Sector 7

Dic 13, 2025

Elena, Elena…

Por: José I. Delgado Bahena

Hace unos días, siendo jurado del Certamen nacional de poesía de la Plata, en Taxco, me encontré con un texto participante que aludía a nuestra Elena Garro. En sus versos, la autora, porque después supimos que era una chica de Chilapa, dejaba sentir cómo la tierra de Taxco hacía una loa a su gente por lo que había pasado en su historia y la templanza para salir adelante a través de la minería. Esta insinuación me remitió a los Recuerdos del porvenir, de Elena Garro, y me pareció algo original que la autora se haya inspirado en la novela de tan famosa escritora.


Entonces, recordando a Elena, advertí que se acercaba un aniversario más de su nacimiento y, aunque no nació en Iguala, la consideramos igualteca porque aquí vivió durante su infancia y ella siempre hablaba de llevar a nuestra ciudad en su corazón.

Pero, ¿cuál es la importancia de que Elena, quien nació en Puebla, sea tan referida entre quienes escribimos o, al menos seamos lectores?

Entre otras cosas, y tal vez la más importante para los igualtecos, es que, en su mencionada novela, hace que a la voz de Ixtepec (pueblo ficticio que representa a Iguala), como narrador omnisciente y omnipresente, se sumen las de los habitantes para contar su desencanto con el orden impuesto después de la Revolución mexicana y su desgracia por la Guerra Cristera.


“La obra, considerada por muchos dentro de la corriente del realismo mágico, sustenta la fuerza de la narración en recursos poéticos, que lejos de confundir potencian la trama. La historia del pueblo, la vida anodina y nostálgica de los pobladores después de la guerra, cambia cuando Felipe Hurtado, un forastero, llega para llevarse consigo a Julia, la querida del general Rosas. Esta huida se resuelve por medio de un artilugio tan fantástico como verosímil, sostenido por el andamiaje de la poesía. De igual modo, cuando narra la desgracia de los habitantes, que no hallan cómo salir de su circunstancia, y el telón de fondo es la Guerra Cristera, el único oasis en ese desierto son las palabras. Así, la novela nos muestra un complejo entramado de planos narrativos entretejidos por la voz pétrea y sombría de Ixtepec.”

En la novela, publicada en 1963, Elena desarrolla este estilo que sería reconocido como una simulación de la realidad que trascurre en el mundo imaginario de la autora; el estilo corresponde, también, al que el mismo Gabriel García Márquez usara en su novela “Cien años de soledad”, escrita en México y publicada en 1967, en Argentina. Sin embargo, existe un antecedente, también cercano a este estilo, empleado por Juan Rulfo en su novela “Pedro Páramo”, publicada en 1955, lo que nos ofrece un sentido de pertenencia a nuestra literatura y a nuestro entorno la obra de Elena Garro, como autora nuestra, también, por la identidad que nos da su texto y que ella misma reconociera sobre aquellos recuerdos de su infancia que la marcaron para toda su vida.

Elena Garro nació el 11 de diciembre de 1916. Quienes más han insistido en homenajear a esta autora han sido los editores de la revista Reevolución, Estela Díaz y Luis Luna, han tenido la iniciativa, en algunas ocasiones, de promover la realización de ferias de libros para reconocer el paso de esta escritora por Iguala.


Durante estos homenajes hubo diversas actividades culturales y artísticas que se presentaron en varias sedes en las que se ofrecieron: teatro, literatura, pintura, conferencias, etc.


Lamentablemente, por parte de las autoridades culturales de la ciudad, en este año no hubo iniciativas que recuperaran de nuestra memoria la presencia de tan importante autora que, además de Los recuerdos del porvenir, escribiera muchas más obras, tanto poéticas como novelas y obras de teatro.

A 109 años de su nacimiento, recordamos, y lo hacemos leyendo su obra, a Elena Garro.