Sector 7

Ago 29, 2026

A punto de cerrar

Por: José I. Delgado Bahena

Hace cuatro años, el 20 de agosto de 2022, tuve la ocurrencia de aprovechar un par de cuartitos que me heredó mi mamá para poner ahí una librería de préstamo gratuito en la que, toda la gente que quisiera leer un libro, acudiera sin mayor requisito que darme su nombre y un número de teléfono.


La verdad, lo hice con la mejor intención para que, quien quisiera acceder a la lectura, reconociendo todos los beneficios que este hábito tiene, tanto en la formación de profesionistas, como en el crear momentos de esparcimiento, recreación, convivencia y de aportar cultura general al lector, tuviera en ese espacio una oportunidad de llevar un libro a casa sin tener que pagar algún peso por ello.


Para empezar, acondicioné de mejor manera el inmueble, resanando, pintando, haciendo una lona y organizando todo lo que concierne a un control y exposición de los materiales de lectura.

De principio, puse a disposición mi biblioteca. Los libros que tenía en mi estudio los llevé junto con el mueble en que los tenía. Después fui recibiendo donaciones de amigos y familiares que de manera altruista quisieron colaborar en este proyecto. Se unieron personas muy cercanas al ámbito cultural de Iguala y de mi pueblo, así como mi amigo Bony Chávez quien vino a apoyarme para resanar y pintar los cuartos.


Asimismo, la secretaria de cultura de nuestro estado de Guerrero, la maestra Aída Melina Martínez Rebolledo, nos envió un excelente acervo que incrementó el número de materiales disponibles, así como mi paisana Atala Ayala, quien radica en la Ciudad de México, gestionó y consiguió aportaciones del Fondo de Cultura Económico. Sin contar, por supuesto de varias personas que nos donaron sus bibliotecas, y la institución del Club Rotario de Iguala, A. C., quien, además, nos obsequió dos libreros.


Bueno, afortunadamente, de inicio, tuvo un buen impacto el proyecto, de manera que se fueron registrando lectores de todas las edades y no solo de mi comunidad, El Tomatal, sino que venían de la Morelos, de la Acatempan, de Iguala, de Tuxpan, de Tepecoacuilco, de Rancho del cura, y de otros lugares que no logré anotar. Al momento tenemos registrados 349 lectores.

Para llevar un control, solo les pedía su número de teléfono celular, ya que con ellos hice un grupo de whats para estar en contacto y avisarles en los tiempos que abriría, ya que, por mis ocupaciones, lo haría solo en mis tiempos libres. Así lo hice y así funcionó los dos primeros años. Durante este tiempo fui anotando sus asistencias en unas hojas y en unas fichas de control que ellos se llevaban a casa donde anotábamos los títulos que se llevaban y las fechas en que los regresaban. Muchos de ellos fueron constantes y cuando llenaban la mitad de su ficha les daba un reconocimiento por ser lectores asiduos; luego, cuando llenaban los catorce espacios que contenía, les daba un regalo (uno de mis libros), como una forma de motivarlos para que mantuvieran el hábito.

En varias ocasiones, los niños venían a leer en la librería, yo les prestaba rompecabezas didácticos y se llevaban algún libro a casa. Todo parecía caminar muy bien, con la satisfacción del éxito del proyecto al ver que alumnos de la telesecundaria y de la primaria de la comunidad venían, seguramente motivados por sus maestros.


Pero, lamentablemente, la afluencia comenzó a bajar. Aún ahora me sigo preguntando sobre los motivos de que fueran dejando de asistir, ya que en varias ocasiones llegaron familias completas: padres con hijos, incluso con abuelos, que llegaban entusiasmados en busca de un libro.

Lo peor de que estén dejando de venir es que ni al menos vienen a devolver el libro que se llevaron; eso es lo de menos, ojalá que lo estén aprovechando. Ojalá que por este medio se enteren más personas de este proyecto el cual, por tener una asistencia mínima, estoy considerando donar los materiales a otras bibliotecas, como la de Tuxpan o Santa Teresa, y cerrar definitivamente el lugar. Agradeciendo de antemano a mis amigos de la cultura de Iguala que me apoyaron firmemente de varias maneras.