La herida y la caricia son un goce

Por: Rafael Domínguez Rueda

La vida es amarga. La vida es dulce, La vida es generosa y a veces egoísta. En esto que expreso no hay contradicción. La vida es capaz de bondad y de maldades. Es como la mujer que durante el día te hiere y te acaricia en la noche. Viniendo de ella las dos cosas: la herida y la caricia son un goce.

Me informan que murió este compadre mío, Gustaba del buen comer y el beber moderado. Gustaba de hacer amigos y respetar al sexo femenino. Se le admiraba como buen conversador y mejor cuenta chistes. Gustaba de ser sociable y gustaba de su trabajo de Pagador (de maestros).

Todo eso le gustaba a mí amigo. Y le gustaban muchas cosas más: los paseos, oír música, recibir y atender a sus amigos en casa, los chistes, la caminata, pues los fines de semana durante dos o tres horas recorría los lomeríos que circundan a Iguala.


Laboralmente trabajó en la Pagaduría Civil Regional, dependiente de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Oficina que se encargaba de entregar los cheques de sueldos de todos los trabajadores al Servicio del Estado de la Región Norte del Estado de Guerrero. Aquel sistema de pagos estaba diseñado para tener orden, control, seguridad, puntualidad y transparencia. Pero, Ernesto Zedillo llevó a cabo transformaciones estructurales polémicas, entre ellos el sistema de pagos que sólo provocó desorden al centuplicar el número de pagadores, retraso en los pagos y lo peor, dio origen a corrupción, pues, hasta la fecha, se sigue pagando a persones fallecidas.

Así, en 1997, desaparecen las Pagadurías Civiles y al personal lo reubican al recién creado SAT, a donde pasa mi amigo. Él no se adaptó al nuevo trabajo, así que gestionó su cambio y regresó a su tierra.


En lo amigable, junto con una docena de conocidos formó el club denominado UMO (Unión de Maridos Oprimidos) que religiosamente se reunía el primer viernes de cada mes en casa del maestro Honorino Uribe Figueroa, consumado deportista. Puedo asegurar que el club hizo realidad lo que decía Tagore: “que el amor se deshaga en canciones que el amor se deshaga en chascarrillos, que el amor se deshaga en apretones de mano, que el amor se deshaga en un abrazo”, y yo les digo que él era el alma del club.

En lo social, dado que gozaba de una gran vitalidad, de una salud admirable y un loable espíritu de servicio, se incorporó al Voluntariado de la Cruz Roja Mexicana, Delegación Iguala, donde como Comandante del Grupo, impuso orden, disciplina y espíritu de servicio. Así ofreció parte de su tiempo libre en la realización de una acción de interés social dentro del marco y objetivos de esa benemérita Institución, desde luego, sin ninguna contraprestación más que la satisfacción personal de tener un compromiso de solidaridad con los igualtecos.

Él, como muy contados, me demostró afecto, estimación, aprecio, cariño, simpatía… Para mí fue un hermano que me dio la vida, un protector que me dio el corazón, un ángel que Dios puso en mi camino, pues, cuando me encontré al borde de la muerte, fue capaz de llevar al pie de mi cama a cuatro médicos y como vio que mí situación se agudizaba, personalmente me trasladó a la ciudad de México, donde me salvé de milagro.


El día 6 de este mes de mayo, mi muy apreciado amigo, profesor Guillermo Temelo López, me envió el siguiente mensaje: «Con profunda, pena te comunico que falleció el amigo Lupito (Guadalupe García Franco) el día 24 de abril y se sepultó el día 25”. Me lo dijo hace rato su esposa. Elevemos una plegaria por su eterno descanso y que Dios lo haya recibido en su Santo Reino. QEPD.

El mismo maestro Memo, se encargó de dar las condolencias a su esposa: «Sabemos los del grupo UMO el dolor que le causa esta irreparable pérdida a usted y a su apreciable familia. Sin embargo, esperamos que estas palabras le sirvan de aliento. Formulamos votos para que, aunados al apoyo de su familia su ánimo se fortalezca y que juntos encuentren el consuelo y la resignación para superar esta pena”. QEPD.


Puedo decir, en síntesis, a mi amigo Lupito le gustaba vivir, convivir… sin embargo, en el momento menos esperado se le fue la vida. Y yo pregunto ¿adónde se va la vida cuando se va la vida? Para los filósofos, cuando el cuerpo muere también muere el alma. Para los creyentes, cuando el cuerpo muere, el alma lo abandona para lograr la vida eterna, en el mejor de los casos o para condenarse. Para Aristóteles, al afirmar la espiritualidad de la inteligencia conoció la inmortalidad del alma humana, coincidiendo con Tomás de Aquino. La mayoría de los seres humanos no piensan y menos se preocupan por la muerte, aunque el apellido de ella sea Segura. Lo cierto es que, la muerte después de la vida es una experiencia que todos tendremos.

La vida sigue. Estoy convencido de que hay vida eterna, ya que hay eterna vida. Con todo nuestro cariño y solidaridad, acompañamos en su dolor a su respetable esposa, a Junior y toda su familia.


Lo que hoy narré es un canto a la vida alegre, positiva y productiva de Guadalupe García Franco. Y también a su muerte, pues su recuerdo vive y vivirá en muchos de los que lo conocimos.


Murió mi compadre y aquí seguimos varios de sus amigos, aunque todos después lo seguiremos. Demos gracias a Dios por la vida, ahora que la tenemos. Y por la muerte demos también gracias a Dios. Ya la tendremos.