enfermo, al que está en tratamiento, al que no puede vacunarse. Protege a la comunidad. Así como en otros temas de salud, el ejemplo en casa es determinante. Los hábitos que los niños ven desde pequeños se convierten en su forma de vivir. Lo mismo ocurre con la prevención: si en casa se le da importancia, los hijos crecerán entendiendo su valor. Hoy tenemos en nuestras manos dos oportunidades claras: proteger al bebé desde el embarazo y reforzar la protección de nuestros niños con la vacunación. No dejemos pasar ninguna. Cuidar la salud de nuestros hijos no empieza cuando se enferman … empieza antes de que nazcan y se fortalece con cada decisión que tomamos.
CRUZADA QUIRÚRGICA.- Del 1 al 4 de mayo se llevarán a cabo en el Hospital General “Dr. Jorge Soberón Acevedo” de Iguala las Cruzadas de Cirugía Pediátrica de la Academia Mexicana de Pediatría, que llevan el nombre del iniciador de estas cruzadas, Dr. Jorge Alamillo Landín (qepd). Se realizarán 90 cirugías gratuitas: 60 de cirugía pediátrica, 15 de cirugía plástica (labio y paladar hendido, secuelas de quemaduras) y 15 de oftalmología (estrabismo, catarata congénita, entre otras). Serán atendidos también niños con enfermedades raras o sin diagnóstico definido. Participan especialistas certificados de hospitales de alta especialidad, en una labor completamente altruista. Este esfuerzo se realiza en coordinación con, la Academia Mexicana de Pediatría, la Sociedad y Colegio de Cirugía Pediátrica, IMSS-Bienestar, con el apoyo de presidentes municipales, personal de salud, enfermería, trabajo social, sacerdotes que brindan albergue, el Club Rotario Valle de Iguala y sociedad civil. En Guerrero estas cruzadas ya han cambiado la vida de cerca de 370 niños en tres eventos previos; con esta jornada, alcanzaremos alrededor de 460 cirugías. Este ejemplo de unidad también nos recuerda una necesidad urgente: Guerrero requiere un Hospital Infantil. Ojalá pronto sea una realidad.
DON CHIMINO.- Creo que la vez pasada me tardé más es tarles paticando cómo cocinar calabaza en dulce que en lo que en verdá me ´biera tardado haciéndola. Pero le sigo: como a los 20 a 25 minutos de tarla cociendo a todo fuego, hay que cambiar las calabazas de lugar. Las que taban abajo recibiendo más calor y el dulce, se suben pa´arriba; y las que taban arriba, se bajan hasta el fondo de la olla asina el piloncillo les entra parejo a todas. Es bien importante checar que tenga suficiente agua, que no güela a quemado. De vez en cuando se agarra la olla con cuidado, se le da una meneadita, su giro, una sacudida decente, pa´que no se pegue la calabaza en el fondo, asina tambor se acomoda. Esta vez, todas las calabazas quedan boca arriba. Durante el tiempo que se hace esta maniobra de cambiar las de abajo pa´arriba y a la visconversa, debe bajarse la intensidá del fuego pa no quemarse y pa que no se consuma el jugo. Ya que tan todas acomodadas, se tapa, se le pone el molcajeta boca abajo encima de la tapa, eso ayuda pa que suba más la miel. Se espera unos veinte a venticinco minutos más. En lo que se cocina, se lava y limpia la semilla la cual se vacea en un plato grande y extendido pa´sacarla al sol, que se seque y sirva pa sembrar al otro año o pa´comérselas después de dorarlas en un comal. Yo, tengo la costumbre de acercarme a la olla y, por onde sale el vapor me lo aviento con la mano a mis narices pa olerlo mejor, asina que, si tantito empieza a oler a quemado (que me ha pasado) tengo que apagarle el fuego de inmediato, sacar a la carrera toda la calabaza hasta llegar a la que se taba quemando pa sacarla. Tiene uno que tar muy buso caperuzo porque si no nos damos cuenta, toda la calabaza se güele a humo quemado y tonces ya valió. Si le echa mucha agua, se aguada y no sabe igual. A mi me gustan más las que salen secas, camotudas y me encanta comérmelas con leche fría, sea que le eche con una cuchara toda la calabaza al vaso o a la copa con leche, le revoloteo en laleche pa que se deshaga y asina me la voy comiendo. O le agarro un cacho con la cuchara, lo mojo con la leche y pa´dentro. El tequesquite le da un sabor muy ligero a sal pero sobre todo, le ayuda a la miel a subir hasta arriba pa´que todos los cachos queden lo más parejo posible de dulzor. A la hora de servirla, échela en un platito sin que le falte echarle una cucharadita de la misma miel con la que se coció. Tonces, en resumidas cuentas: la clave ta´en selepcionar la calabaza que va a cocinar. Debe ser tamalayota, ceniza de la piel, que no se vea brillosa. Tambor, debe ser pesada, no bofa. Las bofas se aguan, quedan batidas y no agarran buen sabor. La cocinada dura casi una hora. Los primeros 20 a 25 minutos debe tener cuidado de que no se le queme. Si hay necesidá, agregue un poco de agua, no mucha. Entre más camotuda y seca debe tener más cuidado porque se le puede quemar. Tambor, si la cocina mucho se le puede deshacer, por un lado quedar la cáscara y por otro la carnita de la calabaza. No se olvide que es muy delicada. Si no se la acaba pronto, debe, por lo menos una o dos veces al día, hervirla tanto como si la ´tuviera cocinando de nuez. Si la medio yerve o pior, no la yerve, se le honguea, se llena de peluza blanca y se sabe horrible. Es una tragedia que le haya salido muy sabrosa su calabaza y se le eche a perder por falta de hervor. Otra es meterla el refrigerador pero, en veces, tambor de honguéa. Pero bueno, me paso a retirar, ójala que, cuando se saborée una calabaza cocida siguiendo ni receta se la aprenda y la comparta. Se vale. Mientras…. ¡abur!
