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Ciudad de México, El 72.1 por ciento de las personas adultas mayores en México vive con al menos una enfermedad no transmisible (ENT), como hipertensión arterial, diabetes o cáncer, padecimientos que afectan con mayor frecuencia a las mujeres, quienes además enfrentan mayores obstáculos económicos y sociales para acceder a los servicios de salud, reveló un estudio presentado por la Coalición México Salud-Hable.
El análisis, titulado “Obstáculos que afrontan las mujeres en México para acceder a los servicios de salud”, señala que estas enfermedades tienen una alta incidencia entre la población femenina de edad avanzada, particularmente en los estados de Durango, Guerrero y Veracruz, donde el 43 por ciento de las mujeres mayores presenta alguno de estos padecimientos.
El documento advierte que la desigualdad económica constituye uno de los principales factores que limitan el acceso a la atención médica. En México, explica, existe una brecha de ingresos de 14 a 1 entre los hogares con menores y mayores recursos.
De acuerdo con el estudio, el decil de menores ingresos registra un promedio mensual de 5 mil 598 pesos, de los cuales el 42 por ciento proviene del trabajo, mientras que el decil de mayores ingresos concentra el 30.3 por ciento de la riqueza nacional y percibe en promedio 78 mil 697 pesos mensuales.
A esta diferencia económica se suma una brecha salarial de género. El análisis refiere que en el 85 por ciento del territorio nacional las mujeres perciben ingresos inferiores al promedio nacional, situación que limita su capacidad para enfrentar gastos médicos y contingencias relacionadas con la salud.
La doctora Mariana Medina Morales, quien participó en la elaboración del estudio, sostuvo que la equidad en salud no depende únicamente de la infraestructura sanitaria, sino también de las condiciones sociales y económicas en las que se desarrolla la población.
“La equidad en salud no puede entenderse únicamente desde la infraestructura clínica; está intrínsecamente ligada a las condiciones en las que nuestra población nace, crece, trabaja y envejece”, afirmó.
La especialista añadió que las mujeres no sólo presentan una mayor carga de enfermedades, sino que además desempeñan, en la mayoría de los casos, el papel de cuidadoras principales sin recibir remuneración por ello.
“Avanzar hacia la Cobertura Universal de Salud ya no es una opción técnica, sino una urgencia social y ética para romper el círculo vicioso entre enfermedad y pobreza”, señaló.
El estudio también documenta que los hogares mexicanos destinan, en promedio, el 3.4 por ciento de su ingreso corriente al cuidado de la salud. De ese gasto, el 37.86 por ciento corresponde a la compra de medicamentos y productos sanitarios; el 35.25 por ciento se destina a consultas y atención ambulatoria, mientras que el 26.88 por ciento restante se utiliza para cubrir servicios hospitalarios.
