—La familia, lo más importante.

Por: Rafael Domínguez Rueda

Cada ocho días leo con fruición la columna “Presencias y evocaciones” del egregio maestro José Rodríguez Salgado: Pero, la del jueves 26 de marzo próximo pasado, primero me estremeció y, al final me dejo una sensación deleitosa.


Y es que, empieza con un epígrafe lapidario: «La familia fuerza de unión real”. En efecto, la familia es la llave de la felicidad. Es una de las obras maestras de la naturaleza. Y come dijo John Woorden: «Lo más importante en el mundo es la familia”.


Y concluye el articulo con otro brillante pensamiento: «Debemos conservar los valores que dan cohesión a la población mexicana, como la familia que es un lazo que tanto nos unifica».


La historia de la familia engloba una lección: el matrimonio. El matrimonio se construye con comunicación, confianza, respeto y compromiso; habilidades que se cultivan con esfuerzo, comprensión y amor genuino. La palabra amor se escribe con la tinta roja del sacrificio, sobre el papel blanco de la comprensión.

Desde luego, el matrimonio para la mayoría de los mortales resulta una pesada carga; tan pesada, dijo Alejandro Dumas que se necesitan dos para llevarla. Mas aún, yo pienso que el matrimonio está en vías de extinción, como lo muestran las tendencias de las parejas jóvenes a vivir en unión libre y los casados que buscan divorciarse.


Antes, el hombre y la mujer que vivían juntos sin haber pasado por el altar o por el Registro Civil constituían un escándalo. Se les calificaba de una forma despreciativa al llamarlos «arrejuntados», «amancebados» y se les excluía del trato social. Ahora son cada vez más numerosos los que deciden convivir sin mediar lazos ni religiosos ni civiles.


Hay muchos que ven en el matrimonio algo tan pasado de moda como el corsé, y con sus mismas ataduras y apreturas. Piensan en las complicaciones de todo orden, en sentirse atados e incluso los sufrimientos que el divorcio trae consigo, y si su arreglo no funciona se separan y despiden casi siempre con un simple “adiós y que te vaya bien».


Así las cosas, el matrimonio, considerado en otro tiempo fundamento único de la familia y cimiento de la sociedad se encuentra en crisis. Por eso creo oportuno y loable el llamado del maestro Rodríguez Salgado para hacer de «la familia fuerza de unión real».


Solo es amor con sentido cuando es amor consentido. Por siguiente, el verdadero amor excluye toda forma de violencia, pues el amor consiste en desear todo bien para la persona amada no puede admitir por tanto la anulación de su libre voluntad. A san Agustín de Hipona, alguien le preguntó una vez: «Maestro, ¿qué es el amor?» Respondió: «Si me preguntas qué es el amor, no sé. Pero si no me lo preguntas sí sé». Quiso decir que el amor es inefable, es decir, que no se puede explicar con palabras, pues es algo maravilloso, sublime deleite y gran felicidad.

Quizás alguien dirá de mí al leer esta profusa disertación: «iVaya! El diablo metido a predicador.» No es prédica la mía, sino porque creo que defender al matrimonio y la familia, es defender la civilización. El matrimonio y la familia son instituciones naturales que no han sido creadas por ningún organismo, el Estado o la Iglesia. Existen desde el mismo origen del varón y la mujer y es lo que nos diferencia de los seres irracionales, por tanto, su defensa pertenece al ámbito del derecho natural. Desconocer o tergiversar esa naturaleza esencial, significa también un grave atentado contra la dignidad humana. Una vez más estoy completamente de acuerdo con el maestro José, “la familia es fuerza de unión real» y «lo más importante en el mundo». Por lo que, si fuera preciso saldría a las calles, reclamaría y seguiré defendiendo a la familia. Protejámosla de aquellos que pretenden, limitarla, restringirla, discriminarla y desnaturalizarla. La familia es el cimiento de la sociedad. Debemos impedir que los intolerantes o irracionales la destruyan.

Aunque no se ha precisado, ni promovido y ha venido a menos, se dice que “se celebra el 28 de abril en México y el mundo el Día del matrimonio”, una. fecha dedicada a honrar la unión entre dos personas que más allá de lo sexual, decidieron unir sus vidas en un viaje de amor, compromiso y crecimiento mutuo, teniendo como máxima expresión la procreación de hijos.

Sin duda, lo más importante en esta vida es el amor y la familia. El amor va más allá de la pasión, al implicar respeto, apoyo mutuo, compromiso y estabilidad emocional y la familia, donde la vida comienza y el amor nunca termina, pues es un salvavidas en el mar tempestuoso de la vida.


Soy lo que soy gracias a mi madre, a mi padre, a mi hermano y a mis amigos…, porque me han dado todo. La salud, educación, logros que tengo son gracias a ellos.