Amar y desamar
Por. José I. Delgado Bahena
Seguramente propiciaré una gran confrontación entre mis posibles lectores; pero utilizo el título de un evento que hoy tendremos en la Aldea Yoallan de los terrenos de la feria, donde compartiremos reflexiones y poemas sobre estos temas: el amor, el desamor, el erotismo, las huellas del huracán que este sentimiento forma en una relación de pareja.
Bueno, además, en el flayer de la difusión del evento, la palabra desamar se lee casi como “desarmar” y, desde luego, esta aseveración no estaría tan alejada de la situación que se vive cuando uno se desenamora.
Pero, entremos en detalle: hay tantas versiones de la definición sobre el amor que tendríamos que llenar un tinaco de conceptos que a lo largo de la historia de la humanidad se han manejado para referirse a ese apego, atracción, interés, empatía, cercanía, deseo, que uno siente por otra persona.
Por supuesto, tenemos que dejar libre la expresión de “cada quien habla según le vaya en la feria”, más o menos así va, y luego aceptar otra: cada cabeza es un mundo. Aunque, tal vez, tendríamos que decir, cada corazón, porque, aunque se relacione directamente al corazón con el amor, quizá el cerebro, u otros sentidos, como el tacto, sean los que más intervengan en esto del enamoramiento. Je, quizás hasta el estómago, por aquello de las mariposas en la panza.
Pero, aclaro: no es mi interés trivializar mis comentarios sobre algo tan serio; sin embargo, las ideas de los especialistas las dejaré a un lado y solo me limitaré a expresar mis puntos de vista, por cómo me ha ido en la feria de la vida.
Y no quiero restarle importancia al tema porque son incontables las canciones y poemas que se han escrito y compuesto sobre el amor; películas, libros, cuentos, y acciones humanas que enaltecen nuestra calidad de humanos al mostrarnos sensibles cuando se da la ruptura en el enamoramiento. ¿Cuántos no se han suicidado por amor?
“Por amor, soy de ti, y seré toda la vida, mientras viva…”, dice una canción que no recuerdo más de la letra, pero que ahora que escribo la columna llegó a mi cabeza y me hizo reflexionar sobre los momentos en que yo, loco de mí, comprometí en alguna ocasión mi vida misma solo por amor.
Pero, ¿por qué digo: solo por amor? Porque en varias ocasiones en que me sentí enamorado pensé que esa persona sería la última en mi vida y que no necesitaba buscar a alguien más. ¿Y qué pasó? Llegó la ruptura, por la causa que sea, lloré un rato, escribí muchos poemas de dolor y decepción, pero con el tiempo logré superarlo y abrí las puertas de mi corazón para la llegada de otra persona. Y así, una tras otra. A mi edad madura puedo decir que como Nervo: Amé, fui amado, el sol acarició mi faz, vida, nada me debes, vida estamos en paz.
Entonces, a reserva de lo que mi amigo el poeta Carlos Mata Bordaluz, en el evento que esta tarde tendremos, nos hable de las etapas del enamoramiento y del desamor, con definiciones más expertas y centrado, incluso en lo que dicen los tratados sobre el tema, según mi punto de vita, el amor llega por los ojos: primero se da una atracción visual que despierta el interés de nuestras emociones y nos lleva a contactar, de alguna manera a la persona que nos atrajo, ya sea por su mirada, por su boca, por su cuerpo o, incluso por su voz o su cabello.
Así es esto. Más ahora que muchas relaciones inician en las redes sociales y, con frecuencia, se afianzan a través de los mensajes del celular, lo que permite crearnos ideas erróneas por el tono que a las palabras le damos, según nuestro estado de ánimo.
Híjole, creo que me hará falta espacio para recorrer el camino del amor, que incluye el compañerismo, la amistad, la sexualidad, la fidelidad, la independencia, y claro está, hablar del amor a los padres, a los hijos, a la naturaleza, al género humano, etc.
Entonces, como ya no podré comentar más, aquí, los invito a que nos acompañen hoy sábado, 14 de febrero, a las 6 de la tarde, en la Aldea Yoallan, de la Feria de la Bandera, donde hablaremos sobre estos temas y leeremos nuestros poemas. En la poesía, estaremos su servidor y mi amigo Carlos Mata Bordaluz. Nos acompañará en la música mi amigo Óliver Herrera Delgado. Lleven a su pareja, novio, novia, esposa, esposo, amante, amigo o amiga con derechos, pero vayan.
