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Nuremberg, Alemania, La jurista sudafricana Navanethem ‘Navi’ Pillay ha ganado el Premio Nobel de la Paz 2026, una figura «instrumental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio son enjuiciados», ha destacado el jurado del galardón. Pillay estuvo al frente de la comisión independiente creada por la ONU que concluyó el año pasado que hubo un genocidio en Gaza.
El anuncio le ha pillado en un evento en Tribunal de Nuremberg, en Alemania, donde su reacción incrédula ha sido grabada por los presentes y ella ha llegado a bromear con que si le aplaudían más por este galardón a lo mejor lo compartía con el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Es «una persona con un coraje excepcional e integridad, que ha liderado el camino hacia un orden legal global más integral», ha dicho el presidente del Comité Nobel Noruego, Jorgen Watne Frydnes.
De 85 años, Navi Pillay es ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ejerció entre 2008 y 2014. Además fue la primera jueza no blanca del Tribunal Superior de Sudáfrica y ha ejercido como magistrada de la Corte Penal Internacional (CPI) y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que dictaminó que se había cometido un genocidio en ese país africano en 1994.
Encabezó, además, entre 2021 y 2025 la Comisión de Investigación en el Territorio Palestino Ocupado, un comité independiente puesto en marcha por la ONU que determinó que Israel ha cometido genocidio en Gaza y que altos mandatarios israelíes, incluyendo el primer ministro Benjamín Netanyahu, han incitado a esos actos.
Se da la circunstancia de que el galardón ha sido desvelado cuando acaban de cumplirse tres años del ataque de Hamás y otras milicias palestinas contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejaron más de 1.200 muertos y 251 secuestrados y que desencadenó una ofensiva israelí sobre Gaza, con más de 74.000 fallecidos en este tiempo. Este sábado se cumple también el primer aniversario del alto el fuego en la franja palestina, que no ha terminado con la violencia.
El jurado ha subrayado que el compromiso de Pillay con los principios legales universales y su sólida brújula moral han sido «constantes» a lo largo de su carrera.
«Nacida en una familia de origen indio-tamil, bajo el apartheid en Durban, en Sudáfrica, Pillay se convirtió en abogada y pionera de la justicia enfrentándose a una profunda discriminación estructural, la segregación y la exclusión. Un hilo conductor une su trabajo inicial defendiendo a Nelson Mandela y a otros que se opusieron al apartheid, con su labor como jueza en algunos de los tribunales clave de nuestro tiempo», ha leído Watne.
La jurista es en la actualidad jueza en el Tribunal Internacional de Justicia (TJI) en el caso del que Myanmar está acusado de genocidio.
Para el jurado, la ley internacional no es solo un complemento de la paz y la seguridad, sino una necesidad absoluta, «en un momento de desafíos existenciales como la guerra y los conflictos que el mundo ha sufrido en los últimos tiempos».
«Al otorgar el Premio Nobel de la Paz de este año -precisa ese panel-, el Comité Noruego del Nobel quiere recordar al mundo que el Estado de Derecho, tanto nacional como internacional, sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de forma no violenta. La paz requiere de Justicia».
