Por: Servicios AINI


Ciudad de México, Agosto 11.- En medio de la crisis económica y la inflación que se registra en México, el empleo para 32 millones de jóvenes que existen en el país se vuelve cada vez más precario e incluso inexistente.

De los 15 millones y medio de jóvenes que trabajan en México, 10.8 millones no tienen ingreso suficiente para lo más básico y 9.4 millones carecen de acceso a salud y seguridad social.

Pero la situación de jóvenes en las zonas rurales es aún peor: Hay 3.3 millones de jóvenes ocupados en estos territorios.

2.7 millones tienen trabajos informales. Casi un millón, 949 mil jóvenes en zonas rurales no perciben ingresos por su trabajo, afirma la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.

A dos días de que se conmemore el Día Internacional de la Juventud, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, exigió eliminar etiquetas discriminatorias que les cierran las puertas al trabajo a millones de jóvenes que están en búsqueda de una fuente de trabajo.

Aseguró que 1 de cada 5 ha recibido una negativa de trabajo por discriminación. En México—agrega–hay 32 millones de jóvenes; y 2 de cada 10 buscan empleo peor no lo encuentran.

Asimismo 8 de cada 10 que trabajan carecen de ingreso suficiente

la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, exigió dejar atrás las etiquetas discriminatorias que les cierran las puertas al trabajo y reconocer el potencial que la generación de jóvenes representa para el desarrollo del país.

Recordó que el país tiene 32 millones de jóvenes en su mayoría con una escolaridad superior a la de sus padres, pero la exclusión del trabajo afecta a 7.5 millones de jóvenes.

Bajo la consigna “No somos ninis”, la Alianza de Jóvenes advirtió que la exclusión laboral es una forma de violencia que le abre la puerta a más violencia.

Señalan entre las principales formas de exclusión: la edad, la forma de vestir, los tatuajes, o circunstancias como su condición económica o complexión corporal.

“No somos ninis, ni generación de cristal, ni de mazapán, las etiquetas son falsas pero su efecto es real: contribuyen a cerrar las puertas a millones de jóvenes en las escuelas, en el trabajo, y a veces hasta en las familias”, reprocharon

De acuerdo a su reporte, las personas jóvenes tienen mayores tasas de desempleo y exclusión del trabajo que los adultos.

Pero a los jóvenes que logran un empleo tampoco les va muy bien: la mayoría lo hacen en condiciones precarias: no tienen ingreso suficiente para lo más básico, no tienen acceso a seguridad social, y por lo tanto, tampoco acceso a servicios de salud, estancias infantiles, ahorro para el retiro, Infonavit y demás protecciones de la seguridad social.

Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI muestran que: En total, hay 7 millones 634 mil jóvenes excluidos del trabajo y fuera de la escuela.

MUJERES EN DESVENTAJA

Para las mujeres jóvenes la exclusión es aún peor. 24 de cada 100 están desempleadas, hablamos de 1.8 millones de mujeres desocupadas o totalmente disponibles para trabajar que no consiguen trabajo.

Además, hay 3.7 millones de mujeres jóvenes que ni siquiera tienen la oportunidad de salir a buscar un trabajo remunerado o continuar sus estudios por realizar tareas domésticas o de cuidados en su casa, sin remuneración.

Muchas personas jóvenes que sí tienen un empleo remunerado carecen de condiciones de trabajo dignas. Tienen trabajos precarios, informales, sin derechos laborales.

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