Sector 7

Dic 20, 2025

Cerrando ciclos productivos

Por: José I. Delgado Bahena

A propósito de que nos encontramos en los días finales del dos mil veinticinco, y que el Diario 21 tendrá un breve descanso para que los colaboradores tomemos un respiro y ajustemos ideas y esfuerzos para el año entrante, pienso que, como cada año, al llegar esta temporada decembrina en la que nos preparamos para recibir al Niño Dios, en una celebración nacida en la esfera de la religión, pero que se ha tomado como motivo de acercamiento social y emocional, y que nos lleva al regocijo, a la reflexión, a compartir buenos deseos y a estrechar las manos, darnos abrazos y, con el mejor de los propósitos, ofrecer la bondad, la comprensión, el amor y el perdón; surge, también, la ocasión para valorar lo que hicimos durante el año que fenece, en cuanto a propósitos, metas, compromisos y sueños.

Tal vez muchos lazos quedaron sin anudarse, y otros tantos se fortalecieron para reafirmar los pasos sobre la senda que nos hemos trazado; pero, sin duda, siempre habrá algo que considerar para retomarlo en el año que está por comenzar.


Y en este recuento, ojalá que todos obtengamos saldos positivos, al menos en lo que tengamos como prioritario; desde luego, tendrá que encabezar la lista el cuidado de la salud, porque, como bien se dice: habiendo salud, podemos lograr lo demás.


Después de ver cómo anda nuestra salud, analizaremos otros temas, como la superación profesional, el ensanchamiento de nuestro círculo de amistades, la tranquilidad familiar, mejorar nuestra economía y, claro está, sin faltar el afianzamiento de nuestras relaciones amorosas. Todo esto, en relación a lo que nos atañe directamente y es cercano a nuestro crecimiento como seres humanos.


En lo personal, tengo que reconocer que fallé en mi propósito de publicar durante este año un nuevo libro. A pesar de que tengo dos listos: uno de poesía, otro de cuentos; además de una novela que no he terminado de escribir y que pretendía concluirla en este mes de diciembre.


Pero, bueno, también sé que he atendido otro proyecto que me está distrayendo mucho: la librería de préstamo gratuito que abrí en mi pueblo y que, por atenderla, he descuidado la publicación de mis textos. Pero no me quejo. El resultado tan favorable para la creación de lectores me da motivos para sentirme contento y me impulsa a continuar con la mayor de las esperanzas.


Además, hay tantas otras cosas, como trabajar con el Comité de Representación Indígena de mi pueblo, El Tomatal, confiando en que el año venidero nos traiga la solución a algunos problemas que hemos tenido con la autoridad local.
Así mismo, el seguir impulsando a los poetas a través de la columna Reacción Poética, que publicamos en este medio, de lunes a viernes, durante todas las semanas, en la que difundimos a un autor diferente, también me llena de regocijo, por la creatividad y el talento que encuentro en los poetas que confían en el propósito de la columna.


Por lo demás, veo con gusto que los esfuerzos particulares de algunos amigos artistas por seguir brindando opciones a quienes están interesados en desarrollar sus habilidades artísticas, no decaen. En El Patio, por ejemplo, se presentó un tomo más del libro “Mujeres con mala reputación”, de la maestra Lupita Calles; por lo tanto, invito a mis amigos de este centro cultural, así como a Mayra Millán, de Casa Jano, a Óliver Herrera con su orquesta “Reyes Baltazar” y Yair Lozano con su escuela de música, a que mantengan la pasión que los caracteriza para que, como dice mi amigo Juan Sánchez: la cultura persista a pesar de, gracias a, y en contra de, los funcionarios del gobierno.

A propósito: me es grato mencionar que la Secretaría de Cultura de nuestro estado de Guerrero está impulsando un proyecto en el que cada mes se llevan a cabo presentaciones de libros. En este mes de diciembre, fui invitado a participar, y hoy, sábado 20, en el Museo de la Bandera, estaré ofreciendo la lectura de textos del Manual para perversos, tomo V. Ojalá que puedan acompañarme, ya que con este tomo cierro el ciclo de estas historias que me han dado un nombre: “el perverso”.