ÉBOLA: INFORMARSE SIN ENTRAR EN PÁNICO-DON CHIMINO

Por: J. David Flores Botello

ÉBOLA: INFORMARSE SIN ENTRAR EN PÁNICO.– En estos días, con grandes eventos internacionales, viajes masivos y personas moviéndose constantemente de un país a otro, nuevamente ha comenzado a escucharse una palabra que suele causar preocupación: Ébola. Y cuando una enfermedad se convierte en tema de conversación mundial, lo más importante no es el miedo… sino entender bien de qué se trata. El Ébola es una enfermedad causada por un virus muy agresivo que fue identificado por primera vez en África en 1976. Su nombre proviene de un río cercano al lugar donde apareció uno de los primeros brotes. Produce fiebre alta, dolor intenso de cuerpo, cansancio extremo, debilidad, vómitos, diarrea y, en algunos casos, hemorragias. Durante algunos brotes llegó a causar la muerte de miles de personas y por eso llamó la atención de todo el planeta. Pero aquí viene algo fundamental: el Ébola NO se transmite tan fácilmente como muchas personas imaginan. No es una enfermedad que se contagie simplemente por caminar cerca de alguien, por compartir un espacio abierto, por saludar de lejos o por respirar el mismo aire unos segundos. No viaja por el aire como el sarampión o la influenza. Para que exista contagio generalmente se requiere contacto directo con sangre, vómito, saliva, sudor, diarrea u otros fluidos corporales de una persona enferma, especialmente cuando ya presenta síntomas importantes. Eso significa que una persona sana que coincide con otra en un aeropuerto, en un estadio o en la calle, no tiene automáticamente un riesgo alto de contagio. Además, las personas con Ébola gravemente enfermas suelen sentirse tan mal que difícilmente podrían andar caminando normalmente entre multitudes. Entonces, ¿por qué vuelve a hablarse del tema? Porque vivimos en un mundo completamente conectado. Hoy una persona puede subir a un avión y cruzar continentes en pocas horas. Y eventos internacionales como el Mundial de Futbol, competencias deportivas, conciertos o encuentros masivos reúnen visitantes de muchos países, incluyendo algunas regiones donde ciertas enfermedades pueden existir. Eso obliga a los sistemas de salud del mundo a mantenerse vigilantes y preparados. La buena noticia es que actualmente la vigilancia epidemiológica internacional es mucho más fuerte que hace décadas. Existen filtros sanitarios, protocolos en aeropuertos, monitoreo de viajeros, laboratorios especializados y sistemas de alerta rápida. Además, hoy ya existen vacunas y tratamientos que antes no estaban disponibles y que han ayudado a controlar brotes recientes. El verdadero peligro muchas veces no es el virus… sino la desinformación. En redes sociales circulan videos alarmistas, rumores falsos y mensajes exagerados que hacen pensar que cualquier contacto casual representa un riesgo enorme. Y no es así. La información científica ayuda a proteger; el miedo sin conocimiento solo genera angustia. También es importante poner las cosas en perspectiva. Aunque el Ébola es una enfermedad seria y debe tomarse con responsabilidad, el riesgo cotidiano para muchos de nuestros niños sigue estando mucho más cerca de casa: accidentes en motocicleta sin casco, obesidad, diabetes, violencia, falta de vacunación, dengue y enfermedades prevenibles. La enseñanza que deja el Ébola es clara: la salud pública importa. La vigilancia epidemiológica salva vidas. Y enseñar a niñas, niños y adolescentes a buscar información confiable también forma parte de la prevención. Recuerde: el mundo está más conectado que nunca. Los virus viajan rápido… pero la información correcta y la prevención pueden viajar todavía más lejos.

