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Ciudad de México, Mayo 26.- ¡Conoce la diferencia entre sombrilla y paraguas! ¿O son iguales? Se trata de dos accesorios que aunque parece que su uso en el hogar es indiscriminado, detrás de su estructura, se esconden tecnicismos y materiales específicos para las lluvias o el sol.
En el día a día, es sumamente común que las personas utilicen los términos de manera indistinta, acudiendo a la primera opción que encuentran ya sea que el cielo amenace con una tormenta eléctrica o que el sol del mediodía caiga de forma implacable.
No obstante, la realidad es mucho más compleja y utilizar el artefacto equivocado bajo la situación climática incorrecta no solo puede arruinar tu ropa, sino que también puede deteriorar de forma irreversible el objeto mismo.
¿Cuáles son las diferencias entre sombrilla y paraguas?
Funcionalidad
Los paraguas están diseñados, como su nombre lo indica, para repeler el agua y canalizarla lejos del usuario.
Tradicionalmente, los paraguas de alta calidad se fabrican con tejidos sintéticos como el nailon o el poliéster de alta densidad; estos se someten a procesos químicos de impermeabilización que evitan que las moléculas de agua penetren los hilos de la tela.
En lugar de absorber la humedad, la superficie de un paraguas obliga al agua a agruparse en gotas que resbalan gracias a la gravedad y a la tensión superficial del material. Además, el diseño curvo de la cúpula está calculado para resistir la presión de las gotas de lluvia y canalizar el flujo hacia los extremos.
Mientras que las sombrillas, haciendo referencia al nombre, tiene el único propósito de crear sombra y frescura en entornos de alta radiación solar.
Debido a este objetivo, los textiles utilizados en su elaboración son materiales porosos, ligeros y transpirables como el algodón, la seda o el lino. Estos tejidos permiten bloquear el paso directo de la luz y absorber o reflejar parte del calor sin atraparlo debajo de la cúpula.
Resistencia
Un paraguas no solo debe enfrentarse a la caída vertical del agua, sino también a las fuerzas del viento que acompañan a las lluvias. Por esta razón, deben contar con materiales de alta resistencia y flexibilidad para sus varillas y el eje central.
Por su parte, la sombrilla prioriza la portabilidad, la comodidad y la estética por encima de la fuerza de la estructura. Dado que las sombrillas están pensadas para ser utilizadas en días despejados o con brisas ligeras, sus varillas suelen ser mucho más delgadas y delicadas.
Origen
De acuerdo con información recopilada en “¿Paraguas o sombrilla?”, el objeto en el que se basan ambos fueron creados hace más de 3 mil años, en el antiguo Egipto, Asiria, India y China.
Las evidencias arqueológicas demuestran que las sombrillas primitivas nacieron primero, con el fin de protegerse del sol como un símbolo de jerarquía social, poder político y divinidad.
Una piel pálida indicaba que el individuo pertenecía a la realeza y no necesitaba realizar trabajos físicos extenuantes bajo el cielo abierto.
En la China del siglo XI antes de nuestra era, los artesanos decidieron innovar las sombrillas de papel de bambú para protegerse no solo del sol, también durante las temporadas de monzones y lluvias torrenciales.
Este invento se extendió rápidamente a través de las rutas comerciales hacia otras regiones de Asia y el Mediterráneo; y muchos años después, llegaría a Europa.
Aquí, al principio se limitó a usarse solamente por las mujeres de la alta sociedad, pero después fue adoptado por la sociedad británica gracias a la tenacidad de Jonas Hanway, convirtiendo el paraguas en un elemento básico de su indumentaria diaria.
