IRZA
Acapulco, Gro., Habitantes de distintas colonias de la zona urbana y conurbada de Acapulco tomaron este martes las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para exigir una solución a los problemas que, aseguran, persisten en el suministro de energía desde el paso del huracán Otis, entre ellos apagones constantes, infraestructura dañada, falta de conexión a la red eléctrica y cobros considerados excesivos.


La protesta comenzó minutos antes de las 18:00 horas en las instalaciones de la paraestatal ubicadas en el fraccionamiento Costa Azul, donde los inconformes cerraron el acceso al estacionamiento sobre la calle Almirante Horacio Nelson, esquina con Capitán Jaimes Cook, impidiendo la salida de las unidades operativas destinadas a atender reportes en distintos puntos del municipio.


La movilización fue encabezada por la ex diputada local de Morena, Rosario Merlín García, quien acusó que, pese a las múltiples gestiones realizadas por vecinos de diversas colonias, la empresa no ha atendido los daños que dejó el ciclón en la infraestructura eléctrica.


“Siguen los postes caídos, quebrados, así como algunos transformadores averiados, en algunos casos está toda la instalación de red de electrificación pero no la han ido a conectar entonces provoca que se cuelguen los usuarios porque ellos no quieren conectar y mucho menos quieren contratar. También hay altos cobros y apagones”, puntualizó la dirigente del movimiento.


Los manifestantes señalaron que las fallas en el servicio no solo afectan el suministro de electricidad, sino que también han provocado daños en electrodomésticos, lo que representa pérdidas económicas para numerosas familias. Ante esta situación, informaron que además han iniciado procedimientos para exigir que la CFE responda por las afectaciones ocasionadas a sus equipos.


Tras varias horas de protesta, una comisión de los inconformes fue recibida en una mesa de trabajo por el superintendente de la CFE, Manuel Romero Castellanos, con el propósito de revisar cada una de las demandas y buscar una ruta de atención que permita resolver los problemas denunciados.


La ocupación de las oficinas refleja el creciente descontento de usuarios que sostienen que, a más de dos años del impacto de Otis, continúan enfrentando deficiencias en un servicio esencial, mientras reclaman respuestas concretas de la empresa encargada del suministro eléctrico