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Ciudad de México, Octubre 29.- La Universidad Autónoma de Chapingo en el Estado de México lleva a cabo una investigación sobre el uso del cempasúchil como filtro natural para sanar suelos y recursos hídricos agrícolas afectados por metales pesados.
La UAch a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que el estudio se realiza en Tixtla de Guerrero y parte del trabajo de titulación de la Maestría en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua de la Universidad Autónoma Chapingo.
Bajo el título «Transporte de metales potencialmente tóxicos en el sistema suelo–planta: caso Tagetes erecta» y con la dirección del coordinador general de Estudios de Posgrado de esa casa de estudios, Jorge Víctor Prado Hernández, el proyecto analiza la interacción de esta flor milenaria con sustancias como cadmio, cromo, plomo y níquel.
La encargada de la investigación, Mariyn Juárez Flores, estudiante de la Maestría de ingeniería Agricola y Uso Integral del Agua refirió que su estudio abre camino a la generación de insumos fundamentales y alineados a los objetivos de sostenibilidad del Gobierno de México, al promover la inocuidad, evaluar el uso seguro de recursos hídricos en el campo y salvaguardar la producción agropecuaria nacional.
Para profundizar en el comportamiento de los contaminantes al utilizar sistemas de riego con aguas residuales, explicó que la investigación combina un doble diseño experimental bajo condiciones controladas en invernadero y cajas acrílicas de laboratorio, además del uso de HYDRUS, un avanzado software de simulación matemática que permitió predecir con exactitud el viaje de los metales en el agua y el perfil de la tierra.
Los resultados experimentales revelaron amplias capacidades en la especie vegetal, toda vez que la Tagetes erecta —comúnmente conocida como cempasúchil— demostró ser una alternativa natural ante el cadmio y el níquel al mantener una elevada resistencia a pesar de su toxicidad.
Juárez Flores señaló que las plantas expuestas al plomo no solo sobrevivieron, sino que desarrollaron raíces más fuertes, tallos de mayor longitud y flores de mayor tamaño. En contraste, el cromo resultó ser el único elemento dañino para el cultivo, al reducir drásticamente su biomasa y anular su capacidad de floración.
Las pruebas también permitieron constatar que la presencia de estos metales no alteró la acidez del suelo, aunque sí modificó su conductividad eléctrica, comentó la estudiante.
La trascendencia social del proyecto radica en que el cempasúchil forma parte de la vida cotidiana en diversas regiones de nuestro país, reiteró la joven investigadora, quien enfatizó que conocer qué estructuras de la planta retienen mayor volumen de metales tóxicos es crucial para garantizar un manejo seguro.
Lo anterior porque la flor se aprovecha, se toca o se consume todo el año en cadenas ornamentales para fiestas patronales, bodas, rituales tradicionales como la danza de los Tlacololeros, ofrendas de Día de Muertos, platillos gastronómicos e insumos para la ganadería, apunta Juárez Flores.