DON CHIMINO.- Ora que ya toy de de edá me pongo a cavilar, ¿cómo jue que habiendo males como el sarampión, la virgüela, el paludismo, la polio y otras enfermedades, podemos agún todavía tar vivitos y coliando? Sin medecinas güenas, sin doptores especialistas, sin vacunas. Cuando éranos niños en veces no ´bía dinero pa´ llevarnos al doptor. Nos daban tecitos de yerbas o remedios caseros recetados por las abuelitas. Otras veces nos curaban de daño, de empacho o de caida de mollera. Asina morían niños… y tambor adultos que, antes, les duraba más la bateria y se morían de más viejos, quizás porque ya taban curtidos de enfermedades y comían menos porquerías. Antes jugábamos en las calles empiedradas, en la tierra, nos llenábamos de polvo o lodo y llegábamos a casa todos mugrosos. No nos priocupaban los coches porque ´bía pocos y solo de vez en cuando pasaba uno. Íbanos al campo a las que eran tierras de riego. Taban del otro lado del puente Mocho, mero el que tá sobre Álvarez, pasando Pacheco. De áhi p´allá nada de casas, puro sembradío. Íbanos, en veces solos, en veces con amigos, sin miedo de que nos saliera un julano maloso o que nos mordiera una víbora. Nos trepábanos a los árboles de güamúchil, de mango y hasta en los cirgüelos que son tan vidriosos. Parecíamos changos pasando de rama en rama… y no nos pasó nada, sobrevivimos. Ora a los niños no se les deja ir solos ni a la esquina, no pueden jugar en las calles, anque ten pavimentadas, por riesgo a que los atropelle un coche, solo en algunos fratcionamientos cerrados. A los niños no los dejan trepar a los árboles, cuando mucho en la horqueta o en la rama mas bajita. Antes, eran hartisimas gentes por cada familia, muchas pasaban de la docena de hermanos, y se pregunta uno: ¿Cómo le hicieron las señoras pa´tener tantos hijos, con partos naturales, atendidas por parteras y ora son bisagüelas o tataragüelas? Una de mis agüelas tuvo 16 hijos a puro valor de mujer. Enclusive, dos los tuvo en el campo, el último casi ella solita. No les dio tiempo llamar a la partera. Ya que salió el chamaco, no tenían ni tijeras pa´cortar el ombligo. Lo cortaron con machete pasado por la lumbre y, pa´que no sangrara, le cauterizaron el ombligo con una vela… asina sobrevivían. Las señoras, anque embarazadas andaban en chinga trabajando, en veces con un chamaco en las espaldas sujetado con un reboso y no se les adelantaba el parto. Ora, una embarazada cuida de no engordar, toma vitaminas, la mira el especialista, le hacen análises y otros estudios en los que pueden saber su setso y si viene bien o tiene algún croblema el bebé… y la mayoría son cesárias. Tantito porque ya les da miedo el dolor a la hora de parir y prefieren operación, y la otra, porque ya casi ningún doptor quiere atenderlas de parto normal… y se complican más ellas y sus niños que, en veces, terminan en incubadoras porque se los andan sacando antes de tiempo. Sin vacunas nos enfermábamos y nos curábamos, por eso tamos vivos. Enclusive, el mentado covicho que hizo matazón de gentes, le pegó más a los viejitos y más a los que taban enfermos de algo… y la libramos. Va a preguntar usté que por qué toy tan refletsivo y cavilador. ¿Sabe por qué? Porque toy buscando palabras pa´decírselas a mi Puchunga que hoy 30 de mayo cumple años. Como siempre lee la colugna del Daví y lo que yo les patico, voy a aprovechar pa´que dende aquí le mande este mensaje: “Puchunguita de mi alma y de mi corazón… tantos años, tantos sustos, tantas enfermedades, tantos temblores, tantas broncas y agún todavía seguimos aquí, vivos y juntos. Ya no tan macizos como antes, eso que ni qué. Ora crujen las dorrilas, semos desmemoriados y, en veces, pá levantarnos de la cama hay que ´garrar vuelo, pero, ¿sabes una cosa? De todas las cosas bonitas que me han pasado en la vida, una de las más chingonas jue toparme contigo. Sé que no soy tan refinado como tú, que me echo mis cheves y mezcales, que tengo mis defeptos. Y agún asina me quieres. La felicidá es llegar vivos juntos y viejos, pa´que sígamos paticando, riéndonos de nuestras burradas que en veces hacemos, que sígamos de parranderos anque ya no aguántemos mucho y hasta nos agarre la cruda con las puras desveladas. ¡Feliz cumpleañitos adorada Fernanda! Que nunca se te acabe esa risa tan bonita que tienes ni esa forma tuya de alegrarme la vida nomás con mirarme”.
Tambor le mando un abrazote al doptor Daví que hoy estrena año. Otra vez, no voy a tar en su fiesta. Maripaz, prima de mi Puchunga, que vive en la Costa Chica, ya casi llegando a Guajaca, le organizó una fiesta y acá andamos dende el jueves. Pásesela muy chingón, que cumpla muchos años pa que me siga haciendo un güequito en su colugna de los sábados, dispénseme que en veces me cuelgo. Le mandé un regalito en una carta cerrada, si me hace favor y no le quita mucho tiempo de su fiesta, léasela a sus invitados. Gracias por todo, regresando lo busco pa´echarnos unos mezquites del que me dijo que le trajieron de Agüechotitlán en las montañas de Chilapa. Dios lo bendiga. Y, como ya me colgué de nuez, paso a retirarme. Abur.