La Selección Mexicana de Futbol

Por: Rafael Domínguez Rueda

Al término del último partido que jugó la selección mexicana dentro del torneo de futbol 2026, me parecieron desafortunadas las opiniones que escuché de algunos aficionados, al decir que: México perdió por culpa del Vasco; que Aguirre no debió sacar a Quiñones; que no le dieron juego a Mora; y hasta la manida frase: México jugó cómo siempre y perdió como siempre. Medio mundo se siente más técnico que el técnico y más futbolista que los jugadores.

Para juzgar el desempeño que la Selección de México tuvo en este mundial 2026, hay que recordar que en la primera ronda terminó como líder de su grupo, no perdió ningún partido, y no recibió ningún gol. Más aún, en la tabla general de posiciones figura en noveno sitio dentro de los 48 países, por encima de Brasil, Estados Unidos y Canadá.


Ahora, para dimensionar el desempeño que tuvieron los futbolistas mexicanos en el último juego contra Inglaterra es necesario, primero revivir, aunque sea en forma sucinta el desarrollo del juego en el Azteca. Y segundo, conocer la opinión de los expertos.


Imaginemos el escenario, Octavos de final. Más de 80 mil almas cantando a todo pulmón emocionados. Una hora de retraso por tormenta eléctrica y cuando por fin rueda el balón, México sale a comerse vivos a los ingleses, los primeros 30 minutos fueron un baile. Encajonaron a una de las selecciones más caras del planeta, en su propia área.


Al minuto 15, Raúl Jiménez mete un cabezazo al ángulo que todavía no entendemos cómo Jordan Pickford logró sacar con un manotazo. Olía a que la noche era para la ola verde.


Y cuando mejor jugaban, llegó el balde de agua helada. Bucayo saca, desborda por derecha, mete un centro, Jude Bellingham aparece como fantasma entre los centrales para clavar el 1-0. Y antes de que los mexicanos pudieran recuperarse del golpe, pase filtrado de Harry Kane y otra vez Bellingham anota el 2-0.


Cualquier otro equipo se habría derrumbado. La selección no. Al 42, Julián Quiñones caza un rebote en el área y prende una bolea brutal que revienta la red para el 2-1. El sí se puede era ensordecedor.


Arranca el segundo tiempo y tarjeta roja para Jarell Quansah sobre Jesús Gallardo, Inglaterra se queda con 10. Teníamos todo para ganar. Aguirre echa la carne al asador, pero el futbol es veleidoso. Al minuto 60, Tala Rangel sale a cortar un contragolpe, comete una falta innecesaria y el árbitro marca penal Harry Kane no perdona para 3-1.


La selección mexicana no se amilana. Al minuto 69 el propio Harry Kane cometió falta sobre Brian Gutiérrez en su área. Penal para México. Raúl Jiménez define con una frialdad que le puso la piel chinita a casi 80 mil personas, logrando el 3-2. Los últimos 20 minutos fueron un asedio que no se había visto en muchos años. Gilberto Mora soltando disparos que obligaban a Pickford a volar. Quiñones volviendo loca a la defensa. Fidalgo sacando chispas y, en el tiempo agregado, esa jugada: un rebote caótico en el área chica que pasa a centímetros del poste.


El gol que llevaría a la selección a tiempos extras se esfumó y con él el sueño del quinto partido. Insólito, pero que revela la verdad de lo que acabamos de describir: Harry Kane terminó el partido afónico.


Al término del partido, el portero no podía hilar una frase, porque se le cerró la garganta de tanto gritar y organizar su defensa durante 30 minutos de terror que le provocó México. Así de grande fue la Selección.


Quizá los villamelones piensen que exageramos. Vayamos a lo que hicieron y dijeron personajes estelares. La imagen que invadió el internet: Gilberto Mora, 17 años; una de las joyas de este mundial caminando hacia el vestuario; las cámaras no lo dejan de enfocar.


El niño está destrozado, arrastrando las piernas, llorando a mares, y de pronto, Jude Bellingham, el mismo que le metió 2 goles a México, deja de celebrar con los suyos, cruza todo el campo, busca a Mora, lo abraza, le pide la camiseta y le dice que el futbol europeo lo está esperando, que tiene un futuro brillante. Esa es la grandeza de un jugador, al reconocer al rival que los hizo sudar sangre.


Por otra parte, Cristiano Ronaldo, el máximo goleador de la historia del Real Madrid, que había visto el partido completito en su hotel, bajó a dar una entrevista. Le preguntan por México y él, como persona educada que es, empieza elogiando a la selección. Dice que quedó impresionado con su competitividad; que remontarle de un 2 a 0 a un 3 a 2 a Inglaterra es de admirar, que él sabe perfectamente lo entrón que es Julián Quiñones, porque lo sufre cada fin de semana en la liga de Arabia.

Pero, como siempre, no faltó un periodista que se quiso pasar de listo. Un reportero argentino interrumpió a Cristiano y no le hizo una pregunta normal, sino provocativa.

¡Ay, qué motivó a hablar, a usted! porque la realidad es fría. México lleva 7 eliminaciones en octavos. Eso no es mala suerte. Es su techo. Las lágrimas del chico Mora dan ternura. Pero el futbol es de resultados y México no tiene nivel. En Sudamérica ya sabemos de sus limitaciones. En 2006 y 2010, los mandamos a casa facilito. Entonces, por qué hablar bien de México.


Ronaldo lo dejó hablar y cuando el tipo terminó de escupir su veneno, con una calma letal, soltó la bomba. Le dijo, que le iba a contar algo que nunca había revelado frente a una cámara. Año 2004. Yo tenía 19 años. Jugaba la final de la Eurocopa en Lisboa. Mi casa, mi país; todo Portugal esperaba que yo levantara ese trofeo. La presión me comía vivo. Y cuando Grecia nos metió el gol, perdimos la final. Yo me derrumbé. Me senté en el pasto y lloré como un niño frente a todo mi país.


Cuando ví a Gilberto Mora con 17 años, caminando y llorando sentí que el pecho se me rompía, porque yo conozco esa sensación, esa impotencia de saber que dejaste el alma y no te alcanzó. Después de llorar en 2004, me levanté. Trabajé como bestia durante 12 años y en 2016 gané la Euro en Paris, Esa derrota no fue mi techo, fue mi punto de partida. Así que cuando tú con un micrófono en la mano te atreves a decir que las lágrimas de un niño de 17 años demuestran el techo de un país, lo único que estás demostrando es absoluta y profunda ignorancia sobre lo que significa el deporte de alto rendimiento, (Bolas tío Cuco).


Ronaldo le preguntó al periodista, si de casualidad había visto el partido o si sólo se metió a ver el resultado en su celular; porque si lo hubiera visto sabría que México acorraló a Inglaterra, sabría que Harry se quedó sin voz de tanto sufrir atrás. Le preguntó ¿te parece que un equipo que deja mudo al capitán rival es un equipo limitado? Un equipo que casi manda a la porra la plantilla más cara del mundo es un equipo con techo.

Cristiano finalmente humilló al periodista al decirle Jude Bellingham tiene 22 años, juega en el Real Madrid. Él fue a consolar a Mora, mostró más grandeza humana y más respeto por México en un minuto, que tú en toda tu carrera periodística con ese micrófono.


Dejo constancia de ese partido trascendente e histórico, por esos aficionados pesimistas que creen que los mexicanos no valemos nada y mejor expertos extranjeros nos valoran.