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Ciudad de México, La titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez entregó en silencio a la Cámara de Diputados el segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en un acto que duró solamente 30 minutos, con selfies, fotos, saludos, abrazos y frases que escuchó en el salón de sesiones.


La comitiva plural de diputados designada por la presidencia del recinto legislativo de San Lázaro se convirtió en una especie de muro de contención que cubrió a la funcionaria hasta la tribuna sin dejar de empujar y avanzar hasta que entregó en mano el documento al presidente, Raúl Bolaños-Cacho con pose posterior para la foto.

A diferencia del sexenio pasado, Rosa Icela Rodríguez se remitió a entregar el segundo informe de gobierno sin dar un mensaje como el sexenio pasado lo hizo Luisa María Alcalde, quien convirtió la ceremonia en un acto proselitista.


Incluso, en el primer tramo del sexenio del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, su secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández dijo unas cuantas palabras cuando le tocó encabezar el ritual, en el que tardó casi 45 minutos en llegar de la puerta principal a la tribuna porque en esa ocasión habló al oído con los diputados priistas, Alejandro Moreno y Rubén Moreira.

En cambio, la titular de Segob envió con casi tres horas de anticipación, a su subsecretario de enlace legislativo, Juan Ramiro Robledo a pulsar el sentir de los seis grupos parlamentarios, principalmente de la oposición.


Robledo comió antes en el restaurante de la Cámara de Diputados, donde llenó una mesa con colaboradores que ante la falta de sillas se quedaron de pie para escuchar instrucciones.

Rosa Icela Rodríguez abandonó el salón de sesiones con prisa, tanta que 35 minutos después se subía a su camioneta, cuyo trayecto estuvo garantizado tras el cierre de dos carriles en Avenida Congreso de la Unión, por lo que ya no escuchó ninguno de los posicionamientos.