Sector 7

Abr 11, 2026

Leer poesía

Por: José I. Delgado Bahena

Siempre he creído que leer poesía, y sobre todo escribirla, trae grandes beneficios para la formación y desarrollo integral del ser humano. Definitivamente: la poesía sensibiliza. Creo que si atrajéramos mayor cantidad de poesía en las escuelas, en los hogares y en los centros de trabajo, los seres humanos seríamos más sensibles ante los problemas de los demás y, sobre todo, de nosotros mismos. Encontraríamos formas de desahogar emociones y crear, de manera subjetiva, soluciones a nuestros problemas cotidianos, y nos llevaría a ser más solidarios con quienes nos rodean.

Entre todo lo anterior, leer, y escribir poesía, ofrece beneficios cognitivos y emocionales, incluyendo la reducción del estrés, la mejora de la creatividad (pensamiento lateral) y una mayor conexión con las emociones propias y ajenas. Funciona como un ejercicio cerebral que estimula áreas del lenguaje y la introspección, ampliando el vocabulario y mejorando la expresión verbal.


Desafortunadamente, tanto en adultos como niños y jóvenes, la poesía no es bien recibida, creo que, principalmente, porque la sociedad nos envuelve en situaciones que nos hace ver una realidad de mucha agresividad e inseguridad que, lo subjetivo de la poesía encuentra con ello una pared que no puede derribar.


El ser humano se encierra en sus conceptos y busca en todo, la utilidad palpable, lo que le puede ser de beneficio material; entonces, al no hallar en la poesía más que “distractores” piensa que no sirve para nada.


Y claro, si son personas que ya están formadas, es decir: que ya son adultas, difícilmente se podrá hacerles entender sobre los beneficios de leer poesía. Pero, si pensamos en los padres que son conscientes de la necesidad de desarrollar habilidades cognitivas en sus hijos, seguramente estarán más receptivos para llevar a casa un libro de poesía y leer con ellos, comentar y, a partir de esa interacción, propiciar un acercamiento que con frecuencia es necesario entre padres e hijos.


Pero la mayor barrera, desafortunadamente, son los maestros, quienes, además de que tienen la responsabilidad, por estar incluido el tema en los programas oficiales, ellos mismos no leen poesía, bueno: no leen nada. No digo que todos, pero no meteré las manos al fuego por todos. De manera que, es importante sensibilizar, primero, a padres y maestros y, a través de ellos, acercar textos poéticos a niños y jóvenes.


Ojalá que todos entendieran sobre los principales beneficios de leer poesía:
Salud Mental y Emocional: Estudios indican que la poesía puede disminuir el dolor, la depresión y la ansiedad, promoviendo la esperanza y la introspección.
Estimulación Creativa: Mejora la fluidez y flexibilidad cognitiva, fomentando la imaginación al crear imágenes mentales de los versos.


Desarrollo del Lenguaje:


Enriquece el vocabulario, la dicción y el dominio de figuras retóricas.
Conexión Profunda: Permite explorar la subjetividad del alma, entender diferentes perspectivas y conectar con sentimientos complejos.


Eficiencia Cognitiva: Activa áreas específicas del cerebro relacionadas con la memoria y la emoción.


Placer Estético: Fomenta la relajación y la apreciación de la belleza lingüística.
Rapidez de Lectura: Al ser poemas a menudo cortos, proporcionan una satisfacción inmediata y serenidad en sesiones breves.


La poesía invita a un espacio de encuentro sin juicios, donde la metáfora y el símbolo permiten entender la realidad desde ángulos novedosos.


Bueno, ojalá que estas reflexiones sirvan de algo. Creo que sí. Porque ayer participé en un recital poético, acompañado de mi amigo Óliver Herrera y de su músico Jesús Rebolledo, y la gente estuvo muy emocionada.