Quince años del Manual

Por: José I. Delgado Bahena

En este año, 2026, a quince años de haber publicado la primera historia del Manual para Perversos, como una forma de recrear la realidad a través de historias que reflejan nuestra cotidianidad, he recibido muchos comentarios, aportaciones, felicitaciones, seguidores, y, por supuesto algunas críticas y detractores.


Recuerdo, por ejemplo, que, antes de la presentación del tomo III, me dijo un amigo: “Voy a invitar a mis papás a la presentación de tu libro, espero que no vean la portada antes de entrar al museo, porque se regresan.”


En aquel entonces reflexioné, estas palabras, hasta qué punto nuestra sociedad mexicana aún se mueve por prejuicios y se deja llevar por conceptos erróneos en vez de tomar con naturalidad todas las cosas.


Tal vez tendría que decir NATURALIDAD –con mayúsculas−.


Porque el hecho de que en la portada aparezcan algunos chavos desnudos, que amablemente aceptaron modelar para la portada de ese tomo, que, además, fue diseñada de manera profesional por los editores, cuidando de no dejar pasar ni cinco centavos de morbosidad, para no caer en la vulgaridad, debe apreciarse en su naturaleza artística más que con una mirada perversa.

Y digo “perversa” porque, si entramos en el juego de las palabras, debemos recordar que la perversión, de acuerdo con el psicoanálisis, tiene relación con la sexualidad, aunque el mismo Freud advierte que la sexualidad pervierte. De manera que si nos atenemos a un significado en cuanto a perversión se refiere, encontraremos: Corrupción moral de las costumbres, el gusto o las ideas de una persona, causada por los malos ejemplos o los malos consejos.

No es mi interés adentrarme en polémicas de esta naturaleza, pero si en mis textos abordo temas como la sexualidad (por supuesto), en el sentido del abuso y la corrupción; de las adicciones, la infidelidad, las enfermedades de transmisión sexual, el engaño, el rencor, la prostitución, entre otros, es porque son temas de la vida misma en los que se reflejan ciertos comportamientos de la sociedad que NO deberían sernos ajenos.


Afortunadamente, hasta la publicación del tomo V, no he tenido la necesidad de tratar de convencer a nadie sobre las historias de mis libros, que antes salieron publicadas en este Diario, y además, pueden ver las portadas en mi página: Manual para Perversos, donde también he ido publicando los textos que he escrito.


Bueno, aprovechando que aludo a estas narraciones que he compartido en ya cinco tomos, quiero agradecer a quienes me han apoyado para difundirlas por medio de presentaciones y a través de distintos medios de comunicación, como fue en su momento en la radio que teníamos en el edificio Tenorio. Era una radio comunitaria y teníamos un programa llamado El Manual para Perversos, para leer las historias que tenía ya publicadas.


Ha habido, también, organismos educativos que han utilizado las historias para hacer reflexionar a los jóvenes sobre situaciones que podrían encontrar en su vida diaria; en mi caso, he leído los textos del Manual para Perversos con la finalidad de reflexionar con los asistentes, pero sin la morbosidad que despierta el tratamiento de estos temas que, sobre todo, tienen que ver con la sexualidad.


Bueno, me despido, invitándoles para que el próximo sábado 12 de septiembre, a las 8 de la noche, nos acompañen en el centro cultural “El Nidito”, de Ulil Antúnez, donde estaré compartiendo poesía y Ulil me acompañará con algunas canciones de su repertorio.