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Ciudad de México, En el país, la tasa nacional de embarazos en 2025 que terminaron en muerte fetal disminuyó al registrar un total de 58.9 por cada 100 mil mujeres en edad fértil (15 a 49 años).


De acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Fetales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se trata de la tasa más baja desde 2019 cuando se tuvo un total de 68.8.


Las entidades que presentaron las tasas más altas fueron San Luis Potosí, Ciudad de México y Durango, mientras que las más bajas se registraron en Oaxaca, Campeche y Sinaloa.


La Unicef detalla que una muerte fetal ocurre cuando un bebé nace sin presentar signos de vida después de la semana 20 o 28 de gestación (según el criterio médico o internacional).


Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta.


El INEGI detalló que en 2025 se tuvo un total de 20 mil 741 muertes fetales, de las cuales, 80.5 por ciento ocurrió antes del parto; 18.3 durante el mismo, y en 1.2 por ciento de los casos no se especificó el momento.


El mayor porcentaje de muertes fetales correspondió a embarazos únicos y en segundo lugar los gemelares.


Con base en la edad gestacional (duración del periodo de gestación), las muertes fetales intermedias (20 a 27 semanas) representaron el 39 por ciento de los casos seguidas de las tardías (28 semanas y más) con 32.7; y las precoces (12 a 19 semanas) con 28.2.


De acuerdo con la edad de la madre, las mujeres que concentraron el mayor número de embarazos con alguna complicación que terminó con la muerte del producto tenían entre 20 y 24 años o entre 25 y 29; ambos grupos de edad concentraron el 23.4 por ciento.


Además, se mencionó que la mayoría de las más de 20 mil muertes fetales, el producto llegó a pesar menos de un kilo.


Entre las causas más frecuentes de la mortalidad fetal se encuentran las complicaciones durante el parto, las hemorragias previas (incluido el desprendimiento de placenta), las infecciones y enfermedades maternas y las complicaciones durante el embarazo, cuya causa subyacente puede ser la restricción del crecimiento fetal.


La salud de la madre también puede ser una causa de la mortalidad fetal. Se estima que un 10 por ciento de las muertes fetales de todo el mundo se producen como resultado de la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Otros factores relacionados con la madre, como su edad o si es fumadora, también pueden aumentar el riesgo de que se desarrollen enfermedades maternas o de que el bebé nazca muerto.

Mientras que las causas más comunes de las muertes fetales que ocurren durante el parto son la hipoxia (falta de oxígeno), las obstrucciones provocadas por la placenta y otras complicaciones relacionadas con el parto. Muchas de ellas pueden evitarse cuando se cuenta con intervenciones básicas tales como el parto vaginal asistido, la presencia de matronas cualificadas o las cesáreas de emergencia.